A dormir felices en portabebé

Hoy, 29 de junio, se celebra el Día Mundial del Sueño Feliz, que se empezó a “festejar” el año pasado, cuando la comunidad virtual se concentró ese día, en hablar de la importancia de cuidar el sueño de los bebés desde el cariño, el respeto por los tiempos y la paciencia por parte del adulto.  El sueño infantil es una parte muy importante del porteo, porque los portabebés son una herramienta muchas veces importantísima para ayudar a conciliar el sueño de nuestros hijos.  Muchos bebés a los que les cuesta conciliar el sueño, es subirlos al portabebé, “bailar” un poquito con ellos, y es quedarse dormidos.  Que un bebé se duerma en portabebés es una situación muy común.  Una frase que las mamás porteadoras utilizamos con frecuencia es “Este portabebé vino con magia de sueño”, porque muchas veces es colocar al bebé en el portabebé y que se duerma es cuestión de minutos.  Cuando esto sucede, la preocupación, muchas veces (y más si tenemos que estar activas) es cómo le sostenemos o sujetamos la cabecita al bebé dormido.  Los portabebés ofrecen varias alternativas para ello.  Medida importantísima de seguridad, siempre mantener sus vías respiratorias despejadas.

Aquí les mostramos en varios videos como conseguir sujetar la cabecita de los bebés dormidos.

 

Sostener la cabecita del bebé en nudo cruz envuelta en fular elástico, mostrando varias opciones, con bebé recién nacido.

 

Video de doble hamaca con fular tejido.  Al final del video se muestra como colocar el fular para sostener la cabeza del bebé dormido.

 

Con fular tejido, nudo mochila cruzada.  Cuando el bebé se queda dormido, se muestra como sujetarle la cabeza con los tirantes del fular.

 

Con mei tai a la espalda, luego, al quedar dormido se le cubre la cabeza con una capucha.

 

La Red Canguro, Asociación Española por el Fomento del Uso de Portabebés, es una asociación sin ánimo de lucro que se estableció en noviembre de 2008 con los fines de fomentar el uso de portabebés entre madres y padres y cualquier persona interesada, difundir información relacionada, servir de contacto y apoyo a personas que deseen iniciarse en el mundo de los portabebés, alentar el encuentro e intercambio de información y experiencias entre personas usuarias de los mismos, aumentar el nivel de conocimientos sobre el porteo de bebés en castellano y fomentar y difundir la crianza con apego. Para más información sobre estos temas, visita: http://www.redcanguro.org

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Porteo seguro: colocar bien al bebé

En Red Canguro pensamos que el tema de la seguridad en los portabebés y el uso seguro de los portabebés es de suma importancia. Por eso irémos publicando una serie de artículos relacionados con el tema.  Empezamos con este artículo escrito originalmente por Elena López para su blog De Monitos y Risas y reproducido aquí con permiso de su autora

El porteo, afortunadamente, es cada vez más común. No es tan raro como antes cruzarte con una familia que portea o ver portabebés ergonómicos en las grandes superficies. Pero esto también tiene su parte negativa, y es que no todo el mundo sabe usar correctamente el portabebé que tiene (bien porque no ha tenido asesoramiento, bien porque no han sabido asesorarle correctamente o bien porque directamente les han asesorado mal).

Un portabebé no es en sí mismo un dispositivo de seguridad. El portabebé, como cualquier otro producto de puericultura, puede resultar peligroso si hay un mal uso. Tan peligroso, que los bebés pueden incluso morir. De hecho, hay bebés que han muerto por un uso inadecuado de un portabebé. En 2010, la Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo de los Estados Unidos (encargado de advertir y proteger del riesgo de lesiones o muerte relacionado con el uso de productos de consumo) puso una alerta y publicó unas recomendaciones del uso correcto de los portabebés, debido a la muerte de 14 bebés por asfixia, de los cuales 12 tenían menos de 4 meses (estas muertes han ocurrido en un periodo de tiempo de 20 años, en Canadá se han registrado dos muertes desde 1995). Tenéis la versión en castellano de dichas recomendaciones en este enlace.

