Red Canguro en Bebé a Bordo

Desde Red Canguro agradecemos primero a Alba Ferri, como socia, quién por petición del programa televisivo Bebé a Bordo, ha participado asesorando a una pareja de jóvenes padres sobre los beneficios del porteo ergonómico. Agradecemos especialmente al programa Bebé a Bordo por colaborar con la difusión del porteo ergonómico y la importancia de la fase en brazos. Desde Red Canguro trabajamos constantemente en la promoción del porteo, y ver que se trata naturalmente un tema como éste pues nos conmueve y nos motiva para seguir trabajando en esta línea.

 

 

Si quieres consultar los folletos informativos de Red Canguro que Alba les acerca a estos papás en el programa, los puedes ver aquí y descargar para ayudarnos a seguir difundiendo el porteo: Folleto de Información General de Red Canguro, ¿Por qué no llevar al bebé de cara al mundo? y Aupa y Teta

Semana Internacional del Pañal de Tela

Estos días estamos festejando la Semana Internacional del Pañal de Tela 2013 (del 15 al 21 de Abril). Se han organizado actos a nivel mundial, como batir el record Guiness de cambio de pañal de tela logrado el año pasado.  Las tiendas de venta de pañales de todo el mundo celebran esta semana aplicando descuentos y promociones. Así que es un buen momento para acercarse a estos pañales, una opción ecológica, que respeta el medio ambiente y la delicada piel de tu bebé; y económica, porque el gasto en pañales de tela es mucho menor que en desechables. También tienes disponible, nuestro fondo de pañales de Red Canguro por si no te decides y quieres problar distintos tipos de pañales por muy poquito precio.

Pañales marcadas 2

Acá las palabras de una mamá de nuestro foro, que empezando con los pañales desechables, se ha pasado feliz a los de tela,

Llevo cuatro meses usando pañales de tela. . ¿Cuál fue el motivo?. Creo que comencé a pensarlo cuando empecé a usar compresas de tela, si la tela era tan cómoda para mi, para un bebe que lleva pañal a todas horas casi durante tres años, muchísimo más.  Mi mayor ya estaba a punto de dejar el pañal, así que no me puse con el tema. Fue durante mi segundo embarazo cuando empecé a buscar información en Internet, esta vez que quería probarlos, pensaba en los pros y los contras, y ganaron los pros con diferencia, el  gran ahorro respecto a los pañales desechables, no aportar tanta basura… y muchos más, cada persona que usa tela puede contarnos unos cuantos. Cuando empiezas a buscar información, te das cuenta rápidamente, de que si el mundo de los portabebés es muy grande, el de los pañales de tela no se queda atrás. Unitalla, por tallas, todo en uno, todo en dos, ajustado más cobertor, gasas, predoblados, anudados, pul, lana, polar, bambú, cáñamo, insertables, absorbentes… un montón de nuevo vocabulario en mi vida. Luego te van surgiendo todas las dudas: ¿qué me gustará más?. ¿Mi peque va a preferir fibras naturales o sintéticas?, ¿Cuánta absorción necesito?, ¿Qué tipo de pañales le sentarán mejor?.
Ante todas estas cuestiones, hay dos posibilidades, hacerte con una pequeña colección, un poquito de cada cosa, ir probando y luego decidir y comprar más de lo que te viene bien o probar el fondo de pañales de Red Canguro. Con nuestro fondo, durante tres semanas probarás todo tipo de pañales, puedes consultar tus dudas en el foro, y compartir tu experiencia con otras mamis pañaleras, que así, todas aprendemos y disfrutamos.
Si estas interesada, regístrate en nuestro foro, accede al subforo  de pañales y busca el post: “¿Cómo puedo disfrutar del fondo de pañales?”

http://www.youtube.com/watch?v=lW9navHC7Qo&feature=player_embedded

Lucimos papás canguro

padre canguro

papá canguro porteando a dos niños

Hace unos días les pedimos fotos de padres canguros, con frases que muestren o expresen el espíritu de la foto.  Nos han llegado un montón de fotos (¡y el trabajo que nos dieron!), pero ha quedado un álbum divino.  Los invitamos a pasar y mirarlo, deslumbrarnos con tanto amor, tantos brazos, tanto cariño y tanta comunicación.  Porque el porteo no es solo cosa de mujeres, y a las pruebas nos remitimos.

Recuerden comentar en cada foto (no alcanza con darle “Me gusta”) que les gusta o les hace ilusión.  Entre las 10 fotos con más comentarios, los socios de Red Canguro eligirán al Arturo Papá Canguro 2013.  Todas las fotos participarán de un sorteo de productos Red Canguro.  Les pedimos encarecidamente, sí, que si desean compartir su foto, no lo hagan en forma individual, compartan el álbum entero, así se aprecia el espíritu del concurso, que en definitiva, es compartir el amor de llevar a nuestros hijos en brazos.

Para ver el álbum completo, lo pueden hacer aquí

 

 

 

Finaliza el concurso de carnaval y aquí la foto ganadora

Damos por finalizado hoy el concurso de Carnaval 2013. Les agradecemos de corazón a todos los que han participado, compartiendo con nosotros un momentito de su vida ¡Muchas gracias!  No nos cansaremos de agradecer a todas las familias que hacen todos los días de la crianza en brazos una realidad… muchas gracias a todas las familias que nos han regalado un poquito de sí y han compartido sus BELLAS fotos de carnaval. Nos hubiera gustado que ganaran todas, pero los animamos a que sigan caminando junto a nosotros, participando y siendo parte de esta gran familia. Porque bebés en brazos, bebés felices!

Los ganadores se han hecho acreedores de un lote de productos Red Canguro.  Pueden ver todas las fotos participantes aquí.

Carnaval 2013

Carnaval 2013

Cangureando en carnaval… ¿nos muestran sus disfraces?

Un año más Red Canguro quiere festejar el Carnaval con un concurso de disfraces y para ello buscamos fotos de peques disfrazados porteados de forma ergonómica. ¡Seguro que alguna tienes para compartir!

Envía tu foto fotosredcanguro@gmail.com ni bien puedas, recordando enviar también la autorización correspondiente, y tu foto entrará a formar parte del álbum del concurso que publicaremos en FaceBook. Las fotos con más “me gusta” ganará un lote de productos de Red Canguro.  Las fotos pueden ser enviadas hasta el 21 de febrero, y hasta el 28 se podrá votar la foto que más te gusta. Disfruten de este carnaval, saquen muchas fotos y a compartir, fotos, color y canguros.

carnaval

Portear, una tradición

Leyendo a Isabel Fernández del Castillo en su libro “La revolución del nacimiento”, me queda resonando una frase tan sencilla pero que sentí muy cierta; habla de que aprendemos a amamantar amamantando. Como que la mujer sabe amamantar porque a su vez fue amamantada, porque esa experiencia, ese conocimiento que adquirimos desde los sentidos en nuestro momento más perceptivo de la vida nos marca, la experiencia de ser amamantados nos marca, nos queda impregnada en la memoria. Esto no quiere decir que la mujer que no fue amamantada no pueda amamantar, pero lo que yo entiendo, es que si fuimos amamantadas, tenemos algunos puntos a favor en cuanto a una lactancia exitosa.

Siento lo mismo con el porteo. Se suele pensar al porteo como algo fácil, porque es lo natural, porque es lo que debería ser, porque está lleno de beneficios, ¿a qué bebé no le gusta estar a upa? ¿No es la naturaleza la que dicta la necesidad del contacto corporal entre bebé y mamá? Esas son las razones biológicas, las que dictan la necesidad de contacto entre bebé y mamá, pero el porteo también está sumamente atravesado por la cultura. ¿Fuimos porteadas? ¿nos dejaron largas horas en nuestra cuna o cochecito? ¿fuimos sostenidas? ¿vemos bebés porteados con frecuencia? ¿jugábamos de niñas a llevar a nuestros bebés a upa, o los paseábamos en carritos? ¿alguien más carga así a sus bebés en mi entorno?cangurita con bandolera Supongo que estas preguntas no se las hacen las mujeres del altiplano boliviano o de la sabana africana, agarran su aguayo o su bambará y listo, ya lo saben, nadie se los enseña, no les hablan de los beneficios del porteo ni de la posición correcta, no se lo cuestionan ni se las cuestiona, pero nosotras, mujeres de ciudad, alejadas de nuestro ser natural desde tiempos remotos, tenemos todo un camino por recorrer.

Portear es natural, pero no siempre es fácil. O no son fáciles sus comienzos. Primero hacerse del portabebé correcto. Se suele pensar que cualquier pedazo de tela sirve, un simple pedazo de tela. Sí, es así. Es así si estás convencida de que ese pedazo de tela te va a servir, o si dentro de tu contexto hay gente que portea con un pedazo de tela. La mujer africana no va a pensar que su pedazo de tela, su bambará, no sirve, porque a ella y al porteo que ella practica, les es funcional, les es útil, el bambará forma parte de su cultura. La mujer del altiplano no va a pensar que el aguayo que ella misma usó toda su vida es incómodo, porque en definitiva para ella no lo es, pero si nosotras empezamos con un aguayo… bueno, podemos tener suerte como no. Porque además, los portabebés tradicionales están diseñado para una situación de porteo determinada, un tipo de porteo determinado (en el caso del aguayo, muchas veces a la espalda y en posición cuna), acompañan a las actividades que la mujer realiza (trabajar la tierra, cargar materiales, recorrer grandes distancias, transportar otras cosas, además de a su bebé, etc.), están diseñados para un clima determinado, están construídos con los materiales del lugar. Así que para mí lo primero es encontrar el portabebé correcto, sea bambará, aguayo, pedazo de tela, fular o mei tai. Así y todo, va a tocar practicar, hasta que madre y bebé estén cómodos. Esta práctica no se termina en un día o dos, sino que el porteo es dinámico, y lo que hoy nos resulta puede que mañana no.Abuela regando con su nieto

