¿Cómo llegué a ser mamá canguro? Por Irene

Les escribo a modo de presentación, de mí, mi familia, mis portabebés, y en especial a modo de agradecimiento a Red Canguro (RC).

Luego de buscar casi un año, llegó a nuestras vidas Nuria. Con todas las dudas y miedos de padres primerizos la fuimos criando pensando, leyendo, preguntando, indagando. Para ella compramos un carro que usamos bastante, pero también compramos una bandolera. Me daba un poco de trabajo usarla, pero yo insistía. Me acuerdo que me decían “Deben ir incómodas, seguro. No se te cae?” Y yo siempre, “No, pero mirá que bien vamos, la nena no llora y yo súper cómoda!” Eso sí, siempre agarrando al bebé con una mano. Luego, leyendo RC me di cuenta por qué me era tan incómoda; es una bandolera con almohadillas en los bordes, su anilla es
pequeña, y es difícil de ajustar y sostener al bebé.

Pero la usamos durante dos años, hasta que yo quedé embarazada de Camilo, a pura tozudez de mi parte. No la usábamos todo el tiempo, sino para situaciones puntuales; cuando quería ir a upa, para ir a lugares inaccesibles con el cochecito, para viajar en colectivo… no la usábamos por apego, sino por comodidad, aunque siempre sentí especialmente placentera la sensación corporal de mi bebé cerca de mí. Pero creo que por haberla usado como un elemento más es que tenemos sólo una foto, de la primera salida de Nuria de casa, para ir a su control neonatal.

Luego llegó Camilo, y necesitaba las manos libres para atender a Nuria. Al principio pasó bastante tiempo en el cochecito, fue un bebé muy bueno, muy tranquilo y no lloraba casi nada. Pero al salir a la calle me gustaba poder darle la mano a Nuria, y llevando un cochecito eso se hacía más difícil. Y también me daba pena que Camilo pasara tiempo en el cochecito sólo por bueno. La bandolera que habíamos usado con Nuria, como que le quedaba incómoda, chiquita, ya que fue un bebé muy grande, y en posición cuna iba muy apretadito. Entonces empecé a pensar en otro método, y usé una mochila comercial “colgona” que me habían prestado, y tampoco resultó. Y
luego me acordé de la tira de tela larga. Tardé un rato en saber su nombre; fular. Luego busqué quién lo vendía en Argentina. Di con alguien y lo encargué, junto con un mei tai, mi primera compra en Internet. El resultado fue malísimo, un producto completamente inutilizable, de telas comunes y corrientes que no soportaban para nada el peso, de medidas inapropiadas, pero que siguiendo sus videos de aprendizaje me condujeron a RC!

Gracias a ese fular malísimo, conocí a RC, un descubrimiento superlativo. Y empecé a devorar los videos y la información. Mi bebé ya tenía 5 meses, y no dejaba de castigarme psicológicamente por todo el tiempo que lo había dejado acostado y lejos de mí, y empecé a ver qué tipo de portabebé elegir, en dónde comprar, cuál comprar. Las discusiones con mi familia “Pero si es un pedazo de tela!” se me hacían agotadoras.

Empecé a pensar que portabebé comprar… y fue entonces cuando decidí contactarme con el foro de RC, y me encontré con un universo de mujeres compartiendo sus experiencias con los portabebés y con la crianza. Gracias a los múltiples consejos de las foreras que contestaron con paciencia mis infinitas dudas, compré mis primeros portabebés; una bandolera, un fular, un mei y una mochila ABC para Nuria, que de tanto en tanto reclama upa, yo quería probar todos! Y ya somos una familia canguro, o por lo menos lo intentamos. Casi no hay día en que no lo lleve a Camilo a cuestas. La bandolera la usamos desde el principio, y es nuestra compañera  incondicional para dormir y para los trayectos cortos. Ahora ya nos animamos con el fular a la espalda, adelante desde el principio. El mei nos resulta muy cómodo. Y Nuria va en la ABC, su preferido, o en el mei tai, el preferido de su papá. No hay día que en mi familia no se porte. Siempre hay algún hijo a cuestas en algún momento. Camilo toma la teta y duerme en la bandolera, me acompaña a hacer las compras en el fular, la vamos a buscar juntos a su hermana al jardín. Nuria, cuando vuelve cansada, a la panza de papá en el mei o la ABC.

