¿Cómo llegué a ser mamá canguro? Por Vanessa M.: “produce unas sensaciones indescriptibles”

Vanessa M., Chiclana de la Frontera.

Mi historia con los portabebés de tela empezó por casualidad, creo que como la mayoría. Me encontraba en un foro buscando información sobre lactancia materna y preguntando por un grupo de apoyo que estuviera cerca. En una parte del foro había una chica que se dedicaba a vender mei tais que ella misma confeccionaba en su casa. Me encantaron esas “cosas tan extrañas para llevar a mi bebé”. Por aquel entonces mi hijo tendría unos cuatro meses, no recuerdo bien. Estuve hablando con esa mamá, le dije que me parecían preciosos, pero que no creía que me sirvieran para la edad de mi bebé. Ella me animó, me enseñó muchas fotografías y decidí comprarle uno. Estaba muy contenta, podría llevar a mi niño muy cerquita y tener los brazos libres. Hasta el momento casi siempre lo llevaba en brazos, aunque para pasear usaba mucho el carrito.

Recuerdo perfectamente el día que me lo trajo la cartera. Me dijo muy sonriente: “Parece un regalo para el bebé”; como siempre, él iba en mis brazos. Me pareció precioso y enseguida lo probamos. A él le encantó, no paraba de reírse, y yo, con él, encantada. Durante algún tiempo fue mi único portabebés, pero se me hizo indispensable. Durante el tiempo que me dediqué a mi bebé sin trabajar, también me tenía que dedicar a las tareas de la casa, y podía hacer toda la casa con mi niño a la espalda. Él se quedaba dormido o me “ayudaba” agarrando la escoba o la fregona.

Me seguí interesando por otros portabebés y la lista fue aumentando. Después de mi primer mei tai, vino un fular casero y una ergo. Luego aprendí yo misma a confeccionarme mis propios portabebés, con lo que el número de ellos aumentó considerablemente.

Mi hijo ya no es un bebé, en enero cumplirá tres años. Y yo no sabría vivir sin mis portabebés. Ayer mismo dimos un paseo, él iba andando, pero a la vuelta se cansó y me lo puse en una bandolera de anillas. A medio camino se quedó dormido y al llegar a casa nos hicimos esta foto.

Animo a todas las mamás y papás a probarlos. Llevar tan cerca a tu hijo, sentir su calor, poder besarlo con tan sólo girar un poco la cabeza… produce unas sensaciones indescriptibles.

2 comentarios

  1. Gracias Vanessa, me ha encantado tu historia… también mi pequeñajo me ayuda con la escoba o la fregona cuando le llevo en la espalda!!

  2. ¡Que riquiño, ahí dormidito!

    paTRIsuárez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: