¿Cómo llegué a ser mamá canguro? Por Flor de Guadalupe: “Si algo tengo grabado de mi primer embarazo es mi enorme deseo de seguir teniendo a mi nena cerca de mí después de nacida”

De izquierda derecha de arriba abajo: -Sofía y Fátima durmiendo -Fátima en el fular -Sofía con rebozo como bandolera -Sofía con rebozo doblando ropa de Fátima -De nuevo Fátima en su fular -Las tres descansando en la cama

De izquierda derecha de arriba abajo: -Sofía y Fátima durmiendo -Fátima en el fular -Sofía con rebozo como bandolera -Sofía con rebozo doblando ropa de Fátima -De nuevo Fátima en su fular -Las tres descansando en la cama

Flor de Guadalupe Montante Arreola, Nuevo León (México).

Antes de comenzar a narrar mi historia, quiero agradecer su apoyo a Nohemí Hervada, a quién contacté en esta red, y que sin importar el océano de distancia que nos separa –literalmente- me apoyó con sus conocimientos para convertirme en una mamá canguro. Sigue leyendo

“¿No es más cómodo el carrito?”

Fular-carrito-007La mayor ventaja del uso de un portabebés en cuanto a su comodidad es la experiencia de ocuparte de tu bebé y al mismo tiempo tener las manos libres.Estar en contacto con tu bebé, jugando con él, riendo con él, no necesariamente tiene por qué impedirte ocuparte, al mismo tiempo, como ya hemos señalado otras veces,  de múltiples tareas, ventaja que se maximiza si hablamos de espacios abiertos.  En comparación con un carrito, podemos hablar de los beneficios que te ofrece el portar a tu bebé diferenciando el tipo de trayecto que vayas a realizar: Sigue leyendo

Llevando a un bebé con necesidades especiales

Por: Sally Gillespie 2006

Como madre de un niño con un severo retraso del desarrollo, no puedo imaginar mi vida sin el porteo (el término “porteo” lo utilizaré en este artículo para distinguir entre llevar al bebé en un portabebés y llevarlo en brazos).

Cuando nuestro segundo hijo llegó a los 10kg tuvimos que empezar a usar el carrito cuando íbamos a la compra . Pesaba demasiado para usar los cucos que se acoplan al carrito, pero no podía sentarse incorporado para usar los asientos estándar. Un cochecito, el carro, dos niños pequeños y la compra de un mes en una tienda abarrotada, me hizo pensar que tenía que haber una manera mejor.

Durante mi búsqueda de alternativas, descubrí el mundo de los fulares portabebés. Para nuestro siguiente viaje a la frutería pude llevar a mi hijo a la espalda y dejé el carrito en casa.

Un lugar feliz.

Alrededor de un mes después de empezar a portar, estuvimos en un curso de cinco días en la que había 13 eventos diferentes. ¡Eso es UN MONTÓN para que lo aguante un niño de 19 meses! Cuando necesitaba dormir, le podía poner en un portabebés y así, él descansaba, física y emocionalmente, al mismo tiempo.

Ayuda al desarrollo.

Parte de la terapia física de nuestro hijo era (y es) hacer que adquiera buenas posturas al estar sentado. La fuerza de la parte superior de su cuerpo mejoró significativamente, y estoy segura de que fue, en parte, por ser portado. Sigue leyendo

¿Cómo llegué a ser Mamá Canguro? Por Laura R.C.: “Podría decir que antes que mamá ya fui canguro…”

Laura R.C., (Barcelona)

img_5032

Podría decir que antes que mamá ya fui canguro… empecé en Senegal, donde trabajaba como cooperante.

En verano organizaba actividades en una “guardería” donde había más de un centenar de niños de entre 0 y 12 años. Para poder jugar, trabajar y desplazarnos  con los mayores, teníamos que llevar a la espalda a los pequeños.

Recuerdo la primera vez que me puse un bebé a la espalda y me lo até con un paño que había comprado hacía pocos días. Aunque me daba respeto, lo probé y me encantó. Sigue leyendo

Llevar al bebé mirando hacia el frente en el carrito puede ser perjudicial para su desarrollo

Artículo extraído de BBC News. Traducido por Red Canguro.

Un estudio sugiere que los niños que son llevados en carritos mirando hacia el frente, no hacia los padres, podrían ver afectado su desarrollo. Los investigadores se dieron cuenta de que los jóvenes del estudio que se colocaron de cara al “conductor” del carrito eran más proclives a hablar, reirse e interactuar. Sigue leyendo

¿Cómo llegué a ser mamá canguro? por Patricia S.: “mi instinto mamífero se desató”

Patricia Suárez,  El Bierzo (León).

Durante el embarazo, navegando por internet, ví algunas fotos de mamás llevando a sus bebés en una especie de trapos; me encantaban esas fotos. Incluso llegué a una web en la que vendía fulares, pedí un catálogo que nunca llegó y lo fui dejando pasar.

Hasta que nació mi duende y mi instinto “mamífero” se desató de una manera exagerada. Hasta me costaba dejar que su papi lo cogiera,  por lo que los paseos en el cochecito eran muy agobiantes para mí, todo el tiempo mirando si estaba bien, si tenía frío, si tenía calor, si estaba dormido…

Además era una carrera de obstáculos buscar los rebajes de las aceras, los pasos de peatones sin un coche aparcado encima, las tiendas con rampa de acceso o sin escalón… Y mi carrito (heredado de mi sobrina) no cabía por la puerta del portal.  Así que cada paseo era un cúmulo de contratiempos.

Y volví a internet, a aquella web en la que había visto las fotos… y encontré un foro lleno de gente deseosa de enseñar y de aprender, como yo. Sigue leyendo

¿Cómo llegué a ser mamá canguro? por Liliana: “¡qué tranquilidad la de mi hija!”

Lilliana, Juana Díaz (Puerto Rico).

Cuando estaba embarazada de mi hija, empecé a buscar información en páginas de internet de cómo criar a un bebé. Ahí fue donde encontré información sobre los portabebés. Claro, que al principio lo vi raro y no me gustó mucho. Me dije a mi misma: “por qué cargarlo, si para eso están los cochecitos y están más cómodos”, pero cuando empecé a leer me orienté y descubrí que es la mejor forma de llevar a un bebé. Me convenció y mi primer portabebés fue un pouch. Me llegó mucho antes de dar a luz, así que practicaba todo los dias. Cuando di a luz desde el primer día que nació la puse en su pouch: ¡qué tranquilidad la de mi hija! Recuerdo que lloraba si la sacaba. En fin, fue creciendo y compré una bandolera de anillas ya que el pouch le quedaba un poco incómodo. Mi hija me sorprendía cada día más: no lloraba, siempre estaba feliz, sobre todo atenta. Los beneficios son muchos. En fin, llevo un año cargándola y no me arrepiento de nada. Los vínculos afectivos son muchos. Ahora tengo otro bebe al cual también llevo en brazos. No saben lo mucho que disfruto de este tipo de crianza: es lo mejor que me pudo pasar.