Portabebés y abuelos u otros familiares… Un mundo lleno de amor

Cuando hablamos de instinto maternal, automáticamente pensamos en aquellas de las cuales proviene la expresión en sí, de las madres. Claro que también empieza a usarse mucho el término instinto paternal, después de todo cada vez son más los padres que se involucran en la crianza de los hijos, algo impensable no mucho tiempo atrás, y lo hacen no porque sea lo que se espera, o porque así demuestran ser más modernos, lo hacen porque aman a sus hijos tanto como podemos hacerlo nosotras, o ¿no habéis oído hablar de hombres que viven el embarazo tan en profundidad que comparten los mismos síntomas que sus mujeres?

Pero hay un instinto, un sentimiento del que muchas personas no se acuerdan, el amor que sienten los abuelos y los tíos por nuestros hijos. Es cierto que la expresión “instinto abueril” o “apego sobrinal” no existen, pero no por ello su amor es de inferior calidad. Es distinto, pero hermoso y grande a la vez.

El placer de portear

Para los abuelos, en especial para las abuelas, el nacimiento de este nuevo ser es una extensión más a su maternidad, vuelven a ser madres a través de sus hijos. Y para los tíos, también mayormente en las tías, ese sentimiento de apego es tan grande, que quienes han sido tías antes que madres, dicen que ya habían sentido ese amor profundo que sentimos hacia nuestros hijos a través de sus sobrinos.

Llevando a su nieto a la espalda en el fular

¿Por qué entonces deberíamos limitar el enorme placer de portear a nuestros bebés únicamente al padre y la madre? Muchas veces podemos cometer el error de dar por sentado que ellos no van a querer o que no eso no va con ellos, y a la vez acrecentamos su sensación de que portear no es para todo el mundo, que ojalá ellos hubieran conocido este mundo cuando nosotros éramos bebés o, en el caso de nuestros hermanos, que primero deben tener sus propios hijos para poder sentir lo que es llevar tan cerquita a un ser tan adorable.

¿Y si les ofreciéramos la posibilidad de llevarlos bien pegaditos, oliendo su piel, sintiendo su respiración, embelesándose con sus ojitos llenos de amor que les miran a tan corta distancia? ¿Qué sucedería?

La bisabuela de Lea portando a su bisnieta recién nacida

Pues lo que sucedería es que sentirían, como lo hacemos nosotros, que portear es uno de los mayores placeres de este mundo. Sentirían que ahora les es mucho más fácil atender a ese nietecito precioso que desea estar en brazos, a la vez que sus brazos ya envejecidos no se les agarrotan y sus delicadas espaldas no se contracturan. Sentirían que les gusta tanto esa sensación, que no pueden llegar a imaginarse lo maravilloso que será el día que porteen a sus propios hijos. Sentirían que no quieren dejar de portear, no quieren dejar de notar la paz que rebosa un bebé dormido en nuestro pecho.

Y si no, no hay más que preguntar a aquellos que ya han experimentado esa sensación:

“No puedo dejar de besarle en la cabecita, es que es automático, me lo pide el cuerpo”, comenta una orgullosa tía cuando se puso por primera vez a su sobrino en una bandolera de anillas, “lo que hubiera dado por llevar siempre así a mi hija cuando era pequeña, ¡es tan cómodo!. Recuerdo que mi hija no quería ir en cochecito, y la llevaba en brazos a todas partes, y aunque era peso pluma, yo acababa con la espalda destrozada.”

“Al principio mi padre decía que era una locura llevarla así, que se iba a caer, que en África y Latinoamérica están acostumbrados y saben mucho, pero que a su nieta no la colgaba así……jeje hasta que lo probó y quedó encantado con la sensación de llevarla pegadita.”

Cristina con su sobrino en la bandolera

El placer de ser llevado

Por otro lado, ¿qué pensamos que puede sentir el bebé si, sea de una forma habitual por la reincorporación al trabajo o en algún momento puntual, debe quedarse cierto tiempo con otro familiar que no son sus padres? La mayoría sabemos que sienten la conocida como angustia de la separación. Están inquietos, lloran, reclaman a su madre… ¿cómo podría notar menos esa falta?

La respuesta es evidente: haciendo que esa separación sea lo más parecida posible a aquello que ya conoce y que le da seguridad. Y un portabebés es una excelente manera de darle esa seguridad.

El hecho de que se encuentre sin su madre y encima en un carro, hace que se sienta solo y desamparado, no comprende que su madre va a volver y que esto es pasajero. En cambio si es porteado, aunque se da cuenta de que no es mamá o papá, el murmullo de la voz, el latido del corazón, el vaivén de los pasos al andar… le pueden ayudar a relajarse, tranquilizarse y no sentirse abandonado. Después de todo es su abuelo o su tía u otro familiar conocido, no un extraño el que le demuestra ese amor, y los niños, que son ante todo generosos, devuelven esa muestra de amor de una manera extraordinaria, aceptándola y quedándose relajados al abrigo del regazo de su cuidador ocasional.

No olvidemos que en otras culturas la educación está a cargo de la tribu y si bien no siempre estaremos de acuerdo con nuestros familiares en el modo de crianza, si es verdad que esta diversidad también ayuda al bebé a ver el mundo desde distintos puntos de vista. Los bebés pueden aprender así el mundo adulto desde la protección del ser querido sin que sea necesariamente de manera exclusiva a través de la madre o el padre.

Testimonio de la abuela de Selena:

“Todas las tardes salía con mi niña en su sillita; solía bajar de paseo al centro de la ciudad: la niña abajo, yo arriba. A veces hablaba con ella, pero no era fácil porque ella tenía que volver la cabecita para mirarme, además el ruido de los coches no facilitaba la comunicación.

