¿Cómo llegué a ser mamá canguro? Por Flor de Guadalupe: “Si algo tengo grabado de mi primer embarazo es mi enorme deseo de seguir teniendo a mi nena cerca de mí después de nacida”

De izquierda derecha de arriba abajo: -Sofía y Fátima durmiendo -Fátima en el fular -Sofía con rebozo como bandolera -Sofía con rebozo doblando ropa de Fátima -De nuevo Fátima en su fular -Las tres descansando en la cama

De izquierda derecha de arriba abajo: -Sofía y Fátima durmiendo -Fátima en el fular -Sofía con rebozo como bandolera -Sofía con rebozo doblando ropa de Fátima -De nuevo Fátima en su fular -Las tres descansando en la cama

Flor de Guadalupe Montante Arreola, Nuevo León (México).

Antes de comenzar a narrar mi historia, quiero agradecer su apoyo a Nohemí Hervada, a quién contacté en esta red, y que sin importar el océano de distancia que nos separa –literalmente- me apoyó con sus conocimientos para convertirme en una mamá canguro.

Para empezar, quiero contextualizar la historia que voy a contarles, pienso que dando un contexto se entiende mejor cualquier historia que se nos narre. Pues bien, vivo en México, en el norte, en uno de los estados con mayor desarrollo económico e industrial del país: Nuevo León;  tal vez a alguien le interese saber que aquí se encuentra el municipio más caro y rico del país, que somos uno de los pocos lugares en Latinoamérica en donde el agua de la llave es potable y se puede tomar con cierta seguridad, y además somos un estado fronterizo con Estados Unidos; aquí, por muchas razones, la moda son los carritos en los que se llevan los bebés, incluso mujeres indígenas del centro del país, que llegan para conseguir trabajo, cambian muchas veces su tradicional rebozo por un cochecito o carriola, el tener una carriola es casi un símbolo de estatus, entre más complicada y enorme sea, además de que sea nueva, es mejor, porque simboliza el poder económico de quienes la utilizan. Dado que aquí las carriolas grandes son costosas, muchas veces las personas de clase media viajan a los Estados Unidos buscando los saldos y mejores precios, además de la última moda. Aunado a esto puedo decir que el utilizar un rebozo o algo indígena para muchos significa un retroceso, tanto que en muchos lugares la palabra indio es un insulto que significa retrógrada, aún cuando somos mestizos y cuando las aportaciones de los grupos indígenas a la cultura del país son muchos.

Tengo 26 años y dos nenas, una de casi cinco años y otra de un poco más de un mes,  me casé a los 19 años, enamorada y pensando que sería una mejor mamá  si les daba mis mejores años a mis hijos, estudié una carrera que no fuera tan demandante por las mismas razones, algo que no representara tener en mis manos la salud, la libertad o la seguridad de alguien, estudié una carrera relacionada con el arte y las humanidades porque, siendo sincera, pienso que es de lo más compatible con la maternidad. A mi primera nena la tuve estando en la universidad, fui con ella en mi vientre y después de los cuarenta días de reposo posteriores a una cesárea de emergencia, porque venía con dos circulares en el cuello que no le permitían bajar y ponían en riesgo su seguridad, en fin… Si algo tengo grabado de mi primer embarazo es mi enorme deseo de seguir teniendo a mi nena cerca de mí después de nacida, recuerdo muy bien que en una plática de café con compañeras y amigas de la escuela les comente que quería llevar a mi niña como lo hacen las mujeres indígenas, las reacciones no esperaron, -¡¡Como vas a hacer eso!!, ¿no le vas a hacer daño?, -Se te va volver una consentida, -¿Que no piensas compartirla? Nosotras también queremos pasearla (el carrito lo puede empujar cualquiera), -Ellas (las indígenas) lo hacen por necesidad… Entre muchos otros comentarios, prácticamente se me dio a entender que las mujeres indígenas usan rebozo porque no tienen para carritos. A pesar de los comentarios busqué una mochila portabebés, pero me desanimé al ver que sólo eran útiles hasta los 6 ó 9 meses. Luego, ya nacida Sofía, ví un artículo de una revista de cómo ponerse al bebé. Ningún rebozo me quedó, así que lo intente con una sábana, pero fue muy incómodo. Alrededor de los dos meses de nacida de Sofía, sus abuelos paternos le regalaron una carriola de esas que traen integrado el auto-asiento. La verdad, la usé poco yo sola, porque no me permitía viajar cómodamente en el transporte público, y era peligroso salir con ella a la calle porque quedaba expuesta a que un auto la arrollara, así que sólo la usábamos cuando salíamos en el auto. Cuando Sofía ya andaba nos cambiamos de casa, cerca de dónde vivíamos se ponía un mercado sobre ruedas al que la llevaba en el carrito –ya sin el auto asiento- porque podía cargar las compras en la canastilla de abajo, pero al no verme la niña se angustiaba, y terminaba cargando a la niña y poniendo las compras en el asiento; además estaba expuesta a que alguien se la llevara y no era fácil transitar entre la multitud, así que un día la guardé y mejor cargaba a la pequeña en la cadera o la llevaba de la manita.