En el transcurso de la práctica, puede que tu bebé llore muchas veces, o se retuerza o no te la haga fácil, básicamente, porque estás encontrando la manera de portear, estás practicando, por eso también es importante practicar antes sin bebé, aunque tampoco es determinante (yo lo recomiendo pero no lo hice). Ahí van a aparecer todas las voces, aparte de la tuya, que como sos una madre que se fija en su hijo, no permanecés muda, ciega y sorda dentro de vos. Y la gente, con buenas o malas intenciones, te va a decir “Ese bebé no está cómodo”, “Lo estás apretando mucho”, “Se queda sin aire”, “No le gusta el trapo”, “Sos vos que sos una empecinada que vaya ahí, está mucho más cómodo en el cochecito”, y miles de cosas más. Bebé 7 meses fular 3m20 con anillas

Todas estas voces, esta cultura que nos atraviesa, es la que hace que muchas veces el porteo sea un arte de difícil tarea. ¿Es imposible? No. Solo que tenés que estar preparada espiritualmente para atravesar los obstáculos. Ser paciente cuando tu hijo se queja o está a disgusto. Darte la posibilidad de tomártelo con paciencia y calma. Buscar de corregir la postura, para conseguir una posición lo más ergonómica posible, para vos y para el bebé. Probar otros portabebés si tenés la inquietud de qué es lo que les será más cómodo, porque el porteo en sí mismo no es incómodo. Claro que usar portabebés es siempre llevar peso extra encima, pero el porteo no es incómodo con un portabebé adecuado y una buena postura de mamá y bebé. Tener conciencia que dejarlo en la cuna o en el cochecito no está mal ni es un pecado capital, sino que el cochecito es un portabebé más. Saber si es lo que necesita tu bebé en ese momento o si necesita otra cosa. Y sí, pensar que es lo natural que vos y tu bebé disfruten de estar juntos, y que si eso no sucede, no es que fracasa el porteo, sino que hay cositas que arreglar. Mimos y besos

Portear es una tradición. Una tradición biológica, que nace de la necesidad de que madre y bebé estén juntos. Las mujeres occidentales nos hemos criado desoyendo esta tradición. Pero está en nosotras recuperarla, permitirnos y permitir a nuestros bebés el placer, la necesidad, la sanación del contacto piel con piel. Disfrutemos del estar cerca, al alcance de sus besos, y que tu bebé esté al alcance de los tuyos.

Los invitamos a mirar este pequeño video, donde se ve que porteando se aprende desde la vivencia personal y desde el ejemplo.  ¡Feliz semana internacional de la crianza en brazos para todos!

 

Artículo de Irene Pe para Red Canguro.

Cómo llegué a ser papá canguro, por Nicolás: “¿Uno de esos papás pelotudos yo? Ni de coña”

Texto de Nicolás García originalmente publicado en el blog Mamá Pata y sus Patitos. Ver los enlaces originales aquí y aquí.

Lo reconozco, siempre me reí de los papás que salían orgullosos de paseo con sus hijos en una mochila, los encontraba ridículos. Mi mujer no se reía de ellos pero había algo que no le convencía de aquello. Tampoco teníamos la información con la que contamos hoy en día, pero, intuíamos que algo no cuadraba.

Tuvimos nuestra primera hija y lo intentamos con una bandolera comercial (totalmente “ortopédica”, visto lo visto) pero fue un fracaso, estábamos incómodos nosotros y el bebé. Algo seguía sin cuadrar.

Tuvimos otro bebé y mi mujer empezó a interesarse por otro tipo de portabebés, yo, ni caso. Para mí era una cosa poco útil, incómoda y, para colmo, que te hacía parecer gilipollas, pero, mi mujer siguió con el tema y en las primeras navidades desde que había nacido Nacho (nuestro segundo hijo) entró en casa nuestra primera mochila ergonómica. Fue una Manduca (que aún tenemos) y para mi mujer fue un éxito desde el primer día. El niño estaba muy agusto y su madre más. Yo, no me la quería poner, insistía, erre que erre, que yo no me la quería poner, que eso no era para paisanos.

Un día necesitaba hacer cosas en casa y el bebé no quería otra cosa que cuello… y mi mujer apareció con la mochila de marras y me convenció para ponerla, total, era dentro de casa, nadie me iba a ver.

Me gustó, sí, me gustó. A partir de ahí fuí adentrándome cada día un poco más hasta llegar al día de hoy en el que los portabebés se han convertido en una herramienta más para hacer nuestra vida más fácil y no me considero un papá pelotudo por ello. Ahora sí cuadra.

Todo tiene una explicación, esas mochilas antiergonómicas (también conocidas como “colgonas”), en las que los niños llevan las piernas colgando, cargando su peso sobre los genitales e incluso colocados cara al mundo, son las culpables de que los padres me parecieran unos pelotudos; la postura es antinatual, además de incómoda e incluso perjudicial para el bebé y para el porteador (además son caras). No creo que nadie las use siendo consciente de que hay otro tipo de portabebés más bien creo que es falta de información, por lo menos esos padres sienten la necesidad de llevar a sus hijos cerca y eso ya es un gran paso.

La foto que abre el post es la primera que tengo en la que salgo porteando a un niño, mi hija en este caso.

II Parte: Una experiencia de papá canguro: por primera vez a solas con el bebé

Como ya hemos dicho en anteriores ocasiones, tenemos tres hijos. Los hemos tenido lo suficientemente seguiditos como para que entre la pequeña y la mayor sólo haya cuatro años y medio de diferencia, pero a su vez, lo suficientemente separados como para que, de vez en cuando volvamos a tener la sensación de inexperiencia que se tiene cuando se tiene el primer hijo. Vamos, esa que te hacer seguir sintiéndote como un pardillo.

Supongo que esa sensación quizás no te la quites de encima aunque tengas muchos hijos. Por lo general, dura sólo un rato, hasta que te viene a la cabeza el recuerdo de que eso ya te había pasado o que lo habías visto antes. Eso tranquiliza y te ayuda a llevar mejor las cosas.
Os meto este rollo porque, estos días, he vuelto a tener una experiencia con nuestra hija pequeña que ya había tenido con la mayor cuando tenía más o menos esta edad y me ha hecho reflexionar acerca de esto.

La secuencia es la siguiente: mi mujer necesita salir para hacer unos recados y me deja a cargo del bebé (de entorno a 4 meses), un escalofrío me recorre el cuerpo porque, a pesar de que soy un padre bastante implicado en la crianza de los críos, casi no me he quedado a solas con ella y, además, parece muy dependiente de su madre y… además, ¡yo no tengo tetas! ¿Qué va a ser de mi si se pone a llorar? ¿Qué voy a hacer?

No obstante, me digo: parece mentira, que me dé miedo una cosa tan pequeña, un padrazo como yo, vamos. Pero sigo acongojado y le sugiero a mi mujer que mejor vaya con ella, que igual tiene hambre… No, acaba de comer, llevar a la cría la retrasaría y, sobre todo, alguna vez tiene que ser la primera que me quede con ella.

Definitivamente me quedo con ella y arranco mi batería de canciones, tonada asturiana, para más señas. La cría encantada… un rato, luego se cansó, me puse a jugar con ella en la manta de actividades, también se acabó cansando, lo intenté con una muñeca de muchos colores que le gusta… también le aburrió… es en este momento en el que se me vino a la cabeza que todo eso ya me había pasado antes y me acordaba de cómo lo había solucionado antes: simplemente, la había puesto en una hamaquita y me había puesto a hacer mis cosas. Ella se quedó tranquila, se sentía segura y estaba a gusto, no necesitaba (en ese momento) todo el repertorio de monerías que le estaba haciendo y, además, yo pude hacer cosas. Eso fue hace cuatro años, ahora lo he resuelto de otra forma: me he puesto al bebé en un fular. El método ha sido distinto, pero, el resultado, el mismo o mejor aún.

A menudo me dedico a observar lo que hace cuando la llevo en el portabebés. La veo a gusto, se dedica, simplemente, a ver lo que hago, lo que la rodea, a sus hermanos, su casa o el camino hasta el supermercado, luego, cuando le parece, se duerme plácidamente. No le hace falta pedirte nada, porque tiene todo lo que necesita, salvo, la famosa teta, ahí, yo, ya no la puedo ayudar.

Cómo llegué a ser papá canguro, por Kiko. “Papacito, cógeme”

Artículo de Kiko Valle publicado originalmente en su blog Tu papá te mima, blog sobre “crianza natural, pedagogía y educación, experiencias e inquietudes de papá” y reproducido aquí con permiso de su autor. Podéis ver la publicación original aquí.

Lo reconozco. Yo compré un carrito. Como “todos” los padres. El mejor posible. De los mejores, el mejor. Y leí sobre ello. Pero parece cierto que “cuando un tonto agarra un camino, o se acaba el camino o se acaba el tonto”. Eso ocurría. A veces nos centramos tanto en algo que no somos capaces de ver más allá. Como los pobres caballos, con los ojos casi tapados para que no desvíen la mirada. A El Corte Inglés, tarjetazo y a empujar.

Han sido los mil y pico de euros peor malgastados por sus abuelos, que se lo regalaron con mucho amor y nuestras orientaciones. Y me pueden tachar de radical, pero un carrito no hace falta para nada, salvo para llevar la compra, los chaquetones de sobra y la cantidad de estupideces que con una buena previsión dejaríamos en casa.

Otra vez nos damos de bruces con la naturaleza. Nos caemos de boca en la candela. Tropezamos. Y es que el instinto vuelve a ser el viejo sabio que asoma a la cabeza y los corazones de los que se dejan. A los niños hay que llevarlos en brazos. Es muy simple. No hagan caso de pediatras comprados, psicólogos trasnochados, familiares y amigos que intentan hacerles ver lo contrario. No me hagan caso a mí, por supuesto. Sólo déjense llevar por el momento, por lo que les dicten sus entrañas.

