Aniversario, por Susana Fer

El 28 de septiembre mi hija cumplirá dos años y quería celebrarlo escribiendo en este blog. Eva nació en un parto no respetado y vivió su primera semana en la unidad de Neonatos del hospital de Lugo, en la que, en contra de la evidencia científica, aún se mantiene la lactancia materna cada tres horas y un horario muy restrictivo (dos medias horas al día) para las visitas de padres y madres. Tras ese difícil comienzo en nuestro mundo, Eva tenía mucho que llorar. Y lo hizo. Y después de cinco semanas en las que se repetían los paseos en los que yo volvía con mi hija en brazos y con el carrito vacío (ahora sonrío al recordarlo, parece tan lejano…), decidí buscar una solución. Entré en una tienda y me recomendaron una mochila, que empecé a usar enseguida. Ese día (el 9 de noviembre de 2009), “milagrosamente”, Eva dejó de llorar por las noches. Ese día se acabó su (erróneamente denominado) “cólico del lactante”. Ese día yo decidí vincularme con mi hija. Ese día opté, de manera totalmente instintiva, por romper con todo y apostar por otra forma de crianza, basada en la cercanía, la empatía y el amor. El porteo, junto con la lactancia, fue mi (nuestra) tabla de salvación. Poco después descubrí esta maravillosa asociación y, todo hay que decirlo, cambié de portabebés -me había comprado una “colgona”… Fueron dos años de intenso aprendizaje y, sobre todo, de intenso disfrute de esta experiencia. A pesar de las reticencias que el porteo suscita en mi entorno, no he dudado ni un momento de que es lo mejor para mí y para mi hija.

Gracias, Eva. Si tú no me hubieras llamado, ahora yo no estaría escribiendo aquí.

Una respuesta

  1. Yo también me compré una colgona cuando mis mellizos eran recien nacidos (me la regaló mi pareja) pero no me gustó, solo podía llevar a uno, quedaba separado de mi, en una posición que no me convenció en absoluto, a mi niñito tampoco le gustaba, lloraba y desistí. Por entonces no me informé más, estaba agotada con los primeros tiempos. Más tarde cuando ya eran niños descubrí los fulares para 2, pero fue tarde, me quedó la pena de no haberlos porteado.
    Me encantó lo que has contado Susana, muy emotivo❤

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