Nos ha llegado la reciente noticia de la muerte de un bebé, aquí en España, por el uso inadecuado del portabebé. No quiero ahondar en ese caso en concreto, no puedo imaginar el dolor de esa madre. Pero sí quiero dar una guía sobre el uso seguro de los portabebés, con la esperanza de que llegue a la máxima cantidad de gente posible. Empezamos conociendo la postura fisiológica en la que ha de ir el bebé y, teniendo en cuenta esto, qué tener en cuenta a la hora de elegir portabebé.

La postura correcta.

La primera norma de seguridad es, sea cual sea el portabebé que utilices, coloca al bebé en la posición fisiológica.

Postura ranita en un recién nacido

A esta postura la conocemos, al menos aquí en España, como postura “ranita”: la espalda del bebé se redondea hacia delante, adquiriendo una forma de C, que protege el desarrollo de su columna. Las rodillas del bebé se mantienen por encima del nivel de su culo, de manera que dibujan una M. Y ambas piernas mantienen entre ellas un ángulo de 90º (aproximadamente). Esta postura garantiza el correcto desarrollo de la cadera del bebé. Además, como el cuerpo funciona como un mecano, cuando las piernas-caderas mantienen esta posición, la espalda (si está el bebé relajado) se redondea hacia delante (probad a poneros en cuclillas y relajar la espalda). Es, por otro lado, la postura que un bebé recién nacido adopta por sí mismo.

Además, con esta postura se activa el bloqueo cervical, que protege el cuello del bebé de posturas demasiado forzadas (de nuevo os invito a probarlo: ponéos de pie y echad la cabeza todo lo que podáis hacia atrás, ahora, probad de nuevo en cuclillas).

Cuando llevamos al bebé tumbado, obviamente la apertura de las piernas ya no puede ser de 45º, sino que irán pegadas. Las rodillas tampoco pueden ir más altas que el culo. Por esto, las posturas tumbadas son inadecuadas para niños con “click” de cadera o cualquier otro problema de cadera. Por otro lado, los bebés muy regurgitadores o con reflujo preferirán la posición vertical ya que previene o disminuye los episodios de reflujo y regurgitación. Y, por último, hay bebés que, simplemente, no quieren ir en postura tumbada, no pasa nada, un bebé recién nacido puede ir perfectamente en postura vertical.

Postura ranita

En la imagen (puedes ampliar las imágenes clickando sobre ellas) vemos la postura:

  • La espalda va redondeada, manteniendo la curvatura incluso hasta las cervicales. Pero el bebé no va colgando ni flojo, la tela está suficientemente tensa como para darle soporte a cada zona de la espalda individualmente, de modo que toda la espalda del bebé va relajada y sin sostener peso. Así, se respeta la curvatura natural de la espalda del bebé recién nacido (o del que es más grandecito cuando se relaja y-o duerme). Si hay zonas con insuficiente tensión o arrugas, el bebé puede “volcarse” hacia un lado o redondearse en exceso.
  • Las rodillas van más elevadas que el culo del bebé (en un ángulo de flexión de 100º), aproximadamente al nivel del ombligo del bebé. Además, se abren rodeando al portador, formando un ángulo aproximado de 90º entre ellas (45º abducción).
  • La cadera del bebé va basculada hacia delante, de modo que es el periné del bebé lo que apoya sobre el cuerpo del portador y no el pubis. Esta correcta posición de la cadera es lo que permite que la espalda se redondee y que las piernas puedan cerrarse haciendo un ángulo de 90º grados entre ellas. Si lo que apoya es el pubis, la espalda se endereza y las piernas se abren bastante más, hasta el punto de poder llegar a los 180º, totalmente abierto, si el portador es muy ancho y plano (por ejemplo, a la espalda de un papá de talla XL).
  • La cabeza del bebé va apoyada sobre el cuerpo del portador, y firme pero suavemente sujeta por la tela del portabebé, de modo que la cabeza del bebé no puede descolocarse por un movimiento del portador. Tampoco puede bajarse de modo que toque la barbilla con el pecho, ya que la tensión de la tela y el cuerpo del portador se lo impide.