Con Fátima las cosas han sido diferentes:  en cuanto supe que estaba embarazada retomé mi interés en el porteo de bebés, primero encontré algunas páginas norteamericanas: recuerdo una llamada BabyWrap. Investigué si mandaban producto a México, pero, para mi decepción, no lo hacían porque nos consideran una zona insegura. Pero seguí en mi búsqueda hasta que encontré Red Canguro, leí los artículos, y al ver el fular me enamore de la idea de llevar así a mi nueva bebé. Le pregunté a mi madre, quien es modista, si podía hacer uno, pero no sabía de qué tela, así fue como contacté a Nohemí, quien, además de asesorarme en qué tela usar, me ha mandado información de cómo ponerme en diferentes formas a mi  bebé. Si bien hay quien dice que los nenes se embracilan o que van más cómodos en el carrito, yo no lo creo, y además de que portar al bebé es bueno para su desarrollo, ¡es muy práctico! Ahora vivo en un segundo piso y sería muy difícil usar el carrito, me encanta usar el sistema de transporte público y es más sencillo con el fular –por cierto tenemos un muy buen sistema de transporte, de los mejores del país y de América Latina- , y no descuido a Sofía porque tengo las manos libres para llevarla de la mano o para jugar con ella. Por otro lado,  a Fátima le encanta, le facilita el quedarse dormida y respira mejor. Su cardióloga –mi nenita tiene unos soplos en el corazón- me ha felicitado y dice que es un magnífica idea y la va a promocionar con otros pacientes.  Ahora que mi madre y yo hemos empezado un pequeño negocio de portabebés tradicionales, incluso ya tenemos un par de pedidos. Nuestro fular ha sido muy bien recibido por amigos y familiares, dicen que es muy cómodo, y práctico: -¡Qué a gusto y qué feliz se ve la nena ahí dormida, tan cerquita de ti! Lo mejor de todo es que ahora que Fátima tiene un mes y comienza con su sonrisa social, no me he perdido sus hermosas sonrisas.

Fátima nació el 13 de agosto del 2009.

PD: esta historia fue escrita con Fátima durmiendo en mi pecho, y sólo hice una pausa para ir hacerle una ensalada a Sofía con Fátima en el fular.

6 comentarios

  1. pues es una bonita historia… me alegra saber que tus deseos de llevar a tu primera nena se han hecho realidad con la segunda…
    mucha suerte en vuestro negocio artesanal…
    un beso desde españa. yoly.

  2. Qué historia tan bonita. Enhorabuena por tus cachorras y por ser una mamá tan … tan mamá!😀

  3. la verdad que te felicito, aqui tambien en Peru, las personas que migran a la ciudad yq eu tienen en su cultura el portear a sus bbs en las mantas, tambien tienden a dejar esa costumbre, como signo de superacion… y la verdad para mi no hay como tener a nuestros hijos cerquita de nuestro corazon literalmente….

    Muchas bendiciones en tu nuevo proyecto…!!!!mamacanguro…..

  4. Querida Flor… como siempre digo… muchas éramos mamás canguro aún antes de saberlo… Gracias por tus palabras, pero estoy segura que si no hubiera sido yo…tú misma habrías encontrado la forma de disfrutar de llevar pegadita a tu princesa.
    Un beso fuerte de tu amiga lejana en el espacio físcio, pero cercana en el mundo virtual.

  5. Gracias a todas po sus comentarios, estoy tan contenta y el cansancio de la maternidad sale sobrando porque estoy enamoradisima de mis niñas. Besos Nohemí, has sido una de esas personas “ángeles” en mi vida.

    • senti un gran alivio al leer sus historias mi niña sufre de reflujo regular y esto me ha tenido bastante ocupada desde q nacio sera q me puedan ayudar aser una mamá canguro como hago vivo en Maracaibo-Venezuela y deseo aprender para aliviar a mi bebe

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