Tendemos a interpretar como malo aquello que tiene que ver con los sentimientos, porque parece que contraviene a la razón. Nada más lejos de la realidad. Identificamos lo moderno con lo mejor y radicalmente opuesto a lo tradicional, lo antiguo, lo rural y lo primitivo, que pasa a ser lo peor. Esto no tiene razón de ser. Hacemos lo que manda la masa y seguimos aborregados los dictámenes de la publicidad y lo comercial. Nos engañamos a nosotros mismos privándonos y privando a nuestros pequeños de una vida placentera y saludable por el qué dirán, por aparentar, por ostentar un poder en una jerarquía absurda. Además, lo que hacemos, lo que hacen todos, si no es lo mejor, no puede ser malo ¿no? Pues voy.

Numerosos estudios han demostrado que llevar a los niños en el carrito, especialmente durante los primeros meses y años de vida, produce un desarrollo mermado de sus capacidades lingüísticas, motoras y espaciales. Desde que a partir de los sesenta se inventaran las sillitas o carros plegables con distintas funciones, se estila además, llevar a los niños mirando hacia delante, con lo que el contacto visual con sus padres, o quien los pasee, es menor. Incluso se ha podido medir que aumenta el ritmo cardíaco e influye en los patrones de sueño, originando más estrés y ansiedad en los bebés. (more…)

El papá canguro 2011 disfruta de su premio :)

Carlos Sacanell, ganador del premio “Arturo, Papá Canguro 2011” nos escribe contándonos lo que le ha parecido su premio, un fular Zara de Elevill donado por Canguritos. ¡Gracias por compartirlo con nosotros, y seguid disfrutándolo así!

“¿Cómo se hace cuando encuentras tu sabor de helado favorito? ¿Dan ganas de probar nuevos?
¿Y si has tenido unas perfectas vacaciones, en el lugar de tus sueños? ¿Arriesgarse a que en las próximas todo no sea tan bueno? Mmmmh…no sé.

Soy, ante todo, conservador en algunas cosas (dejando de lado la discusión política), por eso, me cuesta hacer cambios (radicales y no tanto) en mis costumbres.

Pero cuando los cambios vienen con “una ayudita de tus amigos” como dirían Lennon y Mc Cartney la cosa cambia un poco. Nunca antes había probado sushi antes de que mi esposa me insistiera, ¿para qué?, si la pizza y el asado (muy argentino lo mío) llenaban mis expectativas alimentarias básicas. Sin embargo, hoy, gracias a ella, no puedo pensar en una mejor opción a la hora de comer algo rico, sumado el hecho de que he incorporado la posibilidad de probar cosas nuevas en el ámbito gastronómico más o menos a partir de ese salto con ayuda hacia los sabores orientales.

Por eso en principio yo, fanático del Mei Tai, miraba a mi esposa Irene con desconfianza mientras se colgaba a nuestros hijos en un fular. Mi pensamiento era: “está muy bien para ella, que se pasa horas en la Red Canguro, mira videos, practica, pero para mi la simplicidad del Mei es única”…pero allí vino la “Little help of my friends”, y ganamos (Camilo y yo) el concurso Arturo, papá canguro.

Admito que mi primera reacción fue: “El fular es lindo, cómo lo va a usar Irene”, pero bueno, a fuerza de que me gustó, de sentirme parte de algo importante a partir del concurso, lo probé, lo usé, me lo puse con ayuda de la experta de la casa, y ya lo estamos disfrutando todos, o más bien, Camilo y yo, los ganadores de este año.
Agradecido por el premio y por la ayudita de abrirnos a mí y a mi familia a nuevas experiencias para estar más unidos, saludo desde argentina y les mando unas fotos disfrutando de nuestro premio.

Carlos Sacanell”

Porque sí, porque me gusta

Artículo redactado por Carlos Sacanell, papá canguro 2011, para Red Canguro

Porque sí, porque me gusta. ¿Hace falta otra razón?

¿Qué necesidad hay de explicarse después de semejante declaración de principios? Bueno, lo intento. Me gusta estar cerca (bien cerca) de mis hijos.

En invierno, sin dudarlo. Sentir ese calorcito humanito cuando dormimos juntos la siesta me dan ganas a mí de dormir. Las palmas de sus manos apoyadas en mi pecho, mirarlos como respiran con sus ojitos cerrados… pero todo esto es una explicación racional, ¿o no? Digo, si yo disfruto de esa cercanía, del contacto, ¿cómo no voy a fomentarlo cada vez que pueda? ¿cómo no voy a aprovecharlo? ¿cómo no voy a cangurear?

En verano la situación se vuelve más compleja. El calorcito ya no suena tan tentador, la pequeña película de transpiración que se forma entre el costado de su dulce carita y nuestro pecho, la respiración cálida que nos golpea la cara, los aromas del cuerpo humano (no serán iguales a los de un adulto, pero ¿acaso no los tienen ellos también?), o al cargarlos en el Mei Tai (sin duda mi favorito) sentir cómo mi espalda se va llenando de pequeñas gotitas un tanto agobiantes, sumado eso al calor que la tela misma nos da a ambos (caguro y cangureado)… Y sin embargo lo sigo haciendo. ¿Debería abandonar mis pequeñas siestas familiares por una nimiedad como el sudor de mis pequeñuelos? No, ¡de ninguna manera!

