Lactancia y portabebés, portabebés y lactancia

Artículo de Irene Pe para Red Canguro en la Semana Mundial de la Lactancia Materna.

Es común que las madres tengan un primer contacto con los portabebés ergonómicos en los talleres de lactancia. ¿Por qué? ¿Cuál es la relación entre la lactancia y los portabebés?

Los bebés y sus mamás vienen de fábrica, preparados genéticamente, para ser amamantados y para amamantar. Para que este hermoso milagro se produzca, es necesaria la cercanía corporal. No solo en el preciso momento de amamantar, sino también en el antes y el después.

La mejor manera de favorecer la lactancia es mantener al bebé cerca. Al tener al bebé cerca, en el pecho, él reconocerá el olor de la mamá con facilidad, conocerá el camino hacia el pezón, sentirá la paz de saberse en un lugar cálido y conocido. Al tener al bebé cerca, en el pecho, la mamá podrá reconocer las señales que el bebé muestra para hacer conocer sus necesidades; la mamá sabrá más certeramente cuando tiene hambre, cuando tiene sueño, cuando tiene deseos de interactuar, cuando solo quiere mimos.

El saber reconocer las señales de un bebé es una herramienta importantísima para la madre. A las madres nos han enseñado a amamantar con el reloj al lado. Se lo alimenta si es la hora, y luego si el bebé vuelve a hacer gestos de querer amamantar… pues seguro que no es eso ¡si acaba de comer! Estas creencias invalidan la idea de que la teta no es solo alimento para el cuerpo; es también necesidad de cariño, necesidad de cercanía, necesidad de amor. Y eso está bien, porque un niño no se nutre solamente de alimento para el cuerpo, necesita de alimento para el alma para crecer saludablemente. Saber cuando tu hijo te está pidiendo de mamar es saber
reconocer sus necesidades y poder satisfacerlas amorosamente. Esto no es solo un beneficio para el bebé, también lo es para la madre y para la familia toda. Tener un bebé que es satisfecho en sus necesidades, hará que el bebé no tenga que reclamar una y otra vez cuando necesita algo. Y un bebé que llore poco o con poca frecuencia es una paz para todos los integrantes de la familia.

La manera de conocer más cabalmente lo que le ocurre al bebé es teniéndolo cerca. Si la madre está en una habitación y el pequeñín en su carro durmiendo en otro lado o jugando con alguna cosa o esperando que pase el tiempo, lejos del cuerpo de la mamá, será más dificultoso que la madre se entere de si su hijo hizo una serie de sonidos, gestos y señales corporales antes de empezar a llorar, muchas veces llegando al desconsuelo. Si el bebé está cerca del pecho de la madre, la mamá aprenderá a percibir todas las señales corporales que los bebés hacen para decir, a su manera, y sin palabras, lo que están necesitando. Y muchas veces esa necesidad se calma con el pecho.

El portabebés ergonómico da la oportunidad de tener al bebé cerca y cómodo, y por lo tanto, da la posibilidad de ir visualizando todas las señales que el bebé muestra antes del llanto. También permite amamantarlo cómodamente, estés en donde estés. No se necesita estacionar el carro ni encontrar un lugar en donde sentarte. Si sos pudorosa, el portabebé te permite amamantar con discreción. El portabebé te permite amamantar sentada, parada, caminando, podés cubrirte con la tela, podés hacerlo en intimidad. Si tu bebé es llevado en portabebé, tiene el pecho asegurado. Y tener el pecho asegurado, conlleva una lactancia feliz.

Si quieres saber más sobre cómo se alían portabebés y lactancia, no dejes de leer el artículo ¡Aúpa y Teta! con vídeos y consejos prácticos y el artículo Lactancia y Portabebés de Jemina, asesora de lactancia. También puedes descargarte nuestro tríptico “Aúpa y Teta”. Sigue leyendo

Lactancia y portabebés, por Jemina

Artículo redactado para Red Canguro por Jemina González, asesora de lactancia y miembro de Red Canguro

Una de las muchas cosas que me atrajo del mundo de los portabebés cuando tuve a mi segundo hijo, era la posibilidad de amamantar “sobre la marcha”, es decir, no tener que deshacer el nudo del fular o sacar al bebé del portabebé que sea para poder darle el pecho.

Puede parecer una tontería, pero facilita mucho las cosas, sobre todo cuando estás fuera de casa y no puedes hacer un alto en el camino para darle el pecho, sea porque no hay dónde hacerlo con la tranquilidad que te gustaría o bien porque tienes prisa y no puedes parar.

Me he encontrado en muchas ocasiones en las que tener el portabebé me ha ido muy bien para darle el pecho, primero a mi segundo hijo, ya que con el mayor no conocía este gran aliado de la lactancia, y desde hace un mes a mi hija recién nacida.

He dado teta en la cola de una atracción en Disneyland Paris, con el nene en la Manduca. En medio del Puente de la Torre de Londres, un día de mucho viento y frío, con mi hijo de casi 3 meses bien calentito dentro del fular. Yendo a llevar o recoger a mi hijo mayor del colegio (ya sabemos que la teta no espera, pero los horarios escolares aún menos). En medio del supermercado, haciendo la compra…. En multitud de situaciones diferentes.

