“Ella ha podido disfrutar de experiencias que de otro modo, con la silla de ruedas, no hubiera podido”

Por Lourdetes para Red Canguro

Estando embarazada de Tecla, mi tercera hija, participaba activamente en el foro de CN, sobretodo en las “futuras mamás de noviembre 2008. Tengo dos hijos mayores, Magí de diciembre de 2001 y Gemma, de febrero 2004. Gemma tiene parálisis cerebral severa, por lo que va en silla de ruedas. Sin haberme planteado mucha cosa a nivel logístico, antes de que naciera Tecla tenía en mente usar la mochila Babybjorn que tenía de los dos mayores (la había encontrado muy incómoda y no demasiada útil a lo largo del tiempo, osea, cuando el peque tenía unos mesecitos, ya no podía con ella!) bueno, pues pensaba usar la “colgona” para llevar a Magí y Gemma al cole y luego ir rápido a casa a por el carrito.

También empecé a participar en el foro de la RC, dónde aprendí mucho sobre portabebés, complementos y también tuve la oportunidad de conocer mejor a otras mamás canguras.

Una compi de mamás de noviembre 2008 que tuvo a su peque antes que yo, me insistió que probara con los fulares elásticos… yo pensaba que eso era muy complicado! La cuestión es que al nacer Tecla, al día siguiente llamé a Rafi y le encargué el moby wrap de color teja, que ella misma me trajo a casa al día siguiente.

Lo tuve un poco aparcado unos días porque no acababa de entender cómo anudarlo, hasta que le pedí a una amiga de una vecina que me enseñara. La conocía de vista y porteaba a su bebé de un año más que Tecla. Muy amablemente vino a casa y me enseñó a hacer la cruz envuelta. Esa fue nuestra forma de salir a la calle entonces.

El uso del fular elástico fue muy muy importante para mi, todo un descubrimiento, ya que podía salir con mis tres hijos sola, la pequeña no lloraba casi nada y yo me puse en forma rápido!

Con el tiempo dejamos el elástico para pasar a la fiebre de los de sarga, de los que tuve varios. Conservo un par de ellos de recuerdo y también para ocasionalmente llevar a la peque a la espalda.

De los de sarga pasamos al uso de la mochila Ergo. La trituramos literalmente de tanto uso. Tecla fue en ella al modo que hubiera ido en un carrito (que nunca usamos) y de paso también disfrutó de ella Gemma. Con el tiempo nos regalaron la ABC a la que le hemos sacado mucho partido, con Tecla y sobretodo con Gemma.

He andado por la montaña con Gemma a la espalda, hemos ido por el rio y ella ha podido disfrutar de experiencias que de otro modo con la silla de ruedas no podría. También cuando vamos a fiestas mayores nos va muy bien para tener a Gemma en alto, ya que con su peso es muy difícil tenerla en brazos.

Resumiendo, hemos disfrutado de varios tipos de portabebés: fulares elásticos, de sarga, meitais, mochilas, tonga, pero a los que más uso les hemos dado es a los fulares y las mochilas.

 

Porteo de recién nacidos: vídeos y experiencias

En este post compartimos con vosotros algunas vivencias de mamás del foro de Red Canguro sobre la experiencia de llevar a su recién nacido en portabebés. También os ponemos un listado de vídeos de porteo de recién nacidos con fular y bandolera, porque sabemos que no es lo mismo colocarse a un niño de 2 años, a un bebé de 9 meses o a un bebé que acaba de nacer!

Portear a un recién nacido es una rica experiencia para la madre, favorece el vínculo, fomenta la lactancia, ayuda contra una posible tristeza post-parto… Al bebé le ayuda a “hacerse” al nuevo mundo fuera del vientre de su mamá. Hemos publicado numerosos artículos sobre estos beneficios, entre otros:

Cri, una guapa mamá de dos nenas preciosas, nos cuenta a través de un mini relato su experiencia con los portabebés. Y lo ilustramos con una foto de su hija A. recién nacida en bandolera de tejido de fular. Sigue leyendo

¿Cómo llegué a ser mamá canguro? Por Irene

Les escribo a modo de presentación, de mí, mi familia, mis portabebés, y en especial a modo de agradecimiento a Red Canguro (RC).

Luego de buscar casi un año, llegó a nuestras vidas Nuria. Con todas las dudas y miedos de padres primerizos la fuimos criando pensando, leyendo, preguntando, indagando. Para ella compramos un carro que usamos bastante, pero también compramos una bandolera. Me daba un poco de trabajo usarla, pero yo insistía. Me acuerdo que me decían “Deben ir incómodas, seguro. No se te cae?” Y yo siempre, “No, pero mirá que bien vamos, la nena no llora y yo súper cómoda!” Eso sí, siempre agarrando al bebé con una mano. Luego, leyendo RC me di cuenta por qué me era tan incómoda; es una bandolera con almohadillas en los bordes, su anilla es
pequeña, y es difícil de ajustar y sostener al bebé.

Pero la usamos durante dos años, hasta que yo quedé embarazada de Camilo, a pura tozudez de mi parte. No la usábamos todo el tiempo, sino para situaciones puntuales; cuando quería ir a upa, para ir a lugares inaccesibles con el cochecito, para viajar en colectivo… no la usábamos por apego, sino por comodidad, aunque siempre sentí especialmente placentera la sensación corporal de mi bebé cerca de mí. Pero creo que por haberla usado como un elemento más es que tenemos sólo una foto, de la primera salida de Nuria de casa, para ir a su control neonatal.

Luego llegó Camilo, y necesitaba las manos libres para atender a Nuria. Sigue leyendo

¿Cómo llegué a ser mamá canguro? por Carmen (Córdoba) “Lo nuestro es puro teatro”

Cuando yo tenía dieciocho años, tomó forma una iniciativa en mi pueblo para representar en Semana Santa La Pasión de Jesús, y me uní al proyecto como simple actriz aficionada, formando parte del reparto secundario. Con los años se ha convertido en un espectáculo que reúne a más de trescientas personas trabajando para salir a escena todos los años, e incluye personas de todas las edades, incluídos niños, que suelen ser los descendientes de quienes actuamos. El evento se convierte casi en una fiesta familiar.

Cuando me convertí en madre, con mi primera hija, por supuesto pensé en que saliera a escena conmigo -mi papel es el de una mujer judía y pobre-, por lo cual empecé a buscar por internet información sobre telas, trapos -ni siquiera sabía qué eran los fulares- como los que me imaginaba que usarían en aquel tiempo para llevar a los niños. Encontré una página donde se vendían fulares y decidí improvisar uno con una tela que me pareció adecuada. Mi hija mayor, que entonces tenía siete meses y un criterio propio estupendo, se negó a envolverse en aquello. Así que la llevé en brazos y me olvidé del tema, pero algo en la página había llamado mi atención: se trataban temas sobre crianza con apego, como el parto respetado, la lactancia materna y otros. A través de su foro conocí a otras madres y empecé a aprender muchas cosas nuevas. Sigue leyendo

¿Cómo llegué a ser abuela canguro? Por Mª Carmen: “…y luego la melancolía de llegar a casa y tener que soltarla”

Todas las tardes salía con mi niña en su sillita; solía bajar de paseo al centro de la ciudad: la niña abajo, yo arriba. A veces hablaba con ella, pero no era fácil porque ella tenía que volver la cabecita para mirarme, además el ruido de los coches no facilitaba la comunicación.

Y todas las tardes, a la caída del sol regresaba. Subía la no tan suave avenida que nos conducía hasta casa: la estampa ya era distinta: mi niña sentada sobre mi cadera, yo la sujetaba a la altura de su cintura con mi brazo izquierdo; con el derecho conducía la sillita vacía. A veces la sillita nos traicionaba haciendo algunas eses, que hacían partirse de risa a mi niña y que a mí me obligaron a llevar muñequera durante bastante tiempo. Supongo que volvería cansada, aunque en realidad no lo recuerdo; pero sin embargo sí recuerdo con claridad que mi niña me acariciaba la cara, se abrazaba a mi cuello, parlucheábamos, nos reíamos… Sigue leyendo

¿Cómo llegué a ser papá canguro? Por Pedro: “No perdamos esa tradición; es buena para nosotros y más para nuestros hijos”

¿Por qué me hice papá canguro ? Por sentir cerca de mi pecho ese cuerpito calido y precioso de mi hijo, por darle calor y amor, por lograr una union, una conexion,que los papis nos cuesta mas crear con nuestros hijos al inicio ya que no lactamos, por cuestiones obvias… Por ver sus ojitos profundos y observadores, por enseñarle las cosas, señalarselas y por que me encanta caminar y asi el puede venir conmigo a la quebrada, a ver las vacas, a regar los arbolitos o darle comida a las gatas, porque le gusta ver cómo hago la ensalada… además de ser una delicia sentirlo contra uno cuando se queda dormido en mi pecho, es lo máximo… una sensación de tranquilidad, suavidad, cobijo, confianza y amor únicas. Sigue leyendo

Portabebés y abuelos u otros familiares… Un mundo lleno de amor

Cuando hablamos de instinto maternal, automáticamente pensamos en aquellas de las cuales proviene la expresión en sí, de las madres. Claro que también empieza a usarse mucho el término instinto paternal, después de todo cada vez son más los padres que se involucran en la crianza de los hijos, algo impensable no mucho tiempo atrás, y lo hacen no porque sea lo que se espera, o porque así demuestran ser más modernos, lo hacen porque aman a sus hijos tanto como podemos hacerlo nosotras, o ¿no habéis oído hablar de hombres que viven el embarazo tan en profundidad que comparten los mismos síntomas que sus mujeres?

Pero hay un instinto, un sentimiento del que muchas personas no se acuerdan, el amor que sienten los abuelos y los tíos por nuestros hijos. Es cierto que la expresión “instinto abueril” o “apego sobrinal” no existen, pero no por ello su amor es de inferior calidad. Es distinto, pero hermoso y grande a la vez. Sigue leyendo

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