Mmm… la razón parece ir perdiendo su lugar en el presente texto. ¿Debería dejar de cargármelos en la espalda nada más que porque un poco de calor me molesta? (more…)

Portabebés en verano, por Sol

Artículo realizado por Sol publicado originalmente en su blog “Marsupina, Mamá Cangura” y reproducido aquí con el permiso de su autora.

El otro día, en la charla que compartí con las Doulas de Rosario (Argentina), una futura mamá me preguntó por el calor del verano y el uso de portabebés.

Donde vivo, en verano, realmente el calor es muy suave, completamente tolerable, con aire fresco aunque haga mucho sol, pero, en Rosario, al igual que en muchos otros sitios, el calor es importante y, junto con el porcentaje de humedad y/o la falta de brisa, hace que se sienta mucho y que se sude más.

Recuerdo la primera vez que estuve en el verano rosarino con mi pequeña de 3 meses y medio, había venido con un fular de algodón (un Indio) y una bandolera de algodón finita, especialmente pensada para el calor de la ciudad.

Sinceramente el fular se sentía como una manta abrasadora, sólo pude utilizarlo los días frescos o dentro de casa con el aire acondicionado, el resto de días, y en especial para paseos más largos por la calle, nuestra mejor aliada fue la bandolera. Creo que, con bebés pequeños que no pesan demasiado aún, para días agobiantes de calor, una bandolera de algodón, fina, (o un Tonga, en según qué momentos y circunstancias) es la opción ideal.

Pero la principal pregunta que surge es: ¿No pasará más calor el bebé en el portabebés? ¿No es mejor para los días de tanto calor llevarlo en un capazo o cochecito?

Pues no creo que sea tan así… Es verdad que el “cuerpo con cuerpo” genera mucho calor, pero, el plástico que conforma las sillas y capazos, por más “ventanitas” de respiración que tengan, dan muchísimo calor también…

Si tienes un bebé y lo has llevado en el “huevito” o el capazo un día de calor (incluso en la silla de seguridad del coche si no váis con suficiente aire (o a veces aún así) ) al levantarlo seguro que habrás notado que tiene la espalda empapada. (more…)

Playa y Piscina en portabebés… las experiencias de las madres

Gracias a las madres del foro de Red Canguro por compartir sus experiencias en esta refrescante semana!
Irene P.:
El último verano hemos ido a la playa con fular y bandolera.  Al principio dudé un poco en llevarlos, porque me daba miedo arruinar las telas, pero luego de consultarlo con las muchachas del foro de RC, me animé y me los llevé.  No sé cómo habría hecho sin ellos.  ¿Cómo hace la gente para bajar a la playa, en carrito? No, en un brazo el niño, del otro la heladerita con las bebidas y comidas, sosteniendo la lona a la vez que al niño, el bolso en la espalda… Yo iba feliz con mi hijo en la espalda, dándole la mano a mi niña mayor y cargando cosas con la mano libre.  Luego en la playa el fular útil para dormir una siesta, en la espalda, en el pecho o en la arena, y la bandolera genial para amamantar sin quedar completamente desnuda! Caminatas en familia, llevando al bebé en el fular o perseguir las olas con la bandolera.  En definitiva, que a las vacaciones no nos hemos llevado el carro, bueno, ya casi no lo usamos!

Edith U.:

Nuestro gran aliado estas vacaciones ha sido el Tonga. Está genial para ir a la playa o piscina, al ser una red no se queda la arena entre el tejido, si se moja se seca en un voleo, no da calor… todo son ventajas. Bueno, está claro que para bebes muy pequeños no sirve, por lo menos hace falta que el bebe se mantenga bien sentadito. Yo lo he usado con mis dos bichejos, con Beñat que acaba de hacer un añito y con el mayor que ya tiene 3 años y medio. Por ejemplo a las noches también lo usábamos si salíamos a dar un paseito, el peque iba en el fular y el mayor cuando se cansaba de andar pues al Tonga. ¡¡Y todos tan felices!!

