Los papás canguro en video

Para seguir deleitándonos con nuestros padres canguros, hemos hecho un pequeño video.  Queremos agradecer una vez más a todos los papás que han participado del concurso de Arturo Papá Canguro 2013, mostrando que la crianza en brazos también es cosa de hombres. Acá hicimos este pequeño y sencillo video… pedimos disculpas de antemano si algún papá no entró en él, si fue así, es un error sin intención. Espero que lo disfruten mucho, y ¡ahora a mostrar que la crianza en brazos es posible y nos hace felices!

Nuestro “Arturo” 2013, ¡enhorabuena!

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¡Por fin conocemos al ganador del concurso Arturo, Papá Canguro 2013! ¡Enhorabuena Sergio! Ponte en contacto con nosotras en redcanguro@gmail.com para que podamos entregarme tu premio y tus “deberes”.

También queremos darle la enhorabuena a Jorge C., el papá de la foto 23, que ha sido la ganadora del sorteo. Envíanos igualmente un email para que demos tu regalo.

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Y no olvidéis que el mejor regalo es aquello que os hace padres: vuestros hijos.

Lucimos papás canguro

padre canguro

papá canguro porteando a dos niños

Hace unos días les pedimos fotos de padres canguros, con frases que muestren o expresen el espíritu de la foto.  Nos han llegado un montón de fotos (¡y el trabajo que nos dieron!), pero ha quedado un álbum divino.  Los invitamos a pasar y mirarlo, deslumbrarnos con tanto amor, tantos brazos, tanto cariño y tanta comunicación.  Porque el porteo no es solo cosa de mujeres, y a las pruebas nos remitimos.

Recuerden comentar en cada foto (no alcanza con darle “Me gusta”) que les gusta o les hace ilusión.  Entre las 10 fotos con más comentarios, los socios de Red Canguro eligirán al Arturo Papá Canguro 2013.  Todas las fotos participarán de un sorteo de productos Red Canguro.  Les pedimos encarecidamente, sí, que si desean compartir su foto, no lo hagan en forma individual, compartan el álbum entero, así se aprecia el espíritu del concurso, que en definitiva, es compartir el amor de llevar a nuestros hijos en brazos.

Para ver el álbum completo, lo pueden hacer aquí

 

 

 

III edición del concurso “Arturo, papá canguro”.

¿Eres un papi canguro?

Comparte con otros papis esta experiencia demostrando tu habilidad colocándote y/o usando un portabebés.

Graba un video y súbelo a YouTube. Puedes grabar una demostración de cómo colocarlo o cómo lo usas en tu vida cotidiana: para pasear, cocinar, cuidar de hijitos mayores, sacar al perro… ¡lo que quieras! Siempre cumpliendo unas condiciones mínimas de seguridad. Los videos se podrán ver en nuestro canal de YouTube “Red Canguro”.

Con los vídeos subidos hasta el día 25 de marzo se abrirá una votación en la página de socios de Facebook, donde cada socio podrá votar su video favorito.

El ganador se proclamará el 30 de marzo y ganará un lote de productos de merchandising de Red Canguro y acceso gratuíto al fondo de portabebés durante un año.

¡Esperamos vuestros vídeos!

Manda un email con el enlace a: fotosredcanguro@gmail.com , indicando en elasunto: “Concurso Arturo, Papi Canguro”.

Puedes ver los videos presentados durante el concurso de 2010 aquí y los de 2011 aquí.

Más sobre papás canguro en nuestro blog.

Cómo llegué a ser papá canguro, por Nicolás: “¿Uno de esos papás pelotudos yo? Ni de coña”

Texto de Nicolás García originalmente publicado en el blog Mamá Pata y sus Patitos. Ver los enlaces originales aquí y aquí.

Lo reconozco, siempre me reí de los papás que salían orgullosos de paseo con sus hijos en una mochila, los encontraba ridículos. Mi mujer no se reía de ellos pero había algo que no le convencía de aquello. Tampoco teníamos la información con la que contamos hoy en día, pero, intuíamos que algo no cuadraba.

Tuvimos nuestra primera hija y lo intentamos con una bandolera comercial (totalmente “ortopédica”, visto lo visto) pero fue un fracaso, estábamos incómodos nosotros y el bebé. Algo seguía sin cuadrar.

Tuvimos otro bebé y mi mujer empezó a interesarse por otro tipo de portabebés, yo, ni caso. Para mí era una cosa poco útil, incómoda y, para colmo, que te hacía parecer gilipollas, pero, mi mujer siguió con el tema y en las primeras navidades desde que había nacido Nacho (nuestro segundo hijo) entró en casa nuestra primera mochila ergonómica. Fue una Manduca (que aún tenemos) y para mi mujer fue un éxito desde el primer día. El niño estaba muy agusto y su madre más. Yo, no me la quería poner, insistía, erre que erre, que yo no me la quería poner, que eso no era para paisanos.

Un día necesitaba hacer cosas en casa y el bebé no quería otra cosa que cuello… y mi mujer apareció con la mochila de marras y me convenció para ponerla, total, era dentro de casa, nadie me iba a ver.

Me gustó, sí, me gustó. A partir de ahí fuí adentrándome cada día un poco más hasta llegar al día de hoy en el que los portabebés se han convertido en una herramienta más para hacer nuestra vida más fácil y no me considero un papá pelotudo por ello. Ahora sí cuadra.

Todo tiene una explicación, esas mochilas antiergonómicas (también conocidas como “colgonas”), en las que los niños llevan las piernas colgando, cargando su peso sobre los genitales e incluso colocados cara al mundo, son las culpables de que los padres me parecieran unos pelotudos; la postura es antinatual, además de incómoda e incluso perjudicial para el bebé y para el porteador (además son caras). No creo que nadie las use siendo consciente de que hay otro tipo de portabebés más bien creo que es falta de información, por lo menos esos padres sienten la necesidad de llevar a sus hijos cerca y eso ya es un gran paso.

La foto que abre el post es la primera que tengo en la que salgo porteando a un niño, mi hija en este caso.

II Parte: Una experiencia de papá canguro: por primera vez a solas con el bebé

Como ya hemos dicho en anteriores ocasiones, tenemos tres hijos. Los hemos tenido lo suficientemente seguiditos como para que entre la pequeña y la mayor sólo haya cuatro años y medio de diferencia, pero a su vez, lo suficientemente separados como para que, de vez en cuando volvamos a tener la sensación de inexperiencia que se tiene cuando se tiene el primer hijo. Vamos, esa que te hacer seguir sintiéndote como un pardillo.

Supongo que esa sensación quizás no te la quites de encima aunque tengas muchos hijos. Por lo general, dura sólo un rato, hasta que te viene a la cabeza el recuerdo de que eso ya te había pasado o que lo habías visto antes. Eso tranquiliza y te ayuda a llevar mejor las cosas.
Os meto este rollo porque, estos días, he vuelto a tener una experiencia con nuestra hija pequeña que ya había tenido con la mayor cuando tenía más o menos esta edad y me ha hecho reflexionar acerca de esto.

La secuencia es la siguiente: mi mujer necesita salir para hacer unos recados y me deja a cargo del bebé (de entorno a 4 meses), un escalofrío me recorre el cuerpo porque, a pesar de que soy un padre bastante implicado en la crianza de los críos, casi no me he quedado a solas con ella y, además, parece muy dependiente de su madre y… además, ¡yo no tengo tetas! ¿Qué va a ser de mi si se pone a llorar? ¿Qué voy a hacer?

No obstante, me digo: parece mentira, que me dé miedo una cosa tan pequeña, un padrazo como yo, vamos. Pero sigo acongojado y le sugiero a mi mujer que mejor vaya con ella, que igual tiene hambre… No, acaba de comer, llevar a la cría la retrasaría y, sobre todo, alguna vez tiene que ser la primera que me quede con ella.

Definitivamente me quedo con ella y arranco mi batería de canciones, tonada asturiana, para más señas. La cría encantada… un rato, luego se cansó, me puse a jugar con ella en la manta de actividades, también se acabó cansando, lo intenté con una muñeca de muchos colores que le gusta… también le aburrió… es en este momento en el que se me vino a la cabeza que todo eso ya me había pasado antes y me acordaba de cómo lo había solucionado antes: simplemente, la había puesto en una hamaquita y me había puesto a hacer mis cosas. Ella se quedó tranquila, se sentía segura y estaba a gusto, no necesitaba (en ese momento) todo el repertorio de monerías que le estaba haciendo y, además, yo pude hacer cosas. Eso fue hace cuatro años, ahora lo he resuelto de otra forma: me he puesto al bebé en un fular. El método ha sido distinto, pero, el resultado, el mismo o mejor aún.

A menudo me dedico a observar lo que hace cuando la llevo en el portabebés. La veo a gusto, se dedica, simplemente, a ver lo que hago, lo que la rodea, a sus hermanos, su casa o el camino hasta el supermercado, luego, cuando le parece, se duerme plácidamente. No le hace falta pedirte nada, porque tiene todo lo que necesita, salvo, la famosa teta, ahí, yo, ya no la puedo ayudar.

Cómo llegué a ser papá canguro, por Kiko. “Papacito, cógeme”

Artículo de Kiko Valle publicado originalmente en su blog Tu papá te mima, blog sobre “crianza natural, pedagogía y educación, experiencias e inquietudes de papá” y reproducido aquí con permiso de su autor. Podéis ver la publicación original aquí.