Pero no termina acá la historia; gracias a RC se nos abrió un mundo nuevo en cuanto a crianza; ya no nos da miedo colechar, ya es una certeza que voy a amamantar a este bebé más allá del año (con Nuria llegué hasta los 8 meses, y a nadie le espantó, al contrario, ya era hora de destetarla, según “el mundo”), descubrimos lo que es la crianza con apego, lo que es educar sin castigar… todas certezas que en algún lugar teníamos pero que concretábamos tímidamente por miedo a lo distinto. Y me encontré con un grupo de madres maravillosas que llevan un emprendimiento como RC con ansias por construir un mundo mejor y más amoroso para sus hijos. Mi segundo puerperio fue mucho más armonioso gracias a ustedes, sufrí tanto el primero! Me sentí tan sola! Solos con mi marido, enfrentándonos a la paternidad, y la gente que mira, sin saber que decir, porque pareciera que la soledad es casi el estado permanente del hombre, no?

Fue muy importante para mi familia entrar en el universo de los portabebés, porque su uso nos resuelve problemas prácticos de la vida cotidiana, puedo estar con mis dos hijos a la vez sin desatender a ninguno, mientras ellos a su vez se acostumbran a la presencia armoniosa del hermano, nos ha permitido entrar en un modo de crianza más amable y amoroso… sólo tengo palabras de agradecimiento para estas familias que forman Red Canguro, y que ahora siento también mi familia, mi tribu virtual.

Les escribo a modo de presentación, de mí, mi familia, mis portabebés, y en especial a
modo de agradecimiento a Red Canguro.Luego de buscar casi un año, llegó a nuestras vidas Nuria. Con todas las dudas y
miedos de padres primerizos la fuimos criando pensando, leyendo, preguntando,
indagando. Para ella compramos un carro que usamos bastante, pero también
compramos una bandolera. Me daba un poco de trabajo usarla, pero yo insistía.
Me acuerdo que me decían “Deben ir incómodas, seguro. No se te cae?” Y yo
siempre, “No, pero mirá que bien vamos, la nena no llora y yo súper cómoda!” Eso sí,
siempre agarrando al bebé con una mano. Luego, leyendo RC me dí cuenta porqué
me era tan incómoda; es una bandolera con almohadillas en los bordes, su anilla es
pequeña, y es difícil de ajustar y sostener al bebé. 

Pero la usamos durante dos años, hasta que yo quedé embarazada de Camilo, a pura
tozudez de mi parte. No la usábamos todo el tiempo, sino para situaciones puntuales;
cuando quería ir a upa, para ir a lugares inaccesibles con el cochecito, para viajar
en colectivo… no lo usábamos por apego, sino por comodidad, aunque siempre sentí
especialmente placentera la sensación corporal de mi bebé cerca de mí. Pero creo que
por haberla usado como un elemento más es que tenemos sólo una foto, de la primera
salida de Nuria de casa, para ir a su control neonatal.

Luego llegó Camilo, y necesitaba las manos libres para atender a Nuria. Al principio
pasó bastante tiempo en el cochecito, fue un bebé muy bueno, muy tranquilo y no
lloraba casi nada. Pero al salir a la calle me gustaba poder darle la mano a Nuria, y
llevando un cochecito eso se hacía más difícil. Y también me daba pena que Camilo
pasara tiempo en el cochecito sólo por bueno. La bandolera que habíamos usado con
Nuria, como que le quedaba incómoda, chiquita, ya que fue un bebé muy grande, y
en posición cuna iba muy apretadito. Entonces empecé a pensar en otro método, y
usé una mochila comercial “colgona” que me habían prestado, y tampoco resultó. Y
luego me acordé de la tira de tela larga. Tardé un rato en saber su nombre; fular.
Luego busqué quién lo vendía en Argentina. Dí con alguien y lo encargué, junto con
un mei tai, mi primera compra en internet. El resultado fue malísimo, un producto
completamente inutilizable, de telas comunes y corrientes que no soportaban para
nada el peso, de medidas inapropiadas, pero que siguiendo sus videos de aprendizaje
me condujeron a RC!

Gracias a ese fular malísimo, conocí a RC, un descubrimiento superlativo. Y empecé
a devorar los videos y la información. Mi bebé ya tenía 5 meses, y no dejaba de
castigarme psicológicamente por todo el tiempo que lo había dejado acostado y
lejos de mí, y empecé a ver qué tipo de portabebé elegir, en dónde comprar, cuál
comprar. Las discusiones con mi familia “Pero si es un pedazo de tela!” se me hacían
agotadoras.

