¡¡A la playa con portabebés!!, por Paula

Artículo redactado por Paula para Red Canguro.

Aún recuerdo el primer viaje a la playa tras nacer nuestro primer hijo, un infierno de maletas, carrito y multitud de trastos que apenas cabían en el coche y que luego dificultaban el movimiento, porque no nos engañemos, ir a una playa con un enano de 3 meses que no sujeta la cabeza y necesitas ambos brazos para llevarlo y además ir con carro, sombrilla, toallas, cremas, ropa de cambio, pañales y demás historias no es precisamente lo más relajante, la mayoría de los padres llegábamos con la misma cara de cansancio y estrés tras acarrear los bultos como si fuéramos mulas, pensando en que al llegar a casa tendríamos que limpiar a fondo el carro y lavarlo todo. Vamos, como para no volver.

El segundo año había mejorado mucho la cosa, el bichejo ya sabía andar y teníamos un meitai, aunque pronto descubrimos que si bien era genial para ir a la playa, era espantoso para volver de ella, cualquiera que conozca un meitai se podrá imaginar por qué, pero para quienes aún desconocen ese fantástico portabebés os diré que tienen unas tiras largas para atarse el mei que al hacerlo en la playa quedaron mojadas y llenas de arena con diferentes grados de humedad. Además un día de un oleaje un poco puñetero nos dimos cuenta de que como hay que evitar que el mei se moje, llevar al niño en brazos “a pelo” dentro del agua puede ser peligroso si tienes un equilibrio como el mío. Ya teníamos algo bueno, había que buscar algo mejor.

El tercer año había una novedad importante, otro bichejo también de 3 meses, pero esta vez estaba preparada, ya conocía los portabebés y sabía cómo poder disfrutar de la playa, un fular para llevar a I bien pegadito y tener los brazos libres para poder atrapar a G que parece que en cuanto pisa arena tiene hipervelocidad para meterse en el agua aunque haya bandera roja. También puedes pasear por la arena y meterte en el agua, pero no es del todo agradable tener unos cuantos metros de tela mojada bien pegados a ti, aunque fresquito, un rato.

Tras este último verano y probar algo más, ahora estoy en condiciones de decir que los portabebés son lo mejor para ir a la playa, sobre todo si sabes elegir bien, y estas son mis impresiones:

  • fular: da igual elástico que tejido, son sumamente útiles para el trayecto casa/coche-playa, tienes las manos libres, el niño va a gustito y con un fular corto para hacer un nudo fresquito no necesitas ir “barriendo el suelo” cuando te lo atas, eso sí, cuando se mojan no molan tanto… aunque hay que hacer una salvedad con los fulares de gasa, que se secan muy rápido y te puedes meter con ellos en el agua sin ningún tipo de problema, además como son tan fresquitos puedes hacer nudos de más capas para pesos pesados aunque sea un ratito y poder disfrutar con peques más mayores.
  • portabebés de un sólo hombro, pouch y bandolera son ideales para el verano, por lo poco que ocupan y lo frescos que son. Los mejores desde mi punto de vista para el pisceneo y la playa son las bandoleras de agua, hechas con una tela especial que seca muy rápido y en ocasiones también con protección solar para proteger la delicadísima piel de nuestros hijos.
  • portabebés de tipo asiático (meitais, ombuhimos… cualquier variedad) bien para el trayecto, pero incómodos para meterse en el agua por el tema del secado y sobre todo incómodos para atar de nuevo por la longitud de las tiras.
  • portabebés más simples como el kanga, paño africano, selendang… están muy bien, secan rápido así que te puedes mojar con ellos, lo malo es que es para nudos de una capa, así que con pesos pesados resultan incómodos si es mucho rato.
  • mochilas ergonómicas, ideales para el trayecto por la sencillez y la rapidez de la colocación, increíble para dar largos paseos por la playa con niños grandes o pequeños, pero meterse en el agua con ellas es una locura, el tejido y el acolchado se empapan y resultan incomodísimas una vez mojadas, tanto para los papás como para el niño.
  • Y una mención especial para el tonga, un portabebés de un sólo hombro tan particular que merece un apartado por sí mismo, tejido en forma de red que se abre para acoger el culete del niño, que cabe en cualquier bolsillo, que puedes mojar y remojar que no resulta desagradable llevarlo puesto y que te permite llevar a niños grandes que están cansados de andar o a pequeños para vigilar mejor al mayor dentro del agua.

Y para acabar, tres experiencias de mis tres portabebés favoritos para todo el tema agua: fular de gasa, bandolera de agua y tonga, a cargo de unas mamás porteadoras del foro de Red Canguro. Familias, es hora de disfrutar todos de la playa:

Sobre la bandolera de agua AM,

Con dos niñas de uno y tres años, me imponía un poco el momento de verme con ellas en la piscina, sola ante el peligro😀. ¿Cómo jugar con la mayor en el agua y darle un baño a la vez a la pequeña? Pues la solución me la dio una bandolera de tejido solarveave. La tela es agradable y fina, y a pesar de ser poliéster no nos da calor mientras estamos fuera del agua. Con ponerle un gorrito y crema de protección en las piernas está lista porque tiene factor solar 50+. La suelo poner sentada en la cadera porque es cómo más cómodas estamos para poder jugar las tres. Para los baños en el mar también la he usado porque me da seguridad sentirla “atadita” a mi, no fuera a empujarme una ola traicionera…Para mi la bando de agua ha sido el descubrimiento del verano.

Sobre el tonga, MG:

Para mi el tonga es mucho más que un porta bebés de verano, aunque es su temporada más espectacular. Lo conocí cuando mi hijo mayor tenía apenas 7 meses y a pesar de que inicialmente me costó cogerle el truco pronto se convirtió en indispensable. Y lo era porque me acompañaba y me acompaña a todas partes, por ser tan pequeño, tan rápido, tan práctico y para tantos momentos. Lo llevo casi siempre puesto y hasta en los momentos de más calor ni siquiera me doy cuenta de que lo llevo. En la piscina, en la ducha o en el mar es un lujo ir con mi niña en brazos, ya que aun mojadas no se me escurre, y enseñar a mi hijo a nadar, ducharnos o nadar con mi hija en la cadera o en la espalda, o simplemente caminar por la playa en familia y jugar. En casa es un buen compañero nada voluminoso. Tengo muchos portabebés, son mi pasión, pero aún llevando otro portabebé, es siempre el tonga el complemento perfecto de cualquiera de ellos. Y a mis hijos les encanta, para ellos todos los porta bebés son “onga” aunque saben muy bien cual es su preferido. Para mi evita lo que todos los portabebés ergonómicos, me quitan de manera natural el peso físico de mis hijos en la vida diaria sin sufrimientos, sin molestias, en la que los abrazos, las caricias y el contacto constante se convierten en tan importantes: para los niños, pero también para los mayores. Llevar a los niños en brazos es para toda la familia IMPRESCINDIBLE.

Sobre el fular de gasa AM:

Ocupa poco espacio y es muy fresco, así definiría un fular de gasa. Es un gusto poder llevar 460cm de tela en un bolso no muy grande y que además no pese nada. Esto lo podemos decir de muy pocos fulares. Además, como la tela es tan ligera no da nada de calor ¡que llevar al niño ya da bastante! Para llevar a mi hija, que pesa diez kilos , yo voy cómoda con anudados de varias capas como la doble hamaca. Para niños muy grandes no lo recomendaría para mucho rato. La tercera ventaja es que lo lavas y se seca en un pis pas😀

Una respuesta

  1. Muy útil, gracias.

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