Ana Isabel C.:
Este verano, mi peque ya tiene más de año y medio, y la playa y la piscina las disfruta mucho más. Bañarse, jugar con la arena, jugar con el agua, llenar el cubo, vaciar el cubo… Este verano el fular se ha hecho imprescindible. A la llegada; canguro a la espalda para bajar del coche y transportar todas las bolsa necesarias para un día de diversión, que no son pocas. Durante la estancia; sobre todo al salir del agua, siempre congelada y tiritando pero pidiendo quedarse un ratito más, ¿Qué hay mejor para entrar en calor que un canguro delante, bien pegadita a mamá o papá?. Y cuando nos vamos; porque caminar hasta el coche después de un día de juegos y emociones resulta casi imposible, así que mejor subida al fular y que papá y mamá tengan las manos libres para guardar todo en el coche y poder utilizarlo mañana. Porque mañana volvemos “pistina” ¿eh, mami?.
Lidia G.:
Los portabebés ergonómicos, son para los días de playa y piscina igual de cómodos y con las mismas ventajas que el resto del año, eligiendo siempre el que mejor se ajuste a las necesidades de la familia. No debemos olvidarnos de  llevar bien protegido del sol al bebé, además de con protección solar con una gorra o sombrero de tela fresca o bien con una sombrilla. Os cuento nuestra experiencia en la playa.
El pasado año, fue el primero en el que fuimos con D. de vacaciones a la playa, tenía 6 meses. Desde el principio tuvimos claro que no queríamos llevar el carrito a la playa, pues nos parecía que meterlo en la arena no era más que un engorro, se llenaría de arena y además nos dificultaría llevar la bolsa con las toallas, pañales, etc. así, que nos hicimos con un fular fresquito, un gypsy de gasa. Gracias al fular íbamos más cómodos que otros papás que veíamos arrastrando el carrito por la arena bajo el sol. Nos permitía dormir a D. paseando por la orilla de la mano. Al ser un fular fresco y fino si se moja, se seca rápido y no coge mucha arena. El único inconveniente que encontramos es  que yendo embadurnados de crema y/o mojados, el ajuste del fular se vuelve un poco complicado, por lo demás nos parece un acierto y se le pueden dar otros usos, como parasol o como hamaca para que duerma el niño.
Este año y con un bichillo de 18 meses, el gran aliado ha sido el Tonga, pues tan pronto quería ir corriendo como que pedía brazos, así que tanto para la playa como para los paseos ha ido siempre en el bolso. Ah! Y para ir al chiringuito de la playa y compartir el aperitivo. Este tipo de portabebé es fácil de poner, no ocupa nada, no coge nada de arena, no da nada de calor y tanto el niño como el porteador pueden ir mojados sin “sufrir” para ajustar. Además una vez le coges el truco y lo colocas bien se aguanta fenomenal el peso.
Las vacaciones en la playa son una inmejorable ocasión para poder disfrutar de nuestros hijos y los portabebés nos facilitan llevarlos aupa, mientras disfrutamos de un entorno maravilloso y descubrimos con ellos, la arena, el agua del mar, los peces y un millón de cosas más.

Celita:

Para ir a la playa nos organizamos así:

  • papi: delante: una niña en mochila + detrás: una bolsa de deporte grande que se puede colgar como mochila
  • mami: la otra niña en mei + una sombrilla grande al hombro + una mochila nevera con agua y otros refrigerios

Jemina:

Vivo en una ciudad con playa, así que desde primavera hasta otoño, incluso en días soleados de invierno, es una gozada bajar a la playa, aunque solo sea a tomar un poco de solete y jugar con la arena.

Cuando nació mi primer hijo, me di cuenta de que ir a la playa era una auténtica odisea. El carro, la sombrilla, los juguetes, las toallas, ropa de muda, agua, fruta…….. mi gozo en un pozo. La logística para ir a la playa yo sola me lo impedía. Así que pasó la primavera, el verano, el otoño…. y no pisé la playa. Imposible ir.

Al nacer mi segundo hijo, conocí los portabebés. ¡Qué diferencia! Ahora podía ir a la playa con mi hijo en la bandolera, de tejido wax que es más fresquito, y la bolsa y el parasol colgados al hombro. Los juguetes los llevaba en una mochila mi hijo mayor.

Luego descubrí el tonga y fue la revelación. Podía bañarme con mi bebé de 18 meses tanto en piscina como en el mar sin miedo a que una tímida ola me lo arrebatase. También sirvió para que él perdiera el miedo al agua, pues en brazos no quería meterse.

Ir en portabebés era algo habitual para él, así que ir entrando en el agua con la seguridad de estar bien amarrado a mamá gracias al tonga, fue la manera de ver que el agua era divertida.

Y para la ducha de la playa, para sacar la arena, la sal…….imprescindible el tonga, ya que al ser tan fino me permitía acceder a todos los recovecos en los que quedaba arena.

siempre llevo el tonga a la playa, aunque solo sea para volver al coche con el niño medio dormido por el cansancio de jugar.

¡¡A la playa con portabebés!!, por Paula

Artículo redactado por Paula para Red Canguro.

Aún recuerdo el primer viaje a la playa tras nacer nuestro primer hijo, un infierno de maletas, carrito y multitud de trastos que apenas cabían en el coche y que luego dificultaban el movimiento, porque no nos engañemos, ir a una playa con un enano de 3 meses que no sujeta la cabeza y necesitas ambos brazos para llevarlo y además ir con carro, sombrilla, toallas, cremas, ropa de cambio, pañales y demás historias no es precisamente lo más relajante, la mayoría de los padres llegábamos con la misma cara de cansancio y estrés tras acarrear los bultos como si fuéramos mulas, pensando en que al llegar a casa tendríamos que limpiar a fondo el carro y lavarlo todo. Vamos, como para no volver.

