¿Porqué usar Portabebés con bebes o niños con Necesidades especiales?

Artículo escrito por Mercedes para su blog Mi Saquito Mágico y reproducido aquí con permiso de su autora  ¡Muchas gracias!

Diego dando un paseo en brazos de su mamá

Diego dando un paseo en brazos de su mamá

El porteo para todos los niños es beneficioso a diferentes niveles, pero para los niños con necesidades especiales, aún más.Primero porque permite tejer un lazo importante de apego entre los padres y el bebe, porque a veces el inicio de esta relación ha sido complicado, bien por un nacimiento difícil, por un período (corto o largo) en neonatología, o por el anuncio de alguna enfermedad o particularidad dolorosa.Porque cuando el bebé permanece en contacto constante le estamos dando la oportunidad de continuar en un espacio privilegiado, un espacio paradisíaco para él: un útero con vistas que le permitirá tener la estimulación más apropiada, personalizada, cuidados a su medida. Tenemos en nuestras manos la mejor y más barata técnica de estimulación para los bebés y al mejor precio, gratis, el contacto constante, y de manera continuada: el buen porteo.Porque a ningún bebé se le saca del vientre materno por mantener una posición natural y beneficiosa para su desarrollo. Porque si respetamos un porteo fisiológico, en una correcta posición y en contacto con su madre o con su padre el bebé se calma, los papas se sienten de nuevo papas y se sienten parte de la curación de su bebé, porque son la mejor medicina. Le acompañarán en todos los procesos, pero el del inicio de la vida, es el más importante.

El bebé a la altura perfecta, la de los besos, establece comunicación mucho más fácilmente con las personas que van a ser sus cuidadores, aquellos que le aman. Incluso el bebé con parálisis cerebral recibirá una estimulación correcta.

Este porteo fisiológicamente correcto va a permitir al bebé recomponerse a sí mismo, reencontrarse y organizar su motricidad alrededor de su eje vital. Incluso cuando ciertos bebés tienen tendencia a colocarse de forma asimétrica, bien porteados tendremos la posibilidad de controlar esta tendencia y mantener una posición beneficiosa para su desarrollo y madurez. Estimularemos su sistema límbico, su equilibrio, estimulamos en definitiva un ejercicio motor, postural y sensorial indispensables.

Esta y muchas otras razones son las que deben ser propuestas a todos los bebés, pero con mayor motivo si cabe a los bebés que, tanto o más que el resto de los bebés, necesitan para construirse y madurar: completa serenidad y confianza.

Quiero agradecer especialmente a María la mamá de Diego el préstamo de la fotografía para ilustrar este pequeño artículo. Podeís leer su historia en el blog de “La Familia Garrapata“. Cuando le pedí permiso para usar su foto no sabía nada salvo el mensaje que me enviaban ellos dos al mirarlos y a la persona que con tanto amor supo captar ese instante. Cuando comprendí quienes eran (conocía de primera mano su historia a través de EPEN) una vez más tenía ganas de gritar: EL CONTACTO ES VITAL PARA LOS BEBES! Esta hermosa familia además no sé quedó con los brazos cruzados e inició una increible iniciativa : nada menos que una recogida de firmas para pedirle al Director Médico del Hospital Universitario de La Paz de Madrid que Flexibilice el horario de visitas de la REA y UCI Pediátricas. Así que además de agradeceros compartir este artículo por su importancia y su posible alcance, os pido que conozcaís su historia, que la compartaís y que firmeís la petición para que NO HAYA MÁS NIÑOS SOLOS EN LAS UCIS HOSPITALARIAS. Gracias!

Cómo llegué a ser papá canguro, por Nicolás: “¿Uno de esos papás pelotudos yo? Ni de coña”

Texto de Nicolás García originalmente publicado en el blog Mamá Pata y sus Patitos. Ver los enlaces originales aquí y aquí.

Lo reconozco, siempre me reí de los papás que salían orgullosos de paseo con sus hijos en una mochila, los encontraba ridículos. Mi mujer no se reía de ellos pero había algo que no le convencía de aquello. Tampoco teníamos la información con la que contamos hoy en día, pero, intuíamos que algo no cuadraba.

Tuvimos nuestra primera hija y lo intentamos con una bandolera comercial (totalmente “ortopédica”, visto lo visto) pero fue un fracaso, estábamos incómodos nosotros y el bebé. Algo seguía sin cuadrar.

Tuvimos otro bebé y mi mujer empezó a interesarse por otro tipo de portabebés, yo, ni caso. Para mí era una cosa poco útil, incómoda y, para colmo, que te hacía parecer gilipollas, pero, mi mujer siguió con el tema y en las primeras navidades desde que había nacido Nacho (nuestro segundo hijo) entró en casa nuestra primera mochila ergonómica. Fue una Manduca (que aún tenemos) y para mi mujer fue un éxito desde el primer día. El niño estaba muy agusto y su madre más. Yo, no me la quería poner, insistía, erre que erre, que yo no me la quería poner, que eso no era para paisanos.

Un día necesitaba hacer cosas en casa y el bebé no quería otra cosa que cuello… y mi mujer apareció con la mochila de marras y me convenció para ponerla, total, era dentro de casa, nadie me iba a ver.

Me gustó, sí, me gustó. A partir de ahí fuí adentrándome cada día un poco más hasta llegar al día de hoy en el que los portabebés se han convertido en una herramienta más para hacer nuestra vida más fácil y no me considero un papá pelotudo por ello. Ahora sí cuadra.

Todo tiene una explicación, esas mochilas antiergonómicas (también conocidas como “colgonas”), en las que los niños llevan las piernas colgando, cargando su peso sobre los genitales e incluso colocados cara al mundo, son las culpables de que los padres me parecieran unos pelotudos; la postura es antinatual, además de incómoda e incluso perjudicial para el bebé y para el porteador (además son caras). No creo que nadie las use siendo consciente de que hay otro tipo de portabebés más bien creo que es falta de información, por lo menos esos padres sienten la necesidad de llevar a sus hijos cerca y eso ya es un gran paso.

La foto que abre el post es la primera que tengo en la que salgo porteando a un niño, mi hija en este caso.

II Parte: Una experiencia de papá canguro: por primera vez a solas con el bebé

Como ya hemos dicho en anteriores ocasiones, tenemos tres hijos. Los hemos tenido lo suficientemente seguiditos como para que entre la pequeña y la mayor sólo haya cuatro años y medio de diferencia, pero a su vez, lo suficientemente separados como para que, de vez en cuando volvamos a tener la sensación de inexperiencia que se tiene cuando se tiene el primer hijo. Vamos, esa que te hacer seguir sintiéndote como un pardillo.

Supongo que esa sensación quizás no te la quites de encima aunque tengas muchos hijos. Por lo general, dura sólo un rato, hasta que te viene a la cabeza el recuerdo de que eso ya te había pasado o que lo habías visto antes. Eso tranquiliza y te ayuda a llevar mejor las cosas.
Os meto este rollo porque, estos días, he vuelto a tener una experiencia con nuestra hija pequeña que ya había tenido con la mayor cuando tenía más o menos esta edad y me ha hecho reflexionar acerca de esto.

La secuencia es la siguiente: mi mujer necesita salir para hacer unos recados y me deja a cargo del bebé (de entorno a 4 meses), un escalofrío me recorre el cuerpo porque, a pesar de que soy un padre bastante implicado en la crianza de los críos, casi no me he quedado a solas con ella y, además, parece muy dependiente de su madre y… además, ¡yo no tengo tetas! ¿Qué va a ser de mi si se pone a llorar? ¿Qué voy a hacer?

No obstante, me digo: parece mentira, que me dé miedo una cosa tan pequeña, un padrazo como yo, vamos. Pero sigo acongojado y le sugiero a mi mujer que mejor vaya con ella, que igual tiene hambre… No, acaba de comer, llevar a la cría la retrasaría y, sobre todo, alguna vez tiene que ser la primera que me quede con ella.

Definitivamente me quedo con ella y arranco mi batería de canciones, tonada asturiana, para más señas. La cría encantada… un rato, luego se cansó, me puse a jugar con ella en la manta de actividades, también se acabó cansando, lo intenté con una muñeca de muchos colores que le gusta… también le aburrió… es en este momento en el que se me vino a la cabeza que todo eso ya me había pasado antes y me acordaba de cómo lo había solucionado antes: simplemente, la había puesto en una hamaquita y me había puesto a hacer mis cosas. Ella se quedó tranquila, se sentía segura y estaba a gusto, no necesitaba (en ese momento) todo el repertorio de monerías que le estaba haciendo y, además, yo pude hacer cosas. Eso fue hace cuatro años, ahora lo he resuelto de otra forma: me he puesto al bebé en un fular. El método ha sido distinto, pero, el resultado, el mismo o mejor aún.

A menudo me dedico a observar lo que hace cuando la llevo en el portabebés. La veo a gusto, se dedica, simplemente, a ver lo que hago, lo que la rodea, a sus hermanos, su casa o el camino hasta el supermercado, luego, cuando le parece, se duerme plácidamente. No le hace falta pedirte nada, porque tiene todo lo que necesita, salvo, la famosa teta, ahí, yo, ya no la puedo ayudar.

Cómo llegué a ser papá canguro, por Kiko. “Papacito, cógeme”

Artículo de Kiko Valle publicado originalmente en su blog Tu papá te mima, blog sobre “crianza natural, pedagogía y educación, experiencias e inquietudes de papá” y reproducido aquí con permiso de su autor. Podéis ver la publicación original aquí.

Lo reconozco. Yo compré un carrito. Como “todos” los padres. El mejor posible. De los mejores, el mejor. Y leí sobre ello. Pero parece cierto que “cuando un tonto agarra un camino, o se acaba el camino o se acaba el tonto”. Eso ocurría. A veces nos centramos tanto en algo que no somos capaces de ver más allá. Como los pobres caballos, con los ojos casi tapados para que no desvíen la mirada. A El Corte Inglés, tarjetazo y a empujar.

Han sido los mil y pico de euros peor malgastados por sus abuelos, que se lo regalaron con mucho amor y nuestras orientaciones. Y me pueden tachar de radical, pero un carrito no hace falta para nada, salvo para llevar la compra, los chaquetones de sobra y la cantidad de estupideces que con una buena previsión dejaríamos en casa.

Otra vez nos damos de bruces con la naturaleza. Nos caemos de boca en la candela. Tropezamos. Y es que el instinto vuelve a ser el viejo sabio que asoma a la cabeza y los corazones de los que se dejan. A los niños hay que llevarlos en brazos. Es muy simple. No hagan caso de pediatras comprados, psicólogos trasnochados, familiares y amigos que intentan hacerles ver lo contrario. No me hagan caso a mí, por supuesto. Sólo déjense llevar por el momento, por lo que les dicten sus entrañas.

Tendemos a interpretar como malo aquello que tiene que ver con los sentimientos, porque parece que contraviene a la razón. Nada más lejos de la realidad. Identificamos lo moderno con lo mejor y radicalmente opuesto a lo tradicional, lo antiguo, lo rural y lo primitivo, que pasa a ser lo peor. Esto no tiene razón de ser. Hacemos lo que manda la masa y seguimos aborregados los dictámenes de la publicidad y lo comercial. Nos engañamos a nosotros mismos privándonos y privando a nuestros pequeños de una vida placentera y saludable por el qué dirán, por aparentar, por ostentar un poder en una jerarquía absurda. Además, lo que hacemos, lo que hacen todos, si no es lo mejor, no puede ser malo ¿no? Pues voy.

Numerosos estudios han demostrado que llevar a los niños en el carrito, especialmente durante los primeros meses y años de vida, produce un desarrollo mermado de sus capacidades lingüísticas, motoras y espaciales. Desde que a partir de los sesenta se inventaran las sillitas o carros plegables con distintas funciones, se estila además, llevar a los niños mirando hacia delante, con lo que el contacto visual con sus padres, o quien los pasee, es menor. Incluso se ha podido medir que aumenta el ritmo cardíaco e influye en los patrones de sueño, originando más estrés y ansiedad en los bebés. Seguir leyendo

“Portabebés, una ayuda para mi esguince”

Por Sandrall para RedCanguro

“La verdad es que llevamos todo el verano porteando poquito por eso de los calores    (el tonga para ratitos cortos y la Boba para alguna excursión), pero esta última semana hemos porteado casi a diario por obligación y doy gracias a los portabebés. Hace 2 semanas me hice un esguince en el tobillo y me dijeron que tenía que hacer reposo y nada de caminar, jejeje, nada de caminar y yo con 2 niñas ¿quién se lo cree? La primera semana hice bastante bondad porque estaba con mi madre y me ayudó bastante pero esta última semana hemos estado ya en casa y mi marido trabajando así que yo solita con las niñas con un esguince en el pie y caminando con muletas, así que imposible empujar un carrito, solución, aquí la tenéis:

La verdad es que no he estado todo el día con la niña a cuestas ni mucho menos pero me ha ido bien para salir un ratito por la mañana con las 2 (tenerlas en casa toda la mañana era una locura ), y también me fue bien para llegar hasta el consultorio el lunes para que me lo revisaran y me quitaran el vendaje ya que podía haber ido yo solita por la tarde porque mi marido está en casa pero me dijeron que sólo visitaban por la mañana (…….) así que para allí que me fui con mis 2 niñas y las muletas en el metro, todo el mundo me miraba con una cara y no os digo nada cuando me vió la doctora, lo primero que me dijo sonriendo fue: mucho reposo no has hecho no?”

Una vivencia dura, pero con mucha “Luz”

Queremos aprovechar esta entrada de Luz, una veterana mama canguro, para dar las gracias a ella, a Monica, Elisa y a Lourdes por acceder a compartir sus “viviencias” con todos nosotros …. Abrir sus corazones y con simples palabras transmitirnos tanto amor que desprenden. Sabiendo que esta semana es “especial”, es dificil de tratar, pero ha quedado preciosa .

MIL GRACIAS POR SER UNAS SUPERMAMIS  y poder contar con vosotras ….

Articulo redactado por Luz para Red Canguro

“No perdimos el tiempo con preguntas inútiles como: “por qué a nosotros”. Simplemente sentimos dolor. Nuestro pequeñín, de apenas un mes de vida, tenía craneosinostosis y había que operarle.

Los cuatro meses que pasaron hasta que todo concluyó fueron los más largos de mi vida. Y cuando salió de la sala de operaciones, me sentí renacer. Allí le estábamos esperando con nuestra bandolerita para que las horas de hospital se le hicieran más cortas.

Siempre le habíamos porteado, pero cuando por fin pudimos volver a casa, el llevarle pegado a nuestro cuerpo se convirtió el algo, no ya meramente agradable, sino diría que hasta necesario. El sentirle tan cerca, el transmitirle todo el calor que podíamos para compensar lo que había sufrido, para que volviera a confiar en la vida y a  sonreír… Y es que además el médico nos felicitó por llevarle con fular. Dijo que llevarle en esa posición varias horas era muy bueno para su recuperación.

Y nosotros tan felices.

Luz . “

Vivencia de una mamá especial

Por Mônica Brasil para Red Canguro

Después de 5 largos años de espera y dos abortos, tuvimos la noticia que yo volvía a quedarme embarazada, y el 05/03/2011, nació Eva, mi estrella. La llamo así, mi linda Estrella, porque ha venido dar un brillo especial a mi vida.

Yo no tengo el antebrazo derecho, nombrado como Discapacidad Física y en lenguaje técnico Agenesia del antebrazo derecho. Nací así, con esa tal ‘Discapacidad’, no sabría deciros el motivo, porque nunca pregunté a mi madre.

Es cierto que tuve algunas dificultades a lo largo de mi vida, pero la peor de ellas, el prejuicio que la gente tiene con respeto a ‘lo diferente’. Disfruté la suerte de nacer en una familia fantástica que supo administrar en tener una hija ‘diferente’. No me han tratado ni mejor, ni peor, fue creada como cualquier niño con sus habilidades y dificultades, quizás por eso siempre fue muy atrevida con todo.

Cuando me quedé embarazada y fui sintiendo a cada día aquella vida desarrollando dentro de mí, empecé a sentir un miedo que nunca había tenido antes en mi vida, miedo de no estar preparada para hacerme cargo de alguien que iba a depender de mí. De repente me vi creyendo en lo que muchas personas pensaban sobre mí, que yo era ‘Discapacitada’ y que yo no seria capaz de estar ’Capacitada’ para cuidar de lo que más amo en mi vida, que es a mi hija. Pero, cuando vi por primera vez la carita de mi Estrella, me enamoré de tal manera, que mi amor fue y es más fuerte que cualquier sentimiento de miedo.

Diariamente tengo la oportunidad en disfrutar que soy mas CAPAZ de lo que ni yo misma podía imaginar, una de ellas es ser mamá canguro, porque quería poder llevar mi hija en brazos a todos los lados, y con una sola mano me iba a dificultar muchas ‘maniobras’.

No tengo la intención en ser dramática con mi relato, os he contado todo eso para que podáis entender que podemos ser capaces de lo que sea cuando creemos en nosotros mismos.