Lo reconozco. Yo compré un carrito. Como “todos” los padres. El mejor posible. De los mejores, el mejor. Y leí sobre ello. Pero parece cierto que “cuando un tonto agarra un camino, o se acaba el camino o se acaba el tonto”. Eso ocurría. A veces nos centramos tanto en algo que no somos capaces de ver más allá. Como los pobres caballos, con los ojos casi tapados para que no desvíen la mirada. A El Corte Inglés, tarjetazo y a empujar.

Han sido los mil y pico de euros peor malgastados por sus abuelos, que se lo regalaron con mucho amor y nuestras orientaciones. Y me pueden tachar de radical, pero un carrito no hace falta para nada, salvo para llevar la compra, los chaquetones de sobra y la cantidad de estupideces que con una buena previsión dejaríamos en casa.

Otra vez nos damos de bruces con la naturaleza. Nos caemos de boca en la candela. Tropezamos. Y es que el instinto vuelve a ser el viejo sabio que asoma a la cabeza y los corazones de los que se dejan. A los niños hay que llevarlos en brazos. Es muy simple. No hagan caso de pediatras comprados, psicólogos trasnochados, familiares y amigos que intentan hacerles ver lo contrario. No me hagan caso a mí, por supuesto. Sólo déjense llevar por el momento, por lo que les dicten sus entrañas.

Tendemos a interpretar como malo aquello que tiene que ver con los sentimientos, porque parece que contraviene a la razón. Nada más lejos de la realidad. Identificamos lo moderno con lo mejor y radicalmente opuesto a lo tradicional, lo antiguo, lo rural y lo primitivo, que pasa a ser lo peor. Esto no tiene razón de ser. Hacemos lo que manda la masa y seguimos aborregados los dictámenes de la publicidad y lo comercial. Nos engañamos a nosotros mismos privándonos y privando a nuestros pequeños de una vida placentera y saludable por el qué dirán, por aparentar, por ostentar un poder en una jerarquía absurda. Además, lo que hacemos, lo que hacen todos, si no es lo mejor, no puede ser malo ¿no? Pues voy.

Numerosos estudios han demostrado que llevar a los niños en el carrito, especialmente durante los primeros meses y años de vida, produce un desarrollo mermado de sus capacidades lingüísticas, motoras y espaciales. Desde que a partir de los sesenta se inventaran las sillitas o carros plegables con distintas funciones, se estila además, llevar a los niños mirando hacia delante, con lo que el contacto visual con sus padres, o quien los pasee, es menor. Incluso se ha podido medir que aumenta el ritmo cardíaco e influye en los patrones de sueño, originando más estrés y ansiedad en los bebés. Seguir leyendo

El papá canguro 2011 disfruta de su premio :)

Carlos Sacanell, ganador del premio “Arturo, Papá Canguro 2011” nos escribe contándonos lo que le ha parecido su premio, un fular Zara de Elevill donado por Canguritos. ¡Gracias por compartirlo con nosotros, y seguid disfrutándolo así!

“¿Cómo se hace cuando encuentras tu sabor de helado favorito? ¿Dan ganas de probar nuevos?
¿Y si has tenido unas perfectas vacaciones, en el lugar de tus sueños? ¿Arriesgarse a que en las próximas todo no sea tan bueno? Mmmmh…no sé.

Soy, ante todo, conservador en algunas cosas (dejando de lado la discusión política), por eso, me cuesta hacer cambios (radicales y no tanto) en mis costumbres.

Pero cuando los cambios vienen con “una ayudita de tus amigos” como dirían Lennon y Mc Cartney la cosa cambia un poco. Nunca antes había probado sushi antes de que mi esposa me insistiera, ¿para qué?, si la pizza y el asado (muy argentino lo mío) llenaban mis expectativas alimentarias básicas. Sin embargo, hoy, gracias a ella, no puedo pensar en una mejor opción a la hora de comer algo rico, sumado el hecho de que he incorporado la posibilidad de probar cosas nuevas en el ámbito gastronómico más o menos a partir de ese salto con ayuda hacia los sabores orientales.

Por eso en principio yo, fanático del Mei Tai, miraba a mi esposa Irene con desconfianza mientras se colgaba a nuestros hijos en un fular. Mi pensamiento era: “está muy bien para ella, que se pasa horas en la Red Canguro, mira videos, practica, pero para mi la simplicidad del Mei es única”…pero allí vino la “Little help of my friends”, y ganamos (Camilo y yo) el concurso Arturo, papá canguro.

Admito que mi primera reacción fue: “El fular es lindo, cómo lo va a usar Irene”, pero bueno, a fuerza de que me gustó, de sentirme parte de algo importante a partir del concurso, lo probé, lo usé, me lo puse con ayuda de la experta de la casa, y ya lo estamos disfrutando todos, o más bien, Camilo y yo, los ganadores de este año.
Agradecido por el premio y por la ayudita de abrirnos a mí y a mi familia a nuevas experiencias para estar más unidos, saludo desde argentina y les mando unas fotos disfrutando de nuestro premio.

Carlos Sacanell”