¿Cómo llegué a ser papá canguro? por Florent: “no hay nada más inspirador que tener a tu hija descansando en tu pecho”

P7081596Mientras escribo estas líneas, tengo a Selena durmiendo encima de mí en un mei-tai. La cabeza apoyada en mí, la nariz soplando contra mi pecho, una manita tocando mi perilla, la otra bailando en el vacío después de haber soltado mi suéter… Al mismo tiempo, me llega este olor a leche de bebín y este calor suave que le arropa. Aunque a mucha gente le podría parecer más cómodo dejar a su hij@ dormir en una cuna, carrito u otro artefacto moderno, yo lo tengo clarísimo: no hay nada más agradable, inspirador y tranquilizador que tener a su propia hija descansando en su pecho.

De hecho, me recuerda a una película francesa donde l@s habitantes de una civilización avanzada y que viven según los preceptos ecológicos necesitan abrazar a un bebé durante una noche entera para recargar su energía vital. No sé si se tratará de un cuento de hadas, pero a mi me ha hecho pensar que esta película se inspira en siglos de experiencia de portabebés: el flujo de energía de la criatura hacia su padre es algo real, una sensación y un desarrollo de los sentidos que disfruto cada día más y que para nada cambiaría por un cochecito o silla, incluso de última generación. No solo cuando está durmiendo la peque se perciben estas sensaciones -que me evocan el lado irracional e instintivo que tod@s llevamos en nosotr@s- sino en cualquier momento: de paseo, de compras o de descanso; tanto Selena como yo gozamos de esta cercanía e interactuación constante en la vida diaria.

Además, al igual que me pareció lógico desde el principio que Selena naciera en casa y no en el hospital, nunca nos he imaginado con un carrito, sino más bien con algo distinto… El primer paso lo dí comprando en México, donde vivía entonces, dos bandoleras tradicionales que las indígenas utilizan para llevar a sus bebés. Todavía no eramos padres, pero fue uno de los recuerdos que quise llevar a casa de vuelta. Con las explicaciones de la vendedora, que me hizo una demostración de cómo montar a un hijo, me pareció lo más natural del mundo. Sin embargo, la práctica es un pelín más complicada y, mientras algunos pueblos lo llevan en su cultura y transmiten de generación y generación el arte de llevar a sus hij@s, en una región del mundo como la nuestra, donde portar bebés no es la regla, sino la excepción, no sólo hace falta tener la herramienta, sino también una buena formación.

Y aquí mi suerte es haber tenido a Lara. Mientras algunos, como yo, tenemos tendencia a teorizar con bastante facilidad, a veces nos falta la paciencia o el don de llevar estas teorías a la práctica. Aquí, sin duda la amatxu fue el eslabón imprescindible para hacer realidad la teoría. De la torpeza de los primeros días a la maestría de una instructora, sólo les habrá costado a madre e hija unos pocos meses para que dominaran una gran variedad de portabebés y pasaran a enseñarlo a otras padres, madres y recién nacid@s. Reconozco que no me sé tantos anudados ni técnicas como las dos mujeres de nuestra casa, pero, eso sí, me sé lo suficiente para poder andar a gusto con una Selena despierta, dormida, tranquila, con ganas de marcha, de paseo, descanso, etc. Ambos sabemos lo suficiente para ir descubriendo con complicidad las pequeñas cosas de la vida.

P1011671

10 comentarios

  1. Que bonito lo que cuentas, cómo lo cuentas, y cuanto cariño desprenden tus palabras.

    Un abrazo

  2. ¿QUé bonito lo que cuentas!

    Yo ahora tengo 20años, y cuando tenía 15 fuí a vacaciones. Estuvimos en Oaxaca y le compré a unas indígenas un regazo precioso.
    Y quién iba a decirme en ese momento que al final terminaría utilizandolo yo con mi bebé…

    Saludos

  3. Genial tu escrito! Nos ha gustado mucho!

  4. Qué bonitas palabras, vaya manera tan acertada y detallada de expresarte!! enhorabuena familia! besitos.

  5. que bonito relato, esas sensaciones de olor, tacto, unión con el bebe, hasta que no las vives no la entiendes.

    que maravilla que Selena tenga un padre que haya descubierto todo esto!

  6. Nos ha encantado tu historia; deberían animarse más papás canguro a contar la suya.

    Enhorabuena por el relato y por tu hija (y tu mujer, por supuesto… :-)) y por esa forma que habeis elegido de llevarla.

  7. hola , hemos coincidido en una quedad de la red en madrid, soy la mama de moana , el relato me ha encantado. Las palabras perfectas…..
    espero que este toda la familia bien.
    Sigue así un papy kanguro mas adicto a los trapos jejeje !! besos

  8. Pues es muy bueno disfrutar de lo que se aprende y disfrutarlo juntos no???, además no importa saber muchos o pocos anudados, ni que trapo llevar, lo verdaderamente importante es sentir piel con piel…
    y una de las cosas más bonitas es que nuestros peques se duerman encima a que sí…
    un abrazo, yoly

  9. gracias, tus palabras animan a mi esposo a ser un papa canguro con Anami, nuestra hermosa bebe. no tiene precio!

  10. […] Como primer post de la nueva sección “Reflexiones de un padre ecologista“, recupero este artículo que escribió Florent hace unos años para Red Canguro. […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: