¿Cómo llegué a ser Mamá Canguro? Por Ainhoa: “con mi voz susurrándole al oído”

carboncilloSiempre había querido llevar a mi bebé encima, pero tan sólo conocía las mochilas comerciales que, aunque era la única opción que conocía en aquel momento, siempre había dudado si serían buenas para la ergonomía del bebe.
Cuando tuve a Airane, decidí que compraría algo para llevarla, así que un día ví una mochila en la que el bebé iba acostado de lado. Comencé la búsqueda en mi ciudad, y descubrí la bandolera Prèmaxx, estupenda, acolchada, práctica, colorida… AGOTADA.

He de decir que soy muy impaciente, así que ese mismo día decidí comprar lo mas parecido que me ofrecieran. En una conocida cadena de tiendas infantiles, me ofrecieron una mochila que cambiaba de posiciones, horizontal o cuna, a vertical mirando al pecho de mama o al frente. Me pareció una buena opción, así que me decidí y la compré.
Gran error, porque era la cosa mas incómoda que he probado en mi vida. Era imposible colocar a mi bebe de un mes en horizontal, cuanto menos cambiarlo a vertical como ofrecían en las instrucciones. Dar el pecho en esa cosa era una odisea imposible, entre acolchados, arneses, velcros y carcasas, era imposible acariciar apenas a mi bebé.
Así que se quedó en el fondo del armario, ya que no aguantaba con ella puesta más de 15 minutos.
Me surgió un día un apuro… Tenía que ir con mi marido a una convención a otra ciudad. El lugar en sí estaría lleno de gente, y con el dichoso carrito no me podría mover bien por el recinto, así que necesitaba un portabebés…. Por aquel entonces yo había visto por internet a unas mamás con unas telas atadas, y me había parecido muy curioso, pero no había pasado de ahí. Un día en un foro en el que participaba, ví una foto de una chica con esa tela y dentro de ella a su bebé, y me dije “ahora sí, voy a preguntar, porque eso es lo que yo quiero, quiero llevar ahí a Airane, quiero poder sentir cerca a mi bebé, y darle el pecho cómodamente en cualquier lugar”. Pregunté y descubrí las bandoleras de anillas, para mí toda una bendición en aquel momento, porque me permitieron ir con mi marido a la convención sin ningún tipo de problema.
Seguí utilizándolas, y sigo en ello… Pero ahora ya me he apuntado a los fulares, que es otro vicio……
De todo esto hace tan sólo unos meses, y han sido los mejores… Muy cerca de mi bebé, viéndola crecer, descubrir y aprender del mundo que la rodea, con mi voz susurrándole al oído el nombre de todo lo que va viendo, señalando los pájaros, los árboles o los perritos por la calle, sin necesidad de agacharme o alzarla a ella, porque ella ve todo lo que yo veo…
Sentir su calor, o su respiración contra mi pecho es algo que no tiene precio, y todo se lo debo a las chicas que me resolvieron las dudas que tenía en ese momento, y que siguen haciéndolo a día de hoy.

3 comentarios

  1. Ainhoa, felicidades por tu cangurita y po tu “impaciencia” 🙂 que te hizo probar las bandoleras y desde ahí, llegar a otros portabebés como los fulares…
    Un besiño grande

  2. Q ilu q te hayas decidido a compartir vuestra historia!!. Ya ves, como ando un poco desconectada de no ser x “nuestro otro universo” ni me entero.
    Un abrazo.

  3. felicidades, la verdad es que el descubrir que podemos llevar a nuestros hijos pegaditos y sin sufrir es una maravilla. Felicidades por tu curiosidad de descubrir otras cosas mejores. A seguir disfrutando.

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