Vías respiratorias libres

Y esto, que la barbilla del bebé no toque con su pecho, es sumamente importante para evitar la asfixia del bebé. Las vías respiratorias de los bebés son muy “blanditas” debido a la inmadurez de su organismo. Además, se encuentran situadas muy superficialmente, de modo que, si la barbilla del bebé toca su pecho, es muy posible que las vías respiratorias queden bloqueadas o comprometidas. Además, por la debilidad muscular del bebé (recordemos que un bebé no alcanza el control cefálico hasta los 2-4 meses) no puede cambiar esa postura, por lo que no es capaz, por sí mismo, de liberarse. Por otro lado, debido a que su capacidad pulmonar es reducida (acorde a su tamaño), un bebé pequeño puede sofocarse en 2-4 minutos. Así, pierde la consciencia por lo que no puede llorar ni hacer ruidos o movimientos que alerten a los padres- cuidadores. También hay que evitar que la nariz y boca del bebé vayan tapadas por la tela o contra el cuerpo del portador, ya que el aire puede no circular con la fluidez necesaria, provocando igualmente el sofocamiento del bebé.Así, pues, hay que evitar:

  • Llevar al bebé en una postura muy cerrada, que lleve a la barbilla a apoyarse contra su propio pecho. La postura ha de ser en C, redondeada, pero firmemente sostenida por el portabebé correctamente tensado y la cadera correctamente colocada.
  • Tapar la nariz y boca con el portabebé o apoyarlos contra el cuerpo del portador.

Lo más importante es que los padres puedan revisar constantemente la posición del bebé para comprobar que la barbilla no apoya contra el pecho y que las vías respiratorias están libres. Para ello, la tela del portabebé no ha de tapar completamente la cabeza del bebé. Si volvemos a la imagen superior, el bebé está apoyando la frente, y lleva la cabeza ligeramente ladeada, por lo que entre su nariz-boca y el cuerpo del portador hay espacio. La tela está suficientemente alta como para sostener la cabeza, pero no tan alta que la cubra por completo. Así es posible ver la cara del bebé todo el tiempo.

Por último, recordaros que hay que estar atentos al bebé. Si notamos que los movimientos respiratorios del bebé se atenúan o detienen, hay que revisar que esté todo correcto. Igualmente, si el bebé comienza de pronto a hacer ruidos al respirar: puede ser un moco o una flema, pero también puede ser que esté teniendo dificultades.

Elección del portabebé

Mochilas “colgonas”: no respetan la C de la espalda, ni la M de las piernas, ni tienen buen soporte de la cabeza. Imagen: camiseta de la película “Resacón en las Vegas”

A la hora de elegir un portabebé, tenemos que tener en cuenta:

  • Que permita redondear la espalda del bebé correctamente, hacia delante, y dándole el soporte adecuado para que la espalda del bebé no aguante su propio peso. Para ello, la parte del portabebé donde apoya la espalda del bebé ha de ser flexible, para que pueda adoptar esta forma. También ha de poderse tensar adecuadamente, adaptándose al contorno del bebé en todo el recorrido de la espalda.
  • Ha de promover que las piernas vayan bien colocadas, rodillas más altas que el culo y haciendo un ángulo de 90º entre ellas. No sólo por el correcto desarrollo de la cadera, sino porque la postura correcta en las piernas-cadera hacen que la espalda también mantenga la postura adecuada. Para ello, el panel o tela ha de llegar de rodilla a rodilla, dando apoyo a todo el muslo del peque, de modo que vaya sentado y todo su peso bien repartido, sin colgar la pierna y generar puntos de presión.
  • Ha de tener un buen apoyo para la cabeza cuando es necesario (bebé recién nacido o bebé dormido). Que sostenga con firmeza y suavidad la cabeza del bebé contra el cuerpo del adulto. Y que, cuando esté subido, no tape completamente la cabeza del bebé, dejando espacio bien por arriba bien por los laterales para que el aire circule y para que el portador pueda comprobar el estado del bebé siempre que lo necesite.
  • Ha de tener instrucciones accesibles. No todas las marcas llevan unas buenas instrucciones, pero sí que es verdad que, en el caso de los portabebés más habituales, es sencillo hoy en día encontrar vídeos por internet, instrucciones que se venden sueltas o instructoras que te enseñen. Asegúrate de que tienes una manera de aprender a usarlo correctamente.

No existe el portabebés ideal, ya que el ideal es aquel con el que el portador se siente seguro. Por eso, nuestra recomendación es probar antes de comprar. Bien en una tienda, bien en una quedada de Red Canguro, bien mediante alguna asesora de porteo que haya en tu zona.  Si no te resulta posible o no hay nadie cerca, una vez te llegue el portabebé, pruébalo a fondo antes de lavarlo por primera vez, y no dudes en cambiarlo por otro si crees que no te vas a apañar con él.

El Kanga, el paño africano y su uso como portabebé

En Red Canguro seguimos celebrando la Crianza en Brazos.  El lema para este año fue Portear una tradición, y publicaremos una serie de artículos en relación a esta consigna

Artículo escrito por Merce, publicado originalmente en su blog Mi Saquito Mágico y reproducido aquí con permiso de su autora.

pagneEl Kanga, también conocido como “paño africano” es, personalmente un tipo de portabebé, o mejor una tela para usar como portabebé, que me gusta mucho, sobre todo para hacer ciertas actividades. También es verdad que raro es el portabebé que a mi no me gusta ;P si mantiene ciertas características de BUEN PORTABEBE. Os voy a hablar inicialmente desde un punto de vista técnico y otro día os hablaré de mis experiencias.

El Kanga es el portabebé africano del que en Occidente tenemos una imagen mental más usual de la cultura Africana, sin embargo, no es el único, ni mucho menos. Dejaré de llamarle paño africano, ya que en África coexisten muchos tipos de paños fabricados con diversos materiales y en verdad designa un tipo de tela, no un portabebé.

Lo que nosotras conocemos como tal es el paño que se utiliza fundamentalmente en el Oeste de África. De muy diversos motivos y colores es toda una prenda de vestir, versatil, cómoda, fresca y sobre todo.. útil y sencilla. Con contenidos culturales y sociales merecería un capítulo o más a parte, pero no es nuestro fin para este artículo.

Una variedad muy extendida es el wax que es la tela de algodón con una especie de cera que le da su característica de hidrofoba, es decir que se moja menos y además conserva las cualidades transpirables de los tejidos vegetales. En muchas ocasiones su fabricación es holandesa.

El Kanga como portabebé

Es uno de los tipos de porta bebe más sencillos de usar y utilizar. Un simple rectángulo de tela en el que instalar muy rápidamePiggybacknte a su bebe en la espalda, o en la cadera.

Un original pedazo de tela rectangular, tejido en algodón, de la longitud de los brazos abiertos (de una mano a la otra). Su ancho es aproximadamente la mitadde su longitud (quizás un poco más grande). El paño está rematado de cada lado.

El tamaño está normalmente condicionado por la talla del porteador, pero de manera standart se vende en 1,75×1,20 aproximadamente. También se puede comprar una tela a la medida “personal” (largo de tus brazos extendidos) y que cumpla con las características principales (algodón 100% a ser posible, sin elastanos ni viscosas), o incluso una sábana.

