Senderismo con bebés. Elegir un buen portabebés

Artículo de Mercedes Granda publicado originalmente en Mi Saquito Mágico y reproducido con permiso de la autora.

Desde siempre hemos practicado senderismo, un bálsamo para el alma que nos encanta. ¿Y ahora con bebé? Si antes de ser padres lo hacíamos, ¿porqué siendo papa y mama no íbamos a continuar?. Nuestras primeras caminatas de papás primerizos no fueron con el mejor de los portabebés, sin embargo cuando descubrimos los portabebés ergonómicos no sabíamos que podía ser tán fácil y divertido compartir esta experiencia con nuestros hijos.

Desde grandes salidas a pequeños paseos hemos practicado un poco de todo. Hemos subido a altitudes considerables o hemos dado simples paseos en el parque o en el campo. En cualquier caso siempre han sido experiencias maravillosas en las que los portabebés nos han ayudado a hacer desaparecer las barreras y a disfrutar enormemente juntos en total comodidad y sencillez.

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Dos pasiones unidas por un portabebés

Artículo redactado por Iran Alzugarai para Red Canguro

Caminar en silencio. Escuchar un pájaro. El rugido de una cascada helada. Millones de gotas de lluvia golpean mi capucha. Sol. Viento. Ramas que crujen bajo mis pies. Raíces de cien años abrazan el suelo. Las hojas bailan al ritmo de la brisa. Un sueñecito a la sombra de un roble… o de un haya. Buitres que reinan los cielos. Una chova rompe el silencio… me observa… ¿quieres un cacahuete, chova?. Lirios, merenderas, margaritas, amapolas. Escalofríos en el cuerpo, un gélido amanecer. Acariciar la roca…un paso más. Dormir al raso, en un hotel de mil estrellas. Un silbido…la marmota. Rocas inertes, y, sin embargo…¡me dais tanta vida! Un arroyo me susurra…ven….y yo no tengo otra opción que decir….ya voy….

Durante bastantes años, todo mi tiempo libre lo he dedicado a la montaña; dentro del nivel mediocre del que nunca he podido salir, ésta me ha dado todo para ser feliz: libertad, seguridad, respeto, compañerismo, superación, belleza, disfrute a tope para todos los sentidos… y mucho más.

Cuesta apearse de ese modo de vida que nos lleva a viajar en furgoneta de aquí para allá en busca de retos, paisajes, paredes y cascadas de hielo… pero para todo hay un momento en la vida y hace 2 años nos planteamos cambiar de etapa, tener un hijo e intentar seguir siendo felices en la vida compartiendo con él nuestro camino, y volver en lo posible al monte para recorrerlo también con él.

Como el que quiere aferrarse hasta el final a aquello cuya pérdida siente cerca, durante mi embarazo no dejé de esquiar (al principio solo), ir al monte y escalar, pues sabía que después de nacer mi hijo habría, si no un parón, sí un frenazo importante en nuestras actividades.

20 días antes de nacer Jurgi escalé por última vez y 2 semanas antes de nacer subí al monte bajo una lluvia de verano, feliz como siempre. Prácticamente sentía que ya estaba compartiendo con mi niño mi otra pasión.

Fue estos días cuando descubrí, indagando por Internet, la existencia de portabebés ergonómicos y la web de Red Canguro, y enseguida me agencié una mochila y me hice un fular casero para probar si aquello de los nudos iba conmigo. Vi claramente que el portear a mi hijo me permitiría llevarlo conmigo allá donde fuese. Sigue leyendo