¿Cómo llegué a ser mamá canguro? por Nohemí: ” sólo mucho tiempo después comprendí cuánto me iba a servir aquél trozo de tela…”

Cuando estaba embarazada no me planteé algunas cosa por considerarlas totalmente “naturales”. Así que cuando me decían: “¿Vas a darle el pecho?” Contestaba: “¡Claro!”… no me planteaba otra opción… De la misma forma pensaba que cuando mi bebé naciera, querría llevarle muy cerca, cogerle mucho, olerlo, sentirlo… disfrutarlo. No pensé que hiciera falta nada más…

Recordé que mi madre había usado una especie de “bolsa de tela” que se colgaba como un bolso para llevar a alguno de mis hermanos…y me dije: “voy a comprarme una mochila portabebés”.

Como la mayoría de los que no tenemos información completa acabé comprando una tipo “Baby Björn”, y la guardé ilusionada pensando que ya pronto podría usarla con mi hijo.

Y mi hijo nació… y me di cuenta de que aquélla mochila no me servía para un recién nacido… Así que busqué en internet y descubrí los fulares portabebés. Yo que siempre he sido de colgarme muchos trapos me fascinó la idea… un trozo de tela iba a permitirme seguir unida a mi bebé… sólo mucho tiempo después comprendí cuánto me iba a servir aquél trozo de tela… Sigue leyendo

¿Cómo llegué a ser mamá canguro? por Julia: “Siempre con nuestros hijos, ayudados por los portabebés”

Julia, Sevilla.

“El primer contacto que tuve con un portabebé fue tras el nacimiento de mi hijo mayor, que unos amigos nos regalaron una bandolera, con la que salió del hospital. Desde que supimos que íbamos a ser padres, éramos reacios a usar un cochecito, pensábamos que era un armatoste que nos alejaba de nuestro hijo. Sin embargo, la presión social hizo que nos regalaran uno, que hemos usado muy poco (sólo en un par de ocasiones con nuestro hijo menor).

Usamos la bandolera unos tres meses, más el padre que yo, pues nunca he conseguido seguridad con ella. No conocíamos más que una postura y, en cuanto dejó de caber en posición cuna, buscamos otro artilugio para llevar a nuestro hijo cerca de nosotros. Así caimos en la trampa comercial de la mochila Baby-Björn. Usamos esta mochila una temporada, pero, en cuanto empezó a pesar más y nos resentíamos después de un rato, nos planteamos comprar otra que permitiera ponerlo a la espalda. Buscando en internet, encontramos estudios que nos hicieron ver lo perjudiciales que son ese tipo de mochilas comerciales. Así conocimos la Ergo, que fue el portabebé que nos introdujo en este mundo, a través de un foro de una tienda comercial. Sigue leyendo