Tradicionalmente se pueden utilizar dos tipos de telas: el Kanga o el Kitenge. La diferencia es que el Kanga es mas corto que el Kitenge. El Kitengese puede utilizar además para llevar en la cadera. Sin embargo ni Kanga ni Kitenge son prendas exclusivas para el porteo de bebés, ambos son utilizables como prendas de vestir, para cargar cosas, etc… con los múltiples anudados, la imaginación y la necesidad de cada uno. Tampoco originariamente es una tela exclusivamente de uso femenino, también los hombres la llevan y la usan igual, aunque es menos frecuente verles usarla como portabebé.

En muy corriente llevar dos. Nunca se sabe cuando vas a llevar al bebé de alguien o cargar algo…

La mayor parte de los paños africanos están decorados, pero no es necesario. Un simple pedazo de sábana puede hacer perfectamente las veces de paño. Te recomentamos que no uses tejidos que tengan viscosa, como los pareos, ya que escurren y tienden a dar de si, por lo que el bebé se encuentra demasiado bajo y se vuelve incómodo en poco tiempo.

Al ser un portabebé muy fresquito en verano y de muy sencillo uso muchas usuarias nos hemos preguntado las necesidades de la tela. Aunque es preferible que sea un tejido fino por su frescor, se puede incluso hacer con una toalla.

En la playa o la piscina usar una toalla es una buena idea cuando te has olvidado tu portabebé y tienes que llevar un montón de trastos y a tu niño o bebé. Sorprende por su buena tensión, y su poca necesidad de ajustes repetidos. Es perfectamente factible realizar este tipo de porteo sin nudos, pero debes ser ya una porteadora con confianza y un poco de experiencia, por lo menos ;D.

Se me olvidó mi tonga... ;P Muy buena opción. Seguro, buena tensión y sosten para niños grandes. Menos necesidad de ajuste y casi no necesita nudos

Un porteo particular

Es un porta-bebe que no conviene a todo el mundo puesto que se apoya sobre los senos, lo que hace que las mamas lactantes con predisposición a mastitis o a obstrucciones de los canales lactíferos puedan tener problemas. Aunque en esto hay diversidad de opiniones.

Apoyándose en la zona lumbar es más cómodo para las mamás africanas que constitucionalmente tienen un sacro más pronunciado y puede resultar incómodo para las mamas que poco tiempo después de dar a luz tienen aún la curva de la lordosis lumbar pronunciada debida a los cambios en el esqueleto que experimentamos en el embarazo.

Otro inconveniente es que es un porta-bebe que puede ser necesario de ajustar frecuentemente, aunque entran en juego las calidades de la tela utilizada y el portador puede encontrarse menos cómodo, la maña es a veces más importante.

Con un Kanga es necesario igualmente quitarse el paño completamente para dar de comer al pequeño. No es posible hacerle “girar” hacia delante como en una hamaca de anillas.

Por otro lado no es un portabebé recomendado para novatas, es necesario sentirse confiado para intentar este tipo de porta-bebe ya que es verdad que pueden parecer (y  sólo parecer) menos seguros en un primer momento que otros porta-bebes dorsales, como el porta-bebe asiático o el fular.

Sin embargo, una vez adoptado es un portabebémuy fácil de instalar de forma rápida y muy ligero en verano. Es igualmente uno de los porta-bebés más económicos a fabricar.

Actividades para este tipo de porteo

En realidad casi cualquier tipo de actividad es posible, pero más cómodo para unas que para otras. En Occidente preferimos un porteo mucho más alto dadas nuestras actividades habituales y nuestra complexión física. Sin embargo cuando se trata de permanecer agachadas durante un tiempo es sin duda el más adaptado.

Puedes por ejemplo trabajar el campo con el bebé en la espalda, pasar la aspiradora, hacer las camas, todas esas actividades que requieren una posición específica del porteador.

“Porteo: cómo y por qué” por Nohemí Hervada

Artículo escrito originalmente por Nohemí Hervada para la revista Madre Tierra y reproducido aquí con el permiso de su autora.