El segundo año había mejorado mucho la cosa, el bichejo ya sabía andar y teníamos un meitai, aunque pronto descubrimos que si bien era genial para ir a la playa, era espantoso para volver de ella, cualquiera que conozca un meitai se podrá imaginar por qué, pero para quienes aún desconocen ese fantástico portabebés os diré que tienen unas tiras largas para atarse el mei que al hacerlo en la playa quedaron mojadas y llenas de arena con diferentes grados de humedad. Además un día de un oleaje un poco puñetero nos dimos cuenta de que como hay que evitar que el mei se moje, llevar al niño en brazos “a pelo” dentro del agua puede ser peligroso si tienes un equilibrio como el mío. Ya teníamos algo bueno, había que buscar algo mejor.

El tercer año había una novedad importante, otro bichejo también de 3 meses, pero esta vez estaba preparada, ya conocía los portabebés y sabía cómo poder disfrutar de la playa, un fular para llevar a I bien pegadito y tener los brazos libres para poder atrapar a G que parece que en cuanto pisa arena tiene hipervelocidad para meterse en el agua aunque haya bandera roja. También puedes pasear por la arena y meterte en el agua, pero no es del todo agradable tener unos cuantos metros de tela mojada bien pegados a ti, aunque fresquito, un rato.

Tras este último verano y probar algo más, ahora estoy en condiciones de decir que los portabebés son lo mejor para ir a la playa, sobre todo si sabes elegir bien, y estas son mis impresiones: (more…)

Dos pasiones unidas por un portabebés

Artículo redactado por Iran Alzugarai para Red Canguro

Caminar en silencio. Escuchar un pájaro. El rugido de una cascada helada. Millones de gotas de lluvia golpean mi capucha. Sol. Viento. Ramas que crujen bajo mis pies. Raíces de cien años abrazan el suelo. Las hojas bailan al ritmo de la brisa. Un sueñecito a la sombra de un roble… o de un haya. Buitres que reinan los cielos. Una chova rompe el silencio… me observa… ¿quieres un cacahuete, chova?. Lirios, merenderas, margaritas, amapolas. Escalofríos en el cuerpo, un gélido amanecer. Acariciar la roca…un paso más. Dormir al raso, en un hotel de mil estrellas. Un silbido…la marmota. Rocas inertes, y, sin embargo…¡me dais tanta vida! Un arroyo me susurra…ven….y yo no tengo otra opción que decir….ya voy….

Durante bastantes años, todo mi tiempo libre lo he dedicado a la montaña; dentro del nivel mediocre del que nunca he podido salir, ésta me ha dado todo para ser feliz: libertad, seguridad, respeto, compañerismo, superación, belleza, disfrute a tope para todos los sentidos… y mucho más.

Cuesta apearse de ese modo de vida que nos lleva a viajar en furgoneta de aquí para allá en busca de retos, paisajes, paredes y cascadas de hielo… pero para todo hay un momento en la vida y hace 2 años nos planteamos cambiar de etapa, tener un hijo e intentar seguir siendo felices en la vida compartiendo con él nuestro camino, y volver en lo posible al monte para recorrerlo también con él.

Como el que quiere aferrarse hasta el final a aquello cuya pérdida siente cerca, durante mi embarazo no dejé de esquiar (al principio solo), ir al monte y escalar, pues sabía que después de nacer mi hijo habría, si no un parón, sí un frenazo importante en nuestras actividades.

20 días antes de nacer Jurgi escalé por última vez y 2 semanas antes de nacer subí al monte bajo una lluvia de verano, feliz como siempre. Prácticamente sentía que ya estaba compartiendo con mi niño mi otra pasión.

Fue estos días cuando descubrí, indagando por Internet, la existencia de portabebés ergonómicos y la web de Red Canguro, y enseguida me agencié una mochila y me hice un fular casero para probar si aquello de los nudos iba conmigo. Vi claramente que el portear a mi hijo me permitiría llevarlo conmigo allá donde fuese. (more…)

“Portabebés, una ayuda para mi esguince”

Por Sandrall para RedCanguro

“La verdad es que llevamos todo el verano porteando poquito por eso de los calores    (el tonga para ratitos cortos y la Boba para alguna excursión), pero esta última semana hemos porteado casi a diario por obligación y doy gracias a los portabebés. Hace 2 semanas me hice un esguince en el tobillo y me dijeron que tenía que hacer reposo y nada de caminar, jejeje, nada de caminar y yo con 2 niñas ¿quién se lo cree? La primera semana hice bastante bondad porque estaba con mi madre y me ayudó bastante pero esta última semana hemos estado ya en casa y mi marido trabajando así que yo solita con las niñas con un esguince en el pie y caminando con muletas, así que imposible empujar un carrito, solución, aquí la tenéis:

La verdad es que no he estado todo el día con la niña a cuestas ni mucho menos pero me ha ido bien para salir un ratito por la mañana con las 2 (tenerlas en casa toda la mañana era una locura ), y también me fue bien para llegar hasta el consultorio el lunes para que me lo revisaran y me quitaran el vendaje ya que podía haber ido yo solita por la tarde porque mi marido está en casa pero me dijeron que sólo visitaban por la mañana (…….) así que para allí que me fui con mis 2 niñas y las muletas en el metro, todo el mundo me miraba con una cara y no os digo nada cuando me vió la doctora, lo primero que me dijo sonriendo fue: mucho reposo no has hecho no?”

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