Empecé a pensar que portabebé comprar… y fue entonces cuando decidí contactarme
con el foro de RC, y me encontré con un universo de mujeres compartiendo sus
experiencias con los portabebés y con la crianza. Gracias a los múltiples consejos de
las foreras que contestaron con paciencia mis infinitas dudas, compré mis primeros
portabebés; una bandolera, un fular, un mei y una mochila ABC para Nuria, que de
tanto en tanto reclama upa, yo quería probar todos! Y ya somos una familia canguro,
o por lo menos lo intentamos. Casi no hay día en que no lo lleve a Camilo a cuestas.
La bandolera la usamos desde el principio, y es nuestra compañera incondicional para
dormir y para los trayectos cortos. Ahora ya nos animamos con el fular a la espalda,
adelante desde el principio. El mei nos resulta muy cómodo. Y Nuria va en la ABC, su

preferido, o en el mei tai, el preferido de su papá. No hay día que en mi familia no
se porte. Siempre hay algún hijo a cuestas en algún momento. Camilo toma la teta
y duerme en la bandolera, me acompaña a hacer las compras en el fular, la vamos
a buscar juntos a su hermana al jardín. Nuria cuando vuelve cansada, a la panza de
papá en el mei o la ABC.

Pero no termina acá la historia; gracias a RC se nos abrió un mundo nuevo en cuanto
a crianza; ya no nos da miedo colechar, ya es una certeza que voy a amamantar a
este bebé más allá del año (con Nuria llegué hasta los 8 meses, y a nadie le espantó,
al contrario, ya era hora de destetarla, según “el mundo”), descubrimos lo que es
la crianza con apego, lo que es educar sin castigar… todas certezas que en algún
lugar teníamos pero que concretábamos tímidamente por miedo a lo distinto. Y
me encontré con un grupo de madres maravillosas que llevan un emprendimiento
como RC con ansias por construir un mundo mejor y más amoroso para sus hijos.
Mi segundo puerperio fue mucho más armonioso gracias a ustedes, sufrí tanto el
primero! Me sentí tan sola! Sólos con mi marido, enfrentándonos a la paternidad, y la
gente que mira, sin saber que decir, porque pareciera que la soledad es casi el estado
permanente del hombre, no?

Fue muy importante para mi familia entrar en el universo de los portabebés, porque
su uso nos resuelve problemas prácticos de la vida cotidiana, puedo estar con mis dos
hijos a la vez sin desatender a ninguno, mientras ellos a su vez se acostumbran a la
presencia armoniosa del hermano, nos ha permitido entrar en un modo de crianza más
amable y amoroso… sólo tengo palabras de agradecimiento para estas familias que
forman Red Canguro, y que ahora siento también mi familia, mi tribu virtual.

7 comentarios

  1. ains… me emocioné!

  2. Precioso el relato y la forma de contarlo!!!.
    Besotes para toda esa preciosa familia canguro.
    Inma (Integu)

  3. Gracias de nuevo por tu precioso relato!! Qué emocionante🙂

  4. Que experiencia, que bello comentario, que manera tan real y sincera de contarlo. Acá también otra agradecida a RC y su manera de acoger mas y mas mujeres en su tribu.

    • Gracias muchachas todas por los lindos comentarios! no deja de emocionarme el haberlo compartido con ustedes.
      Y abrazarte, tenemos una amiga en común, Andreita, antes de Barcelona, ahora de Menorca, ella me habló de RC y de vos!

      • Que lindo relato!! Yo también busco donde comprar en Argentina, ya que no dispongo mucho dinero porque estoy ahorrando para tomarme licencia sin goce de sueldo luego del parto, quisiera que me recomiendes en donde conseguiste un fular de buena calidad… Muchas Gracias!!

  5. Hola, Noelia!
    La verdad es que en Argentina no se consiguen fulares de la calidad que se consiguen en Europa, los que yo probé por lo menos… sé que son caros, pero tenés algunas opciones; un fular elástico lo podés hacer vos, una bandolera con anillas, también, solo falta encargar anillas de calidad, y un meitai también lo podés hacer, cuidando la calidad de las telas y los hilos que uses. Si decidís comprarte un fular tejido, hay algunos que no son baratos, pero no son tan caros, y cómo lo veo yo, es una inversión muy bien hecha. Te cuesta un poco menos que un cochecito, pero es tan placentero!
    Te recomiendo que si querés asesoramiento, te metas en el foro de Red Canguro, allí nos podemos encontrar y charlamos más.
    Cariños!
    Irene

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