También me ha servido para encontrar un poco de intimidad, ya que aunque no busco dónde esconderme para amamantar, aunque haya gente que a veces te lo insinúen o directamente te lo espeten, sí que gracias a las telas del fular o la bandolera, o la capucha del mei o la mochila, puedo cubrirme un poco, ya que tengo mucho pecho.

Las posibilidades de dar teta en un portabebés es como el lema de este año de la Semana Internacional de la Crianza en Brazos, todo un mundo.

Aunque la mayoría de veces pensamos en una posición en horizontal, la típica cuna, lo cierto es que la postura más fisiológica para amamantar a un bebé es justamente la vertical, o ligeramente en diagonal, con todo el cuerpo del bebé reposando sobre el cuerpo de la madre.
En esa posición, a los bebés más pequeñines, incluso a los prematuros que ya pueden mamar directamente del pecho, les es más fácil hacer un buen agarre, pues el pezón les queda justo por encima de la nariz, activando su instinto de búsqueda. Inclinan su cabecita hacia atrás, liberando las vías respiratorias, abren mucho la boca para alcanzar el pecho y de esa manera, a veces con un poco de ayuda por parte de la madre, el pedazo de pecho que les entra en la boca es lo suficientemente grande para permitir una buena succión-deglución sin dañar o lastimar el pezón.

Así pues en la posición vertical, en ranita, que usamos en cualquier portabebé ergonómico, sólo con bajar un poco el portabebé o, si nuestro pecho lo permite, subiéndolo para llegar a la boca del niño, podemos amamantar a nuestro hijo.

Claro que no todos los binomios o diadas bebé-mamá, pueden beneficiarse de esa postura. En mi caso por ejemplo, al tener un pecho tan grande y caído, comparado con el tamaño de mi hija recién nacida, amamantarla así todavía no me es posible. Así que hemos tenido que variar la posición de ventral a cuna para darle el pecho, y una vez ya ha terminado de comer, volver a desajustar el nudo para reposicionar al bebé.

Otra de las ventajas de los portabebés en el tema de la lactancia, es que muchas veces nuestros hijos se pasan horas y horas al pecho, o bien cuando se sueltan ya dormidos, si los queremos dejar en una cuna/cama/cochecito….. se despiertan y hay que volver a ponerlos al pecho para dormirlos. Eso no suele suceder en un portabebé. Es muy probable que una vez tu hijo se haya saciado, tanto a nivel físico (al tomar la leche que necesita) como a nivel emocional (succionando tanto tiempo como quiera para llegar a relajarse y dormirse) él sólo suelte el pezón. Sigue pegadito a mami, y además apoyando su carita contra la piel de tu pecho. ¿se te ocurre lugar mejor para echar una siestecita? El portabebé te permite seguir “con la teta al aire”, disponible para la siesta de tu bebé, pero a salvo de miradas indiscretas.

También es un gran aliado para aquellos que, como mi hija, tienen reflujo. La verticalidad les ayuda a no echar tanto, a que si lo hacen no haya peligro de que se ahoguen con la leche que sacan. También les alivia de los temidos “cólicos”, que no son más que la manifestación física de un exceso de estrés sumado a la inmadurez de su sistema digestivo. Otra vez la verticalidad, unido al contacto físico con su porteador, les ayuda a que el sistema digestivo funcione mejor. Y así lo demuestran por los pedetes, provechitos…., así como por la relajación de estar en brazos.

En definitiva, la crianza en brazos está íntimamente ligada a la lactancia materna, pues ambas cosas son LO NATURAL. No hay más que ver cómo en las sociedades a las que tenemos el atrevimiento de llamar Tercer Mundo, las madres suelen cargar a sus hijos pequeños a la cadera en bandoleras hechas con un pedazo de tela, a veces de los más minúsculo, para que tengan libre acceso al pecho.

Si quieres saber más sobre cómo se alían portabebés y lactancia, no dejes de leer este artículo de Red Canguro con vídeos y consejos prácticos. También puedes descargarte nuestro tríptico “Aúpa y Teta”.

¡Aúpa y teta!

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Lactancia y portabebés están muy relacionados. Muchos padres ven por primera vez un portabebés de los llamados tradicionales en los grupos de apoyo a la lactancia, otros buscando en Internet una ayuda para continuar cómodamente la lactancia de sus hijos. Los niños amantados pasan mucho tiempo en brazos de su madre, por lo que ésta busca alguna forma de sujetar a su bebé de forma más cómoda, sin tener que soportar únicamente con los brazos ese peso, que aumenta día a día. La necesidad se hace mayor cuanto más crece el bebé. Además, los portabebés permiten a la madre amamantar al bebé cómodamente mientras realiza, si es necesario, otras actividades.

En casos en que la lactancia ha sido interrumpida y se quiere volver a recuperar (relactación) los portabebés son muy recomendables, pues permiten hacer “piel con piel”, recomendado para estimular la oxitocina y animar al bebé a coger el pecho, si es preciso, 24 horas al día. Sigue leyendo