¿Cómo llegué a ser mamá canguro? Por Noelia: “comienzo torpe, final experto”

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La primera vez que me probé el fular, embarazada.

Noelia, Valencia.

Aún no estaba embarazada (pero ya quería estarlo) cuando ví un fular por primera vez. Fue en Vinçon, en Barcelona. Un folleto explicaba que en los países que llevan así a los bebés no existe el cólico del lactante. Me pareció muy tierna la idea, aparte de lo de los cólicos. Así que cuando ya estaba muuuuy embarazada, conseguí que mi yaya me regalara mi primer fular, uno elástico (a ella le parecía algo muy raro, como a casi todo el mundo). Aún no tenía ni idea de lo importante que iba a ser para mí aquella decisión. Sigue leyendo

¿Cómo llegué a ser mamá canguro? Por Martha: “me lleve una sorpresa maravillosa; a mí hijo le encanta”

marthacolombiaMartha M., Bogotá (Colombia)

Meses después del nacimiento de nuestro bebé, empezamos a buscar un cargador para llevarlo con nosotros a todos lados, ya que vivimos en el último piso del edifico, y algo retirados de nuestras familias. Tampoco deseábamos comprar carrito, ni coche, ni nada que fuera tan grande y tan pesado, porque era complicado transportarlo.

Buscamos varias opciones y, desconociendo totalmente el mundo de los portabebés de tela, terminamos escogiendo una mochila comercial.

Ésta terminó arrumada en el olvido, ya que la mayoría del tiempo en que llevábamos a nuestro hijo en está mochila sentíamos que algo no estaba bien, y, claro, nuestro hijo no se sentía cómodo ahí, porque lastimaba su piernita, por lo que siempre terminaba en nuestros brazos, el único sitio que lo hacían sentir feliz, calientito, cómodo y muy a gusto. Sigue leyendo