¿Cómo llegué a ser mamá canguro? por Carmen (Córdoba) “Lo nuestro es puro teatro”

Cuando yo tenía dieciocho años, tomó forma una iniciativa en mi pueblo para representar en Semana Santa La Pasión de Jesús, y me uní al proyecto como simple actriz aficionada, formando parte del reparto secundario. Con los años se ha convertido en un espectáculo que reúne a más de trescientas personas trabajando para salir a escena todos los años, e incluye personas de todas las edades, incluídos niños, que suelen ser los descendientes de quienes actuamos. El evento se convierte casi en una fiesta familiar.

Cuando me convertí en madre, con mi primera hija, por supuesto pensé en que saliera a escena conmigo -mi papel es el de una mujer judía y pobre-, por lo cual empecé a buscar por internet información sobre telas, trapos -ni siquiera sabía qué eran los fulares- como los que me imaginaba que usarían en aquel tiempo para llevar a los niños. Encontré una página donde se vendían fulares y decidí improvisar uno con una tela que me pareció adecuada. Mi hija mayor, que entonces tenía siete meses y un criterio propio estupendo, se negó a envolverse en aquello. Así que la llevé en brazos y me olvidé del tema, pero algo en la página había llamado mi atención: se trataban temas sobre crianza con apego, como el parto respetado, la lactancia materna y otros. A través de su foro conocí a otras madres y empecé a aprender muchas cosas nuevas. Hacía poco que había concluído la lactancia de mi hija porque me había rendido, nadie me había ayudado a resolver los problemas que había tenido y de repente encontraba un sitio donde estaba la respuesta a muchos de ellos, y otros que me surgían en el día a día. Mi forma de ver la crianza fue cambiando poco a poco.

Cuando ella tenía cuatro años,  decidí  lanzarme de nuevo a la aventura de la maternidad. Ahora me sentía mejor preparada, había aprendido mucho. En el embarazo, mientras preparaba las cosas para el futuro bebé, recordé aquellos fulares que un día había visto y decidí prestarles un poco de atención, pensando en que me vendría bien un portabebés para salir en trayectos cortos o al ir a buscar a mi hija mayor al cole. Me decidí por un pouch porque me pareció liosa tanta tela. Poco imaginaba que el porteo iba a ser, literalmente, mi salvación.

Mi hija menor nació tras un estupendo parto respetado, y la lactancia nos fue fenomenal. Pero pronto empezó con los famosos cólicos y me desesperaba cuando me quedaba sola con las dos niñas, que era casi todos los días. Mi familia no vive en mi ciudad, y no tenía amigas que también fueran madres. En estas llegó el pouch que había encargado. Practiqué con una muñeca y mirando fotos por internet, hasta conseguir meter a la bebé dentro. Inmediatamente empecé a usarlo y descubrí que el porteo me solucionaba un sinfín de problemas en el día a día, no siendo el menor el que la pequeña dejaba de llorar en contacto mío, mientras podía atender a su hermana mayor. Además podía salir a la calle con las dos niñas sin carrito, sólo con el pouch y un bolso. Y encima, era una gozada llevar a mi niña pegadita a mí. Me empecé a entusiasmar con el porteo, me llevaba a mi niña a las reuniones del grupo de lactancia local y comentaba con otras madres lo estupendo que era aquello. Busqué más información por internet y entonces descubrí la Red Canguro y su foro, que vino a dar respuesta a mis crecientes dudas: qué portabebés usar a continuación, cómo distinguir una mochila ergonómica de otra que no lo era, quedar con otras madres que los usaban.

Hoy en día mi hija tiene dos años, seguimos porteando y por supuesto, actúa conmigo y con su hermana en aquella misma función teatral, que fue la causa de que descubriera este mundo. Cerrando el círculo que empezó, hace siete años, buscando un trapo para llevar a un bebé.

6 comentarios

  1. Carmen ¡llevo tanto tiempo deseando conocer “tu historia cangura” completa! :-) Y me ha encantado… Gracias por compartirla
    Besiño titiritero :-*

  2. Me ha encantado…. Judía, pobre y cangura. Está genial la exposición, los detalles, cómo unas cosas fueron llevando a las otras (como nos ha pasado a muchas). Podrías escribir un buen libro. Y la foto no tiene nombre: es la más original de cuantas he visto desde hace tiempo. Preciosa. Muchas gracias por compartirlo con todos… AH! Y enhorabuena por alimentar tu curiosidad. Seguro que tus dos hijas te lo agradecerán en el futuro.

  3. ¡¡¡Qué maravillosa historia!!! Mil gracias por hacérnos partícipe de ella :)

  4. Eres la bomba!! Es bonito conocer cómo empezaste en esto de los portabebes y más bonito es verte en esa “peaso” de foto.

    Un abrazo wapetona

  5. Es verdad que lo que podía haber quedado en una anécdota vino a cambiar la forma de criar a mis hijas. Hace tiempo alguien me pidió que escribiera mi historia y aquí está. Celebro que os guste. Gracias por vuestros comentarios.

  6. Carmen me ha encantado conocer tu historia, aunque yo ya te había visto con tu niña en bandolera haciendo de hebrea. ;-)
    muaccccccccccccccccccccccccccc
    Ah¡¡¡ y las dos estáis guapísimas.

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