“Porter c´est bien, bien porter c´est mieux”

Con este dicho francés resumiría mi opinión sobre el porteo y los portabebés.

La primera vez que lo leí no imaginaba lo ligada que quedaría mi vida a ese concepto en particular y al mundo del bebé y la maternidad en general.

Siempre supe que llevaría a mi bebé en un portabebés, me parecía lo mejor, lo natural, lo apetecible, lo práctico… Y todo eso sin tener ni idea ni de fisiología del bebé en relación al porteo, ni de beneficios en relación al apego ni al desarrollo. Simplemente sabía o intuía que así era como tenía que ser.

Compré mi primer portabebés estando embarazada aún: una mochila comercial de las que se encuentran en cualquier tienda de puericultura. No veía diferencias entre unas y otras, así que escogí una como podia haber escogido otra. Como en tantas otras cuestiones, el vacío que nos crea la falta de referencias cercanas, reales y sinceras se encarga de llenarla la publicidad. Así que ya tenía en casa esa fantástica mochila tan vendida, y ahora solo quedaba esperar para poder usarla.

El primer día que salí de casa con mi bebé de apenas 5 días, le coloqué en la mochila, dispuesta a disfrutar de lo que ya me parecía algo esencial: llevarle cerca de mi cuerpo.

Ese primer contacto con la mochila no fue como esperaba. Sentía que ese artilugio no lo sostenía bien, no lo “envolvía” como hacían mis brazos,

Así que aun dentro de ella, eran estos los que sostenían el cuerpecito de mi hijo, rodeándole alrededor de esa tela demasiado gruesa, para conseguir mantener lo que me parecía la posición natural de un bebé en brazos. Ahí pensé que algo fallaba, que tenía que haber otra forma más cómoda, más segura y más natural de llevar a un bebé en brazos.

Ahí empezó mi búsqueda. Y ahí descubrí todo un mundo.

Nuestro primer fular

Con mi primer fular me di cuenta desde el minuto uno de la diferencia. Y eso que solo tenía una hoja fotocopiada con unas cuantas imágenes para aprender un par de nudos. Nudos que por supuesto estaban mal hechos, y aun así me daban más confianza que aquella mochila de diseño.

Fui interesándome por este arte, leyendo de páginas de otros países que tenían ya años de experiencia en porteo, practicando,recopilando e incluso traduciendo información.

Me fascinaban los portabebés que llamamos étnicos. Ver como a lo largo y ancho del mundo, en la historia del hombre todos los pueblos han compartido esta práctica del porteo.

Iba descubriendo las diferentes formas de portear, y sus por qués. Cómo cada sistema casi siempre estaba influenciado por el estilo de vida, el clima, los recursos disponibles e incluso la fisionomía de cada raza. Sigue leyendo

A lo mochilero por Roma

Articulo redactado por RosaElena para Red Canguro.

Hace dos veranos tuvimos la suerte de viajar a Roma. Con un barrigón de casi 7 meses y una princesita de dos años, nos pareció un sitio excelente para visitar. Con la cantidad de turistas que viajan a la Ciudad Eterna cada año debe ser un buen sitio para ir en nuestras circunstancias. ¡Qué ilusos! La ciudad es preciosa, pero lo que relamente la hacen única son su geografía y su arquitectura (entre otras cosas). Y desde luego no se pensaron para ser visitadas empujando un carrito.

A grandes museos, grandes escalinatas. Y Carmen p’arriba y p’abajo en la espalda de su papá. Aquí podeis ver a la izquierda la escalinata que lleva a los Museos Capitolinos, obra de Miguel Ángel; y a la derecha la escalinata en espiral de los Museos Vaticanos, de Giuseppe Momo. Éstos últimos tenían ascesores, ¡pero no me podía resistir a sacar esta foto! Sigue leyendo

Vota por la mejor foto: “Labores domésticas en portabebés”

*VOTACIONES CERRADAS*

¡GRACIAS por vuestra participación! Estas son las cuatro fotografías finalistas:

1º-Azucena, 9%

2º-Patricia, 6%

3º-Aranzazu, 6%

4º-Aranzazu, 4%

Para ver todas las fotografías participantes puedes visitar nuestro álbum en facebook.

Te recordamos las bases del concurso aquí.

El “efecto somnífero”: las historias de las madres

¡Muchas gracias a las madres del foro de Red Canguro por compartir sus experiencias para poderlas publicar aqui!

Cristina:

No añadiré nada nuevo pero mi experiencia con los portabebés a la hora de dormir es maravillosa, creo que es de los momentos más bonitos que comparto con mi hijo, seguramente él no lo recordará pero yo guardaré estos momentos conmigo para siempre :amoroso: Nunca hemos tenido que hablar entre su papi y yo para estar de acuerdo en que no lo ibamos a dejarle llorar y eso significa mecerlo o acunarlo si tiene sueño, darle de mamar si tiene hambre o simplemente abrazarlo si tiene algún temor, dolor…todo ello con nuestros brazos así que los portabebés han sido una ayuda perfecta. Me encanta sentirlo pegadito a mi, su calor, su aliento y esos morritos que deja entreabiertos cuando ha cogido el sueño más profundo y entonces sé que es lo que necesita y que se siente tranquilo y a gusto y yo feliz y enamorada.

Irene:

El momento del dormir siempre trae dilemas a los padres. Con mi hija mayor, intentábamos dormirla sin upa. Cantarle, contarle cuentos, acariciarla, ella en la cuna y nosotros a su lado. Algunas veces nos resultaba bien y otras daba más trabajo; cuando así pasaba, recurríamos a los brazos, no sin culpa y sintiendo que habíamos fracasado en la “misión dormir”. Éramos incapaces de enseñarle cómo conciliar el sueño sola!

Mi segundo hijo vino con nuevas preguntas y una certeza muy importante. La vida es el aquí y ahora, y sí, quiero dormirlo conmigo. Ya no es un recurso más, es una elección de vida. Al principio lo dormíamos a la noche en nuestra primer bandolera, una bandolera comercial y muy incómoda. Cuando llegaron nuestros nuevos portabebés, ahí sí que fué el placer total. De día, muchas veces en el fular o el mei, lo porteo y vamos charlando, le voy cantando, en el quehacer cotidiano se va quedando dormido. Y a la noche, si veo que se hace la hora de dormir y todavía está con muchas energías, me lo cuelgo en el fular y me acompaña mientras acomodo las cosas de la cena o termino de ordenar la casa. Luego a la bandolera, a hamacarnos un poquito más, con teta y canciones de cuna. Disfruto tanto de sentirlo pegado a mí, su calor, su olor, su respiración, sus caricias para quedarse dormido, que me cuesta dejarlo luego en la cama… y cuando luego se despierta de noche, ahí están nuevamente mis brazos para volver a acunarlo, y la trasnochada le dura sólo un ratito.

Para mí, la crianza en brazos es principalmente una apuesta al presente. Creo con firmeza que hoy, que mi niño es un bebé, es importante que sienta que estoy con él, lo máximo que puedo. Y que ese llenarse de mamá hará que se sienta pleno de mí para los momentos en que no podamos estar juntos. Y sí, que se acostumbre a lo bueno, que se acostumbre a los brazos de mamá, que para eso están, para llenarlo de amor.

Merce:

Mis hijos han hecho largas y grandes siestas en portabebés. Siempre han dormido mejor y más tiempo sobre mamá que en cualquier otro sitio. Durante sus siestas y sin tener que cambiar nuestras actividades pero respetando sus necesarios descansos (sobre todo para mi hija imprescindibles para su salud) hemos hecho muchísimas cosas: senderismo, turismo, viajes en barco, visitar un zoo, o ir a la Feria, estos sólo son ejemplos pero en la vida cotidiana se han declarado no sólo útiles, sino imprescindibles.

picaflor82:

Mi gordo siempre se dormía cuando “pasábamos” la aspiradora…¡qué momentos esos!!

Inma:

Mi hijo es un terremoto, puede tener sueño y estar muy cansado, pero no para, no lo notas, porque sigue jugando y corriendo de un lado a otro. Llegó un momento, hace muchísimo tiempo, en que estar esperando a su lado y dándole la mano a ver si se dormía era tontería, porque ni se dormía, ni yo hacía nada… ni comida, ni nada. Finalmente decidí que si quería que mi peque durmiera siesta y descansara, tenía que hacer uso de los brazos y el acunamiento; pero para dejarlo en la cuna, tenía que subir una escalera estrecha y de caracol y no era tarea fácil, además de que cada vez pesaba más. Así que nuestra salvación fue la bandolera, meciéndole un pelín, se duerme y después subo por la escalera con muchísima más comodidad; después le dejo en la cuna con la bandolera incluida y yo puedo continuar haciendo la comida para el día siguiente. Además, es maravillo que se duerma en tus bracitos, se te desborda el alma de ternura.

mememunoz:

Martín ha dormido casi todas las siestas de su vida (11 meses) en fular. Cuando era chiquitín, delante, ahora, en la espalda mientras mamá recoge la mesa y friega los platos. Los días que hace mucho calor le pongo en la cama una vez dormido, pero si no, se queda en la espalda tan agustito.

Marta:

Cuando llega un bebé a una familia es una revolución total pero para bien o para mal la vida sigue, con sus obligaciones y devociones. Con mi hija mayor no conocía los portabebés y me generaba mucha ansiedad el tener que estar un par de horas sentada en el sofá con ella dormida en brazos con la cantidad de cosas que tenía que hacer o perder media hora intentando que se durmiera en la silla para poder recoger la cocina. Con el segundo empecé a descubrir este mundo y por fin se hizo la luz, no tenía que dejar de hacer nada, simplemente me ponía a mí bebé encima y seguía a lo mío. Para mí fue una revelación leer El concepto del continuum, no porque me contara nada nuevo sino porque ponía palabras a lo que nosotros (mi marido y yo) ya intuíamos, que es precioso dedicarte a cuidar (y en concreto a dormir) a tus hijos pero no es necesario que centres en ello toda tu atención porque no los hace más felices ni a ellos ni a ti. Lo único que el bebé necesita para dormir es estar en contacto con sus padres, sobre todo con mamá, claro, y si estás en movimiento ¡mejor!

Selertal:

Para mí los “trapos” fueron la pieza que todo lo encajaba.

Mi hijo mayor fue un bebé de alta demanda, aunque yo no lo supe. Me lo até en bandolera y se durmió pegadito a mi en un trapo por primera vez con una pashmina demasiado gruesa (que no utilizaba como pashmina justo por ese motivo) el primer día que nos quedamos solos en casa a la vuelta del hospital. Él debía tener unos 15 días de vida.

Y desde entonces los “trapos” fueron nuestro habitat natural hasta sus dos años y medio.

Fue la única forma de seguir con una vida medio normal a pesar de su alta demanda.
Hemos pasado infinidad de tardes con él durmiendo en mi espalda cuando la sobreexcitación se hacía con él y su llanto no cedía más que abrazado por mamá hasta dormirse.

Con mi hija pequeña el aprendizaje previo fue especialmente útil cuando tuve que quedarme sola con ella en el hospital para que papá se ocupase del mayor. Ella dormía en la bandolera que me llevé, pegadita a mí, y yo podía atenderla y darle calorcito sin miedo a que se cayese de mi cama al dormirme, a pesar de estar convaleciente de una cesarea y tener una movilidad muy reducida los primeros días.

Más tarde, cuando no podía dormir las bandoleras seguía siendo nuestras aliadas. Bandolera + teta y ella conciliaba el sueño dulcemente