Y todas las tardes, a la caída del sol regresaba. Subía la no tan suave avenida que nos conducía hasta casa: la estampa ya era distinta: mi niña sentada sobre mi cadera, yo la sujetaba a la altura de su cintura con mi brazo izquierdo; con el derecho conducía la sillita vacía. A veces la sillita nos traicionaba haciendo algunas eses, que hacían partirse de risa a mi niña y que a mí me obligaron a llevar muñequera durante bastante tiempo. Supongo que volvería cansada, aunque en realidad no lo recuerdo; pero sin embargo sí recuerdo con claridad que mi niña me acariciaba la cara, se abrazaba a mi cuello, parlucheábamos, nos reíamos…

Mi niña ya tiene treinta años y a su vez tiene otra niña. Cuando estaba embarazada me dijo que le gustaría usar portabebés para llevarla cerca. Me pareció una locura: los niños crecen y pronto pesará mucho, te dolerá la espalda…

Luego recordé que yo sin portabebés prácticamente hacía lo mismo. Una bandolera o un mei-tai, a buen seguro me hubiera facilitado mucho la vuelta a casa cada tarde…

Después he podido ver cómo mi hija paseaba con la suya, igual que yo lo hacía, pero de forma mucho más cómoda: sus caritas cerca, sus manos a la distancia del abrazo, el pecho a la altura del amamantamiento, sus respiraciones casi acompasadas…

Y yo también he podido disfrutar de esa paz: la niña –en este caso mi nieta- enfundada en un mei-tai, dormida sobre mi regazo a la hora del paseo, besar su cabecita, canturrearla al oído…, y luego la melancolía de llegar a casa y tener que soltarla.”

Testimonio de la abuela de Xaloc:

“A ver a ver……..al saber que mi nieto estaría en un porta bebes´, recordaba a nuestras campesinas o indígenas que sabiamente lo llevaban de ésta forma, sólo que creía que era tan sólo por los primeros meses. Bueno, Xaloc para mi llego tan grande bello y fuerte que si que me gusto el sentirlo tan cerquita, una sencilla tela nos ayudaba en el abrazo y en el soporte para caminar. Cuando somos abuelitas a las que algún que otro hacecillo nos duele, o en algún momento el purrumplun de una caída nos deja con menos fuerza, el poder llevar así al nieto, sin ese constante cambiarlo de brazo o de forma cómoda o menos cómoda, es una maravilla. Siento que el niño es niño, el mismo que va con uno , entonces podemos cantar, hablar ,observar y no nos pesa como si lleváramos una maletica y que la pasamos de un lado al otro para ver si nos sentimos mejor. ”

En palabras de Lucía

“Ayer mi abuela aprendió a llevarme en el fular, porque mi mamá  tenía unas cosillas que hacer y como yo solo me duermo en el fular en bracitos, por supuesto, porque es como mejor se está, pues la abu quiso aprender, y ahora le encanta 😀 y a mí también que me lleve, solo hay que verme. Dice que lo que más le gustó es como nos dábamos calorcito la una a la otra. Estoy segura que repetirá más veces . ¡Bieeeeeeen!”

Más imágenes de abuelos, abuelas, tíos y tías porteando:

Abuela regando con su nieto en la mochila

Abuelo y nieto de paseo

Sami dando un paseo por el monte con su perro y su feliz abuelo

Gabriel y su abuela

Gabriel y su abuela

Pegaditos

Ariadna y su yayo

Rodrigo con su tío en el fular

Ayudando a la abuela en la cocina

De paseo pegaditos

Fotografías de Red Canguro.

Acerca de Red Canguro:
La Red Canguro, Asociación Española por el Fomento del Uso de Portabebés, es una asociación sin ánimo de lucro que se estableció en noviembre de 2008 con los fines de fomentar el uso de portabebés entre madres y padres y cualquier persona interesada, difundir información relacionada, servir de contacto y apoyo a personas que deseen iniciarse en el mundo de los portabebés, alentar el encuentro e intercambio de información y experiencias entre personas usuarias de los mismos, aumentar el nivel de conocimientos sobre el porteo de bebés en castellano y fomentar y difundir la crianza con apego. Para más información sobre estos temas, visita: http://redcanguro.org

Puedes reimprimir o distribuir este artículo libremente en cualquier medio (ya sea impreso, en un sitio web, o en un correo electrónico) con la única condición de que mantengas el título, contenido y el pie del articulo con la informacion de nuestra asociación intactos, y que todos los enlaces a nuestro sitio web esten presentes.

9 comentarios

  1. Ay qué monos los abuelos…

  2. GRacias por el artículo, por los testimonios, por las fotos… en un mundo en el que las generaciones crean abismos entre ellas… da gusto ver cómo los abuelos disfrutan de la crianza en brazos con sus nietos…

  3. Gracias! se lo envío a mi family! que lo entiendan, aunque mi hermano creo que ya tiene decidido lo del porteo nada más con vernos tan felices juntitas.
    besitos

  4. Me encanta el articulo, abuelos, abuelas, tios tias y mas…. animense a llevar a sus chiquis cerca, pegaditos y mas comodos que siempre

  5. ME HA ENCANTADO! precioso

  6. Es…simplemente rico rico estar cerca de los besos…jijiji

  7. Me gustan mucho estos artículos. Me dan la esperanza de saber que un día, cuando mis canguritos sean mayores, podré llevar a mis nietos junto a mí. Gracias por vuestro testimonio.

  8. […] ***Lee el artículo de Red Canguro “Portabebés y abuelos u otros familiares… Un mundo lleno de amor”.*** […]

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