Sobre la importancia del contacto (parte 2)

ME SIENTO YO PORQUE ME TOCAS. Parte 2: La Mano

Artículo de C. Nisak publicado en maternage.free.fr y traducido del francés por Red Canguro. Título original: “Ma peau, je me sens moi parce que tu me touches” (1985). (Leer aquí la parte 1)

La mano

La mano no es sólo un maravilloso instrumento de acción sobre el mundo exterior, es también una artesana del conocimiento de sí mismo. El niño descubre sus manos en su campo visual; es la primera imagen del cuerpo: juegan además un papel importante en la somatognosis, es decir, en el conocimiento de otras partes de su cuerpo: cara, pies, órganos genitales, ya que pueden agarrarse y los hacen suyos.

La piel es junto al corazón el único de nuestros órganos vitales al que el lenguaje da una gran importancia: tiene multitud de expresiones que la mencionan cuyo poder de evocación es con frecuencia preciado. Sigue leyendo

Sobre la importancia del contacto (parte 1)

ME SIENTO YO PORQUE ME TOCAS

Artículo de C. Nisak publicado en maternage.free.fr y traducido del francés por Red Canguro. Título original: “Ma peau, je me sens moi parce que tu me touches” (1985).

“Sólo el tocar otorga la certeza de una realidad” Guy Lazorthes

El mundo de los olores, de las formas, de los colores, de los sonidos, es puramente subjetivo; es de apariencia simple. La mano va a la búsqueda de la sensación y toma un contacto directo con los seres, los elementos y los objetos; en esto, diverge de otros órganos sensitivos que captan corrientes de ondas emitidas desde una distancia gracias a las células altamente especializadas de la mucosa nasal, de la retina, de la cóclea. Sigue leyendo

Al principio era la Piel

Marie-Thérèse Ribeyron. Traducido al castellano por Red Canguro.

Al inicio del siglo XX, la tasa de muertes de bebés en los orfelinatos americanos superaba el 60% hasta que alguien sugirió coger a los bebés en brazos varias veces al día. Esto es lo que cuenta Ashley Montagu en “La peau et le toucher” (La piel y el tacto). En el hospital de Nueva York donde se instituyó este régimen de cuidados maternales, la tasa de mortalidad de los bebés descendió bruscamente en menos de un año por debajo del 10%. “La ausencia de contacto durante los ocho primeros meses de la vida en los que el sistema nervioso es el más receptivo, y donde las otras modalidades sensoriales están todavía insuficientemente desarrolladas, puede provocar lo irreparable”, constata Arthur Janov en “L’Amour et L’enfant” (El amor y el niño).

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