¿Cómo llegué a ser mamá canguro? Por Sara: “Vi que podía tenerla en brazos y además tener las manos libres”

No se como llegué a la página de redcanguro, pero tendría que tener mi niña como 1 mes o asi. Un día de estos que saltas de página en página hasta que encuentras una que da para leer y mucho.

Desde que nació mi niña ha estado mucho en brazos, me encanta verla dormir en mis brazos (sí, aunque se acostumbre, como dice todo el mundo) y al encontrar esta página vi que podía tenerla en brazos y además tener las manos libres (que inventazo!).

Pasé semanas viendo videos de como se ponían esos pañuelos tan largos, soñaba con el preanudado de los fulares elásticos, repasando en mi mente cada movimiento de cada tela, pensando en que aunque pareciera complicado yo sería capaz. Y por fin me decidí, miré en la red de personas que hay en red canguro y ¡BINGO! habia una madre que me podía ayudar en mi ciudad. Sin dudarlo la llamé y quedamos. Seguir leyendo

Portabebés y abuelos u otros familiares… Un mundo lleno de amor

Cuando hablamos de instinto maternal, automáticamente pensamos en aquellas de las cuales proviene la expresión en sí, de las madres. Claro que también empieza a usarse mucho el término instinto paternal, después de todo cada vez son más los padres que se involucran en la crianza de los hijos, algo impensable no mucho tiempo atrás, y lo hacen no porque sea lo que se espera, o porque así demuestran ser más modernos, lo hacen porque aman a sus hijos tanto como podemos hacerlo nosotras, o ¿no habéis oído hablar de hombres que viven el embarazo tan en profundidad que comparten los mismos síntomas que sus mujeres?

Pero hay un instinto, un sentimiento del que muchas personas no se acuerdan, el amor que sienten los abuelos y los tíos por nuestros hijos. Es cierto que la expresión “instinto abueril” o “apego sobrinal” no existen, pero no por ello su amor es de inferior calidad. Es distinto, pero hermoso y grande a la vez. Seguir leyendo

Sobre la importancia del contacto (parte 3)

ME SIENTO YO PORQUE ME TOCAS. Parte 3: El Yo-Piel

Artículo de C. Nisak publicado en maternage.free.fr y traducido del francés por Red Canguro. Título original: “Ma peau, je me sens moi parce que tu me touches” (1985). (Leer aquí la parte 1 y la parte 2: La Mano)

El Yo-piel, órgano de apego

Por la piel –uno de nuestros primeros órganos sensitivos que empiezan a funcionar y el más extendido en el cuerpo humano- es por donde toma todo el valor el contacto vital instintivo del niño hacia su madre.

El recién nacido conoce a su aliado, su “playa” de amor y de reposo. Conoce mejor que la madre la textura de su carne, los lugares para reconfortarse y la dulzura que esa piel le ofrece, relajada y flexible, o le niega, rígida y dura. Se agarra a esta piel, se cuelga con fuerza o desesperación, porque conoce la “naturaleza” de este contacto (una madre no puede engañar a su hijo sobre sus intenciones si a pesar de gestos aparentemente acogedores no tiene ganas de dar, el niño lo sabrá). Seguir leyendo

Sobre la importancia del contacto (parte 1)

ME SIENTO YO PORQUE ME TOCAS

Artículo de C. Nisak publicado en maternage.free.fr y traducido del francés por Red Canguro. Título original: “Ma peau, je me sens moi parce que tu me touches” (1985).

“Sólo el tocar otorga la certeza de una realidad” Guy Lazorthes

El mundo de los olores, de las formas, de los colores, de los sonidos, es puramente subjetivo; es de apariencia simple. La mano va a la búsqueda de la sensación y toma un contacto directo con los seres, los elementos y los objetos; en esto, diverge de otros órganos sensitivos que captan corrientes de ondas emitidas desde una distancia gracias a las células altamente especializadas de la mucosa nasal, de la retina, de la cóclea. Seguir leyendo

¿Cómo llegué a ser papá canguro? por Florent: “no hay nada más inspirador que tener a tu hija descansando en tu pecho”

P7081596Mientras escribo estas líneas, tengo a Selena durmiendo encima de mí en un mei-tai. La cabeza apoyada en mí, la nariz soplando contra mi pecho, una manita tocando mi perilla, la otra bailando en el vacío después de haber soltado mi suéter… Al mismo tiempo, me llega este olor a leche de bebín y este calor suave que le arropa. Aunque a mucha gente le podría parecer más cómodo dejar a su hij@ dormir en una cuna, carrito u otro artefacto moderno, yo lo tengo clarísimo: no hay nada más agradable, inspirador y tranquilizador que tener a su propia hija descansando en su pecho. Seguir leyendo

“Papá y Yo”, de Patricia Roncallo

nenaypapaTexto original de Patricia Roncallo, psicóloga, ampliado por Red Canguro

Cuando hablamos de las relaciones afectivas más importantes en la primera infancia, en términos generales y casi sin querer, nos referimos al vínculo que se establece con la madre porque es ésta en el 90% de los casos quien hace de figura de referencia y está

presente en cada momento de la vida del bebé. Hacemos entonces una diada inseparable en la que madre y niño son uno solo, una relación en la que muchas veces se hace difícil penetrar. Pero la verdad es que, ya desde hace algunos años, el padre viene luchando por un lugar esencial en la vida del pequeño complementando o sustituyendo (en algunos casos) esta relación y proporcionando, al igual que la madre, la seguridad y cariño que le permitirán al bebé un adecuado desarrollo psíquico, físico y afectivo. Seguir leyendo

La Satisfacción del vínculo afectivo en la primera infancia-Yolanda González

” LA SATISFACCION DEL VINCULO AFECTIVO EN LA PRIMERA INFANCIA”.

Yolanda González

La especie humana, cuenta con una característica biológica que lo distingue básicamente de otros mamíferos: la condición de prematuridad.

Esta prematuridad en el momento del nacimiento se ve prolongada durante el primer año de vida aproximadamente (descrita por numerosos autores), y es la condición necesaria para el desarrollo de nuestro neo-cortex (estructura cerebral que permite el desarrollo de funciones intelectuales). Dicha característica inherente a nuestra especie, se traduce en una profunda vulnerabilidad física y emocional que nos convierte en seres absolutamente dependientes de otros humanos adultos. La madre biológica, es habitualmente la que desarrolla el cuidado y atención a la nueva expresión de vida energética, pulsante, viva y sedienta de contención y empatía, que es el bebé humano. Seguir leyendo