Como ya comentó otra mamá por aquí, yo también me había comprado una ‘colgona’ (mochila de marca), y dinero tirado a la basura, porque Eva no aprobó y solo conseguí estar con ella en la mochila por 10 minutos, porque no paraba de berrear.

Fue cuando tuve el recuerdo que en las clases de preparto nos habían dado un folleto sobre el tema de llevar el bebé en brazos, busqué en la net la Redcanguro y logré conocer un universo de posibilidades, conocer el ‘mundo de los trapitos’ me facilitó la vida en muchas maniobras.

Hoy llevo a mi Estrella en un ‘híbrido’ mochila/fular, estamos felices, porque ella disfruta ‘de mis brazos’ y yo de tenerla tan pegada a mí, además puedo tener la mano libre para poder hacer otras cosas.

Nuestro próximo desafío es aprender a manejar bien algún anudado del fular, ya que eso de ‘los trapitos’ es un verdadero vicio. ¡¡¡Animaros!!

 

Superando obstáculos

La experiencia de una supermama con los portabebés y su preciosa nena, superando obstaculos.
Por Elisa P. para Red Canguro.

En el 5º mes de embarazo se descubrió que Lucía iba a nacer con una malformación en los pies llamada pies equinovaros. Nos informamos de como sería el tratamiento y proceso de curación y seguimos adelante. Cuando nació Lucía por cesárea vino con más problemas de los que parecía. Lucía nació además con luxación grave de caderas y rodillas, malformación en la mano derecha e hipotonía. La escayolaron a las 4 horas de nacer y le pusieron un arnés para las caderas. Lucía nació bastante grande 4 kg y debido a la posición de sus piernas no cabía en el moisés que le preparamos ni en el carrito. Me puse a investigar por internet como loca y por casualidad encontré un artículo sobre el uso de portabebés ergonómicos y bebés con displasia de cadera escrito por Mimita. Compré por internet mi primer fular y empecé a practicar cuando mi bebita tenía 15 días. Gracias a los consejos de otras mamás canguras que conocí en Red Canguro, cuando pasó un mes me atrevía a salir con ella a la calle en el fular y desde entonces ya no nos hemos separado.

Los portabebés han cambiado totalmente mi manera de pensar sobre la maternidad. Durante mi primer trimestre de embarazo leí el libro del método Estívil y pensaba criar a mi hija desde ese punto de vista pues era lo único que conocía a mi alrededor. Nunca había cogido en brazos a un bebé. Cuando di a luz a mi hija y me la pusieron en el regazo supe que jamás podría separarme de ella. Los portabebés han cumplido mi sueño de llevar a mi hija en brazos a todas partes y en cualquier situación y me han ayudado a llevar la vida más llevadera. Cuando cumplió un mes de vida tuvieron que hacerle una operación en los pies e igualmente el fular fue nuestro gran aliado pues me permitía tenerla en brazos largas horas sin cansarme y ella dormía plácidamente escuchando los latidos de mi corazón. En su primer año de vida tuve que ir muchísimas veces a varios hospitales a Madrid todos los meses, el poder subir y bajar escaleras a voluntad sin depender de ascensores, en el metro, autobuses, intercambiadores…. en salas abarrotadas de gente donde un carrito tendría un difícil acceso, yo iba con mi hija pegaditas en fular tan a gusto. Por las noches el fular ha sido nuestra herramienta más efectiva, pues Lucía tiene que dormir con un aparatito para sus pies algo incómodo, pues la dormíamos al fular con un nudo de canguro delantero, y dormía muy tranquila.

Debido al retraso psicomotor de Lucía, he tardado mucho en llevarla a la espalda. A Lucía le encanta pues tiene una visión del mundo viendo por encima de mi hombro excelente. Hasta da palmadas entusiasmada. Empecé a llevarla cuando tuvo un mejor control de su espalda y piernas sobre los 16 meses con un meitai. A día de hoy Lucía va a hacer casi 2 años, aprendió a gatear y ha empezado a dar sus primeros pasitos agarrada.

Agradezco muchísimo a Red Canguro, sus creadores y todas los papás y mamás que forman parte de esta comunidad toda la información y consejos que me han dado y que me han ayudado tantísimo a lo largo de mi maternidad. Me siento afortunada de poder llevar a mi hija de esta manera y además de los bueno que es para su salud tanto física como emocional y también para mí.

